¡Madre mía! Es lo que exclamaba una mujer en pleno centro de Carbajales de Alba al ver cruzar una caravana formada por una quincena de tractores con sus remolques cargados hasta los topes de alpacas de paja recientemente cosechada en los campos de cereal zamoranos. Portaban las góndolas, en conjunto, cerca de 300.000 kilos de paja. 

En Manzanal del Barco a un hombre de avanzada edad se le saltaban las lágrimas al contemplar desde la puerta de casa el mismo espectáculo y gesto de solidaridad. Y a su llegada al destino, en Vegalatrave, era a Florencia Rodríguez, madre de los hermanos Ismael y Manuel Rey, golpeados de lleno por el incendio, quien no podía contener las lágrimas al ver adentrarse en la explotación a los tractores, uno tras otro, después de salvar los conductores una entrada que requería una pericia. “Esto se supera” le consolaba un vecino del pueblo, que como otros se desplazaron desde el núcleo urbano para estar presentes en un acontecimiento excepcional y arropar a las víctimas del estrago.

Fue una caravana de donación de paja “en beneficio de los afectados por el incendio de Lober”, formada a iniciativa un grupo de jóvenes agricultores y ganaderos, que halló pronta respuesta en el sector. 

Partió pasadas las 10.00 horas de la travesía de Palacios del Pan y, a una media de “25 o 30 kilómetros hora”, según la Guardia Civil, llegó hacia las 12.00 horas a la explotación de lo hermanos Ismael y Manuel Rey, que cuentan con 1.200 ovejas, y del hijo de Ismael, también llamado Ismael, de 24 años, y que regenta una explotación de vacuno de 70 cabezas. Los tres aguardaban a la tractorada y, gracias al móvil, estaban al corriente de su avance. Las llamas les arrebataron “unos 1.000 paquetes” de hierba y paja almacenados para alimentar al ganado. 

De la virulencia del fuego da fe una camioneta de los bomberos abrasada completamente, que todavía permanece en el lugar y deja ver su calcinado esqueleto junto a la nave ganadera, que también fue pasto de las llamas.

El cargamento de ayer fue donado por casi una treintena de agricultores y ganaderos pertenecientes a las localidades de Valdeperdices, Pasariegos, Andavías, Almendra, Palacios del Pan, Manzanal del Barco, Muelas del Pan, Montamarta y Villaseco del Pan. Partieron de Palacios e hicieron en recorrido acompañados en todo momento por efectivos de la Guardia Civil, que llevaron una escolta rigurosa y el control del tráfico, permitiendo a los vehículos adelantar la caravana en determinados trechos. 

La marcha de los tractores cargados de grandes alpacas -con cargas de unos 20.000 kilos por vehículo- despertaba el interés de los vecinos de cada pueblo que atravesaban a su paso, muchos de ellos sabedores del acontecimiento y que reconocían la importancia del gesto y el valor del mismo.

“Estamos intentando apoyar un poco a unos compañeros que han sufrido la consecuencia del incendio. Fue una iniciativa de un grupo de jóvenes, que hicieron un grupo, y ha ido corriendo la bola, y cada persona aporta lo que puede de forma voluntaria. Lo dejaremos en un punto y que los Ayuntamientos hagan el reparto que consideren” afirma Antonio Martín, de Palacios.

Los Rey de Vegalatrave aguardaban la llegada con dos pancartas instaladas en sendas pilas de pacas pertenecientes a un cargamento llevado desde San Vitero. “Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma. Gracias” expresaba una de ellas. La otra “Gracias por toda vuestra ayuda”. “Susto y pena” eran dos términos que salían de la boca de los ganaderos. Ismael Rey, padre, no escatimaba elogios al sector ganaderos, incluidos los sindicatos agrarios, por la ayuda prestada en unos momentos tan desoladores y caóticos. También a la Cooperativa Bajo Duero (Cobadu), que había entregado unos palés de alimento y tenía prevista la entrega de 25.000 kilos. 

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GALERÍA | La caravana de paja por el incendio de Lober, en 15 imágenes

Pienso seguir adelante

El ganado ovino -1.200 ovejas-las tenía pastando en terrenos de Losacio que les habían dejado, en tanto el ganado vacuno seguía en pie en un finca de Vegalatrave. El deseo es que la Administración les permita pastar el campo lo antes posible porque de lo contrario considera que la situación puede volverse insostenible. 

Llegada la caravana, rápidamente se pusieron manos a la obra para descargar la paja en la explanada de la explotación. Buena parte de los portadores eran agricultores y ganaderos jóvenes, con todo el futuro por delante, pero también participaron integrantes del sector con muchos años de tajo a la espalda.

Es una pena lo que ha sucedido y fue un tremendo susto lo que hemos vivido

Manuel Reyes

El joven Ismael Rey, de 24 años, dijo que lleva “cuatro años” en el sector y se mostró decidido a seguir con la ganadería “de no ponerse la cosa más complicada de lo que está”. “Me gusta el ganado y el campo. Conseguimos salvar el ganado. Me gusta el sector pero no sé cómo será el futuro” manifestó. Tiene vacuno de carne. “Los precios siempre andan con el sube y baja, pero yo intentaré salir adelante y no tengo pensado ni quiero quitarlas. Ahora tengo un poco de varias razas, pero me quiero hacer con una raza en concreto, que no sé lo que me costará conseguirlo” expresó.

El padre, Ismael Reyes, señala que “es imposible para un joven arrancar de cero en el sector ganadero. La maquinaria se la préstamos nosotros a nuestra hijo, las vacas se las pasamos a su nombre y, para comprar algunas más, le tuvimos que dejar el dinero. Aquí sobran pastos. Vegalatrave tiene casi 2.000 hectáreas y para el ganado que hay teníamos suficiente.

La caravana de la paja conmovió por su humanismo. El Ayuntamiento de Vegalatrave correspondió ofreciendo “un picoteo” a los tractoristas.