Los pueblos recuperan poco a poco la normalidad a la que estaban acostumbrados. Después de 100 días en estado de alarma a causa de la COVID-19, los alistanos van recobrando su actividad habitual: la vuelta a la rutina, la atención diaria de sus quehaceres, los trabajos y también los hobbies. Entre éstos últimos están las actividades físico-deportivas que la joven monitora alistana, Lara Lorenzo Prada, impartía por las localidades de Aliste, Alba, Sanabria y la Carballeda. Lara Lorenzo lleva más de 20 años impartiendo clases de gimnasia de mantenimiento por los pueblos del oeste zamorano. Estas actividades van destinadas a la gente mayor, pero entre sus alumnos también los hay de mediana edad, teniendo que adaptar los tipos de ejercicios a las distintas clases de edad.

Normalmente este tipo de ejercicios se daban en locales cerrados hasta completar el aforo; pero la vuelta a la nueva normalidad le ha obligado a tener que adaptarse. Para ello ha tenido que limitar las clases hasta diez personas y separadas entre sí cuatro metros y utilizando cintas de validación para evitar los acercamientos. En ningún momento comparten aparatos gimnásticos y todas las clases se imparten al aire libre. Una de estas clases se imparte las tardes de los martes y jueves, y durante una hora, en Alcañices, y sobre una pista de tenis que les ha cedido una vecina. En muchos pueblos, al no disponer de pistas polideportivas, tienen que esperar a que se puedan volver a impartir actividades de este tipo en locales cerrados.

Lara y sus alumnos retomaron esta actividad a mediados de junio y, para sorpresa de su monitora, todos los alumnos han respondido de forma positiva y han demostrado unas enormes ganas de volver a estirar sus huesos, pues a muchos de ellos el confinamiento ya les estaba empezando a pasar factura. Entre sus alumnos se encuentran nonagenarios como Tomás Castaño, que a sus 94 años aún no ha perdido las ganas de ejercitarse. También está don Pablo Cisneros, cura de Fornillos de Aliste, que reconocía que estaba necesitando volver a la actividad física o Pilar Vicente, que a sus 50 años no le importa realizar gimnasia con personas más mayores.

Ojalá todos los pueblos tuvieran pistas polideportivas al aire libre, comenta Lara Lorenzo, para que sus alumnos de antes de la pandemia pudieran seguir ejercitándose para mantenerse en forma, pues la misma Lara Lorenzo reconoce que aunque los pueblos estén llenos de gente mayor, a éstos no les importa calzarse una deportivas y vestirse con chándal para intentar mantenerse jóvenes.

Las actividades físico-deportivas están subvencionadas por entidades como la Federación Provincial de Jubilados de la Junta de Castilla y León, la Diputación de Zamora a través de las CEAS, los Ayuntamientos, las Asociaciones Culturales o financiados directamente por los propios alumnos.