25 de enero de 2020
25.01.2020

La "Guardesa" y la "Corrales"

Cuenta la historia que las afamadas costureras hicieron los trajes para dos mozas de la nobleza, Teresa y Carlinda, por los cuales los duques recibieron 260 reales

24.01.2020 | 20:43

Chany Sebastián

Carbajales de Alba acogerá hoy la mayor concentración de mujeres de su historia gracias al V Encuentro de Águedas de la Provincia de Zamora. Una de las señas de identidad, es la indumentaria tradicional que por un día sale de arcones y baúles para reivindicar su contribución durante siglos a los aconteceres de la vida campesina. Entre manteos y faldriqueras, puntadas y colores, el reinado de la vestimenta de la mujer zamorana es para los bordados carbajalinos de los cuales ya existen citas allá por el siglo XVI. Hace ya 35 años, en 1985, la "rosa picada" carbajalina se hacía merecedora del primer premio del Festival Folclórico de Baviera en Alemania.

Muestra de ello es que Nuestra Señora la Virgen de Árboles, patrona de Carbajales y de la Tierra de Alba, procesiona en su fiesta cada día 8 de septiembre con su traje de bordados carbajalinos.

A decir de las leyendas, los bordados eran parte imprescindible del día de la boda y muy en particular para la novia. El cantar de tiempos de los Condes de Alba de Aliste nos delata que dos de las primeras y más prestigiosa bordadoras carbajalinas fueron "La Guardesa" y "La Corrales": "El traje de Carlinda / costó cien reales / que pagaron los duques / a la Corrales / y el de Teresa, primoroso en colores / a la Guardesa".

Manuela Gómez Prada, una carbajalina nacida hace 108 años, más concretamente en 1912, fue la elegida, cuando tenía 24 años, para ser la directora del primer taller de bordados que creado bajo los auspicios de Auxilio Social se llamó "Taller de Recopilación Artística" con una subsede una en la localidad de Sejas de Aliste y otra en Tábara. Daba trabajo a 12 mujeres a las que se les pagaba 3 pesetas diarias.

El hoy conocido como "Taller de bordados" de la calle Oro llegaba una vez finalizada la Guerra Civil. El coste de las obras en su mayor parte fue asumido por los pueblos y los vecinos de la Tierra de Alba: Losacino, Muga, Carbajales, Vegalatrave, Santa Eufemia, Losacio, Losilla, Videmala, Marquiz, El Castillo, Manzanal del Barco y Vide.

En los años noventa del siglo XX, dentro del propio taller, en la realización de un estudio histórico de los bordados carbajalinos, al que fui invitado por las bordadoras carbajalinas a través del entonces joven carbajalino y hoy alcalde Roberto Fuentes Gervás, algunas de las costureras de la posguerra no recordaban que se les admitía con catorce años de edad: "Entrabamos como aprendices y no cobrábamos salario, nada". Al ir adquiriendo la experiencia percibían cuatro pesetas y dos reales diarios cada una, frente a las seis pesetas de las bordadoras que ya eran expertas.

Hay que tener en cuenta que en Carbajales de Alba funcionaron simultáneamente dos talleres durante alrededor 19 años: concretamente des 1941 hasta 1960: el de "Don Jacinto" lo hacía de 1937 a 1960 y el "Taller de Bordados" desde 1941 hasta el día 1 de enero de 1986, fecha de su primer cierre coincidiendo con el Año Nuevo. Seis años dormía el sueño de los justos hasta que reabría sus puertas el 3 de junio de 1991 por iniciativa del cura, natural de Perilla de Castro, Cesáreo Celada Carbajo, que promovía la asociación cultural "bordados Artesanos Carbajalinos".

Los bordados fueron obra de mujeres y para la mujeres pero también, se digno conocerlo, hubo hombres que constituyeron a su grandeza. Uno de ellos fue Jacinto Alcántara, directo de la Escuela de la Cerámica de Madrid que llevó allá por 1928 sus cursos de verano a Sejas de Aliste. Allí se inicio el germen: en el verano de 1928 los ilustres Manuel Mora y Ricardo Segundo plasmaron en sus acuarelas la indumentaria alistana y en 1930 Anacleto García Villar e Isabel Mora la carbajalina. Verano tras verano Jacinto siguió yendo de Madrid a Sejas y Carbajales hasta crear en 1937 el primer taller de bordados.

El 1872, hace ya 148 años, los bordados carbajalinos participaron por primera vez y fueron protagonistas en una boda real. No fue casualidad. Fue gracias al Marqués de Alcañices, mano derecha y hombre de confianza del monarca, quien llevó a un grupo de alistanos y a otro de carbajalinos hasta Madrid para participar con preferencia en la boda del rey Alfonso XII.

El día 4 de mayo de 2013 fue abierto en el taller de bordados el Museo del Traje Carbajalino con una inversión de 33.880 euros. Próximamente, un convenio ente el Ayuntamiento de Carbajales y la Diputación de Zamora permitirá la reapertura permanente del Museo del Traje Carbajalino con la ubicación en él de la Oficina de Turismo de Tierra de Alba.

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