Ignacio Vilar explica la obra. | A. S.

Acto de presentación. | A. S.

En traje y pajarita, formalmente de gala para un estreno. Así asistió el director de cine gallego Ignacio Vilar Díaz a la Plaza Nova de Fontabella, de Lubián, la noche del jueves, para el estreno de su séptima película “María Solinha” en lengua gallega. Su atuendo fue toda una declaración de intenciones después de suspender el estreno de la película en todas las salas de cine gallegas, programado para el 15 de mayo. LLevó “el estreno al aire libre” en los autocines, como el de Verín, y plazas de los pueblos de la comunidad gallega y los municipios gallego parlantes, como Lubián y Porto, además del norte de Portugal. Antes en las aldeas que en una ciudad. Aldeas como la suya en el concello de Petín, Castrofolla ,donde “me enseñaron muchas cosas, en esas lareiras donde contaban grandes historias y eran grandes contadores de historias”. Apeló a la tradición oral que “me llenaban y me hacían reflexionar”.

El film viene de ganar la 66 edición del Festival italiano de Taromina, en Sicilia, donde concurrieron 200 películas de todo el mundo, y ser seleccionados para el festival internacional de Helsinki. Hacer la película ha llevado tres años “la violencia contra la mujer en España es brutal” y “yo hago cine y pensé que había que contribuir a ver si logramos parar definitivamente ese dragón”.

La historia de María Solinha arranca de una tradición oral de la que no hay documento alguno pero que en esa misma época hay procesos inquisitoriales similares en Europa. Hay historias que demuestran “que la tradición oral habla la verdad”.

El alcalde de Lubián, Felipe Lubián Lubián, rescató un escueto “reglón” del Estatuto de Autonomía de Castilla y León para recordar el “respeto y protección del gallego en aquellos territorios de Castilla y León donde se habla”. Junto al alcalde sanabrés asistió Xosé Manuel Pazos, actor ocasional y alcalde de Cangas de Morrazo, concello donde se grabó parte de la película y actor que interpretó un corto papel donde interpreta el papel de un alcalde del siglo XVI. El alcalde de Cangas está estrechamente vinculado a Lubián desde 1980 como profesor en Escuredo y Lubián. El galardón en el festival de Taormina, entre las once finalista, es “un gran apoyo para el cine gallego. El jurado, que eran de muchos países, de pronto un país con un idioma, una cultura y unos grandes paisajes y gastronomía”.