Ni pastos, ni colmenas, ni caza, ni setas. El fuego ha arruinado la materia productiva de los pueblos de Domez de Alba (en el municipio de Gallegos del Río) y Vegalatrave, con una parte importante de sus términos abrasados por las llamas del incendio forestal que se declaró a las dos de la tarde del pasado sábado en Lober de Aliste. Con un perímetro de unos 34 kilómetros, el fuego abrasó más de dos mil hectáreas, cuatro naves ganaderas, una en Vegalatrave y las otras en Domez. En este pueblo se han quemado también dos palomares, varias casetas y un número indeterminado de colmenas dejando un escenario de desolación que todavía tiene impresionados a los vecinos y desolados a los ganaderos porque se han quedado sin paja ni forraje para dar de comer a las vacas y ovejas. 

Ganaderos de la zona, asociaciones y organizaciones se ofrecen para dar forraje a los animales

“Todo el trabajo del año se ha ido al garete, ahora qué come el ganado”, expresaba abatido Ismael Rey, ganadero de Vegalatrave que ha perdido la nave con todo el forraje y la paja almacenada. Todavía con el “miedo” en el cuerpo, Ismael no sabe cómo agradecer el apoyo de los vecinos de su pueblo y todo el contorno, que formaron una defensa para salvar la explotación y ayer por la mañana ya ofrecían alimento para la ganadería. “Me han llamado de varios pueblos, no se cómo agradecer todo lo que nos ha ayudado la gente”, expresaba entre lágrimas.

Incendio en Lober: Ismael Rey, apesadumbrado tras perder la nave. Emilio Fraile

La Diputación estudia ayudas a los ganaderos y pide que no se les penalice la PAC

Desde la Diputación, el vicepresidente tercero y diputado por Aliste, Javier Faúndez, hablaba ayer con la delegada de la Junta, Clara San Damián, para gestionar una reunión, junto a los alcalde de Gallegos del Río y Vegalatrave, con los consejeros de Agricultura y Medio Ambiente. “Espero que nos podamos reunir esta semana para dar solución al problema que se plantea ahora. Con la Ley en la mano, en las zonas quemadas no se van a poder aprovechar ni pastos ni caza durante cinco años y se penaliza la PAC, pero los ganaderos no puede pagar las consecuencias de lo que ha pasado después de que lo han perdido todo”. Faúndez apuntó que desde la Diputación también se buscarán vías para “ayudar a los ganaderos, suministrando forraje porque se han quedado sin alimento para el ganado”.

Incendio de Lober: explotación ganadera quemada en Vegalatrave junto a la carroceta de la Junta calcinada. Emilio Fraile

Asociaciones ganaderas y organizaciones agrarias ya se mueven también hilos para ayudar a los compañeros afectados por el siniestro. Porque, pese a la titánica batalla, no se pudieron salvar explotaciones ganaderas que son el principal activo económico en los pueblos. El fuego avanzaba como una centella empujado por un viento infernal y las consecuencias han sido desastrosas. “Desde las cuatro de la tarde que vimos el humo, empezamos a abrir un cortafuegos con los tractores, la gente con batefuegos y de todo, pero no hubo forma de pararlo. Nada más que llegaron las llamas, saltaron, empezó a arder la paja con fuerza y no pudimos hacer nada” explicaba el ganadero horas después en la nave aún humeante. Ni siquiera la carroceta de Medio Ambiente logró zafarse y su tripulación tuvo que salir corriendo para no quemarse. Por fortuna dio tiempo a soltar a las rehalas de perros (unos 80) y unas novillas, y salvaguardar la vivienda familia, a escasos metros de la nave. Lo demás es pura ceniza. 

Incendio en Lober: Carroceta de la Junta calcinada por las llamas. Emilio Fraile

"Tuve que echar agua a un compañero, de pronto le oigo que grita: ¡Que me quemo!"

Giovanni Fuentes, de Carbajales de Alba, es uno de los voluntarios que se desplazó ayudar. “Terrible, se nos venían las llamas encima; tuve que echar agua a un compañero porque de repente empezó a gritar ¡Que me quemo, que me quemo! Habíamos hecho el cortafuegos y estábamos preparados para cuando llegara el incendio pensando que se pararía, pero no hubo manera, saltó una chispa arriba de las pajas y eso era incontrolable”.

El sentimiento de impotencia y tristeza recorría ayer las calles de Domez, el pueblo más amenazado. Desconfiados, los vecinos todavía ayer refrescaban las zonas más cercanas a las viviendas temerosos de que hubiera reproducciones, mientras los medios de la Junta, Estado y Diputación trabajan también por tierra y aire. Aunque ayer por la mañana el incendio estaba estabilizado, aún permanece activo.

Incendio en Lober: el día después del infierno. Emilio Fraile

Domingo Blanco no podía ocultar la impotencia de no haber podido salvar la explotación de su hijo Martín, que con 28 años es uno de los ganaderos más prometedores. “Liberamos las ovejas con mucho trabajo, pero llegó un momento que había tanto humo que no se podía estar” cuenta el padre. Martín estaba al otro lado del pueblo haciendo cortafuegos con el tractor y nunca pudo pensar que las llamas llegarían a lo suyo. Pero el viento era imprevisible, de pronto cambió, saltó el río y prácticamente cercó el pueblo. “Me llamó mi madre llorando, ¡que se quema la nave! Nunca pensamos que el fuego vendría para este lado”.

Incendio en Lober: Domingo Blanco en la explotación de su hijo Martín. Emilio Fraile

"Mucho mérito lo ha tenido la gente del pueblo; si no vamos todos a una, veríamos a ver"

Pascual Blanco - Alcalde de Gallegos del Río

Entre los corrillos vecinales surgen voces críticas con la actuación del operativo de extinción. “Gracias a los vecinos y a toda la gente que vino, sino nos quemamos”, expresaba Miguel Ángel Rivera, presidente del coro de caza de Domez. “Aquí mucho mérito lo ha tenido la gente del pueblo” apuntaba el alcalde de Gallegos del Río y vecino de Domez, Pascual Blanco. Otros se justificaban con el momento nerviosismo, “esto no había quien lo parara, lo que pasa es que todos queremos que estén en los nuestro” expresaba otro vecino. Lo cierto es que tanto en Domez, como en Vegalatrave y Losacio, donde se pudo contener el incendio, la solidaridad vecinal de todos los pueblos de la zona generó un “todos a una” que, aseguran, “fue fundamental para evitar males mayores”.

Incendio de Lober: Miguel Ángel Rivera, presidente del coto de caza de Domez.

Tras retirarse los medios aéreos al caer la tarde del sábado, el fuego quedó en manos de los medios terrestres de la Junta de Castilla y León, bomberos de la Diputación y la Unidad Militar de Emergencias. El trabajo combinado de maquinaria y contrafuegos permitió acabar con la llama, aunque el incendio seguía ayer activo con brotes y reproducciones que volvían a levantar la alarma de los vecinos.

A primera hora se fueron incorporando los medios aéreos y se efectuaron los relevos de los trabajadores del operativo. Unas 160 personas de la Administración autonómica junto a la Unidad Militar de Emergencias, la Guardia Civil y Bomberos de la Diputación de Zamora permanecieron durante todo el día refrescando y atacando los rebrotes. Alas 19.30 de la tarde la Junta redujo el riesgo del incendio, pasando a nivel 1, lo que permitió también la retirada de la Unidad Militar de Emergencias.

Pero el incendio es de tal magnitud que todavía queda tarea y 75 personas de la Junta han estado trabajando durante toda la noche hasta que esta mañana vuelvan los medios aéreos.