El consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, visitó ayer las nuevas instalaciones del Centro del Lobo Ibérico de Castilla y León “Félix Rodríguez de la Fuente”, en Robledo, en el corazón de Sanabria. El nuevo equipamiento es un observatorio-pasarela, accesible también para discapacitados, desde el que el visitante se puede recrear viendo a la nueva manada de lobos.

Por primera vez se puede ver a los tres nuevos cachorros nacidos esta primavera y sus padres. El Centro del Lobo ha recibido desde su creación en 2015 más de 161.000 visitantes. En esta visita a las nuevas instalaciones participaron la Delegada Territorial de la Junta, Clara San Damián, y el alcalde de Puebla, José Fernández.

El consejero señaló que ese aumento de población del lobo en el centro “es un mensaje no fácil, lleno de pasión, de posiciones a veces no muy centradas”. Suárez-Quiñones señaló en ese contexto, y dentro de la obligación legal de conservación, que “la Junta tiene que dar un mensaje de equilibrio entre el lobo, como una especie que fuese una oportunidad de actividad económica” donde la vida del lobo en este Centro se convierte en un atractivo turístico, y a la vez “es un problema” donde además de su conservación “tiene que tener un equilibrio para hacerlo compatible con las actividades tradicionales” y “actividades de las que también vivimos, la agricultura y la ganadería”.

Señaló “fricciones y colisiones” por el crecimiento de la población con los ganaderos y “sin los ganaderos no podemos subsistir, sin agricultura Castilla y León no puede subsistir, Sanabria no puede subsistir”. Abogó por el equilibrio poblacional, minimizar los daños y convivir “como durante décadas y siglos”. Señaló concretamente los problemas al sur del Duero ante su expansión y las medidas de control que “no es fácil el manejo” donde es especie protegida. Los ganaderos “no quieren que les compensemos, aunque les compensamos, lo que quieren es trabajar. Hay que buscar el equilibro poblacional para que la coexistencia sea lo más pacífica posible”. Calificó de “extraordinario” el trabajo a veces “delicado” de todo el centro, donde hay 14 ejemplares, siete adultos y siete crías y jóvenes.

El centro del Lobo supone “la desestacionalización del turismo” y la potenciación del turismo en la región y un centro “del que se habla en Europa”. El consejo invitó a realizar turismo medioambiental en la “no hay que salir a hacer viajes largos para disfrutar de un medioambiente increíble. La pandemia que ha tenido casi todo malo, ha tenido alguna cosa positiva” ya que “no tenemos que salir de Castilla y León para hacer viajes envidiables”.

 El nuevo observatorio-pasarela con un coste de 76.905 euros, es una construcción de madera accesible para discapacitados donde, desde el observatorio del Tenadón, permite al visitante acceder, de forma elevada y a través de un bosque de pinos, hasta un recinto en el que es posible observar a la nueva manada constituida por los tres cachorros y sus padres. Su instalación terminó recientemente.

La obra corresponde al “Programa de Infraestructuras Turísticas en las Áreas Naturales de Castilla y León” de la Consejería, a través de la Fundación Patrimonio Natural, dotado con 5,7 millones de euros. 

Desde este nuevo observatorio-pasarela se puede observar la actividad de la última manada constituida, formada por los tres cachorros de dos meses y medio, Niebla, Félix y Luna, y sus progenitores, Sauron y Jara, de nueve y siete años de edad respectivamente. El lobato pesa 11 kilos y sus hermanas alrededor de 9 kilos, que en estos momentos están en fase de socialización y adaptándose a la presencia de visitantes. 

NIEBLA, FÉLIX Y LUNA, PLETÓRICOS

Desde este nuevo observatorio-pasarela se puede observar la actividad de la última manada constituida, formada por los tres cachorros de dos meses y medio, Niebla, Félix y Luna, y sus progenitores, Sauron y Jara, de nueve y siete años de edad respectivamente. El lobato pesa 11 kilos y sus hermanas alrededor de 9 kilos, que en estos momentos están en fase de socialización y adaptándose a la presencia de visitantes.

En el Centro viven un total de 14 ejemplares, 9 hembras y 5 machos. De estos 14 ejemplares la mitad son adultos y la otra mitad lobeznos. Para la atención de todos ellos, desempeñan sus funciones tres equipos de trabajo diferentes, el equipo de Manejo y Control Veterinario de los lobos (4 personas), el equipo de Monitores (4 personas) y para las labores de Educación Ambiental y Mantenimiento y Limpieza (3 personas).

El equipo de manejo tuvo la oportunidad de hacer un seguimiento del parto de Jara y de hacer una cría mixta a base de leche de la madre y trocitos de carne que se le empezaron a proporcionar desde el 25 de julio. El cachorro que más se acerca a los cuidadores es Félix, como detalló Tomás Llanes, del equipo de manejo.

LA COMARCA ES EL ESCENARIO DE UNO O DOS OSOS MACHOS “Y EL CONTACTO TIENE QUE SER PRUDENTE”

El número de osos pardo presentes en la comarca de Sanabria es de entre uno y dos ejemplares machos adultos dispersantes. Suárez-Quiñones constató la recuperación relevante de la población de esta especie en peligro de extinción en toda la cornisa cantábrica, del orden de unos 300 ejemplares.

La Junta tiene una colaboración estrecha con Asturias y Cantabria y la Fundación Osos Pardo, en especial en la identificación de los corredores que estaban aislados y que hacía que la población fuera vulnerable. Garantizar infraestructuras que facilitan la sinergia entre poblaciones es el objetivo de estudiar estos corredores. Los pueblos oseros están acostumbrados a la presencia del oso cerca de los pueblos, las casas, e incluso cerca de los cubos de basura. El contacto “tiene que ser muy prudente” ya que puede ser “muy peligroso”. Con la Fundación Oso Pardo “se está trabajando en un programa de Educación Ambiental, de contacto y de manejo” de la ciudadanía ante la cercanía del oso. Un programa que se hará extensivo a la comarca de Sanabria, donde ha proliferado la presencia de esta especie, especialmente en los colmenares.

La visita se ha completado con un recorrido por el nuevo edificio de la Unidad de Manejo y Atención Veterinaria que se acaba de poner en funcionamiento y que viene a sustituir a la caseta de madera que se quemó a principios de 2019. Este edificio alberga una sala donde se almacenan y preparan las raciones de comida para los ejemplares de lobo, una sala polivalente donde se realiza la asistencia veterinaria, y los aseos y vestidores correspondientes para los integrantes de la Unidad. El coste de este edificio ha ascendido a 65.149 euros. Javier Merino, del equipo del Centro, mostró las instalaciones y señaló que el complejo es “un centro de formación para profesionales de carácter internacional” que realiza diferentes actividades con cuatro universidades, entre ellas la de León.

En el año 2019, a nivel regional, las casas del parque y centros temáticos de la Junta de Castilla y León fueron visitados por más de 530.000 personas, y en el caso de los centros de Zamora por más de 96.000 visitantes -casi el 20% del total regional-, y sólo el Centro del Lobo recibió más de 42.000 visitantes, siendo el tercer centro más visitado de la Red de Espacios Naturales.