07 de diciembre de 2019
07.12.2019
Sanabria-La Carballeda

El cangrejo señal, anidado por un gusano

Investigadores del Observatorio de Macología y Ecología Fluvial denuncian la degradación del río Negro y la proliferación de ejemplares de la especie invasora

06.12.2019 | 19:53

Investigadores del Observatorio de Malacología y Ecología Fluvial (OMF) ponen de relieve que "el proceso más grave que se está produciendo actualmente en el río Negro es la proliferación del cangrejo señal, introducido furtivamente hace menos de 10 años en la parte baja del cauce y que se ha extendido por casi todo el valle". Subrayan, los especialistas, entre los que se halla el biólogo zamorano Javier Morales, que "las invasiones biológicas son un grave problema ambiental y están identificadas como causa directa de la pérdida de biodiversidad en todo el planeta, y en la Carballeda también. El pasado verano, el equipo de trabajo inició el estudio de este proceso encontrando altas densidades en 5 de los 6 seis puntos de trabajo, especialmente aguas debajo de Santa Eulalia y en relación con los vertidos sin depurar de su fosa séptica".

"La expansión ha sido favorecida, entre otras cosas, por los bajos caudales prolongados durante meses y al efecto combinado de aguas más calientes y con más nutrientes que provienen de los vertidos urbanos. Ninguno de los núcleos urbanos del valle tiene implementado un sistema de depuración de aguas negras digno del siglo XXI, a pesar de verse afectada la auténtica joya de la naturaleza de Zamora; todavía en unas condiciones ambientales sin igual entre los ríos de la Cuenca del Duero" indican en un trabajo realizado con motivo de "una campaña de divulgación, basada en los estudios y el conocimiento científico realizado en el río Negro, para sensibilizar a la población ribereña acerca de los principales valores ambientales del río Negro".

Tras analizar la serie de caudales de la estación de Confederación Hidrográfica del Duero desde julio de 2015 (46.300 datos horarios) los investigadores han comprobado "que el Negro se ha convertido en un río de extremos, en que se suceden caudales muy elevados e instantáneos, y largos periodos de caudal en condiciones de estiaje. Condiciones que se extienden mucho más allá del verano de calendario". En los últimos cinco veranos -considerado de 1 de julio a 30 de octubre- el 83,13% de las lecturas de caudal (serie de 10.160 datos horarios) fue inferior a 1 metro cúbico por segundo; y el 63% inferior a 0,5 metros cúbicos por segundo.

Esta inestabilidad de caudales produce, sin duda, gran estrés en las comunidades biológicas e indican la escasez de precipitaciones en toda la cuenca y también la falta retención de los suelos y sobre todo de las laderas de la cabecera del río. Sin duda "son pruebas irrefutables de que el cambio climático ya está afectando a la Carballeda y de que se han producido intervenciones en el territorio de gran impacto"

Durante la primera y verano de 2019 también se monitorizó en continuo la temperatura del agua en zonas de sombra; éste es un parámetro clave para la disolución del oxígeno en el agua y también controla las distintas etapas del ciclo reproductivo de la fauna fluvial. Los niveles registrados superan ampliamente los umbrales recomendables para aguas trucheras; de las que es sabido que tienen que ser frías todo el año. Se han medido máximos de hasta 24,5 grados centígrados a finales de julio, y se superó el valor umbral de 18 grados desde la tercera semana de junio hasta la tercera de septiembre.

Es decir, el río pasa en la actualidad un trimestre entero con temperaturas diarias promedio por encima de niveles tolerables para aguas trucheras. La pérdida de esta condición sin duda es clave en la agonía ecológica en el río Negro, y además refuerza el agravamiento de los demás problemas.

En concreto agrava los vertidos cargados de nutrientes (proliferación de cianobacterias y algas en los fondos), la compactación de arenas y gravillas donde frezan las truchas por escorrentías de limos y arcillas desde laderas, carreteras y cortafuegos que vierten sin medidas correctoras directamente al río. O también la creación de ventanas en el bosque de ribera (continuidad de la aliseda) para zonas de baño u otras actuaciones enfocadas el turismo de verano.

El equipo de investigación comparte con los alcaldes, la inquietud ante la creciente demanda de abastecimiento desde el río en momentos en los que ya no posee ni siquiera el caudal necesario para el mantenimiento de sus comunidades biológicas. Es necesario realizar las actuaciones sobre las redes de agua potable para evitar fugas, favorecer la reducción del consumo en los pueblos y buscar alternativas al bombeo desde el río. Al igual que también adquirimos el compromiso, con ayuda de la Asociación Épsilon-Ecología, de proporcionar asesoramiento técnico para poder instalar sistemas eficientes y económicos capaces de depurar las aguas negras mediante lagunajes óptimos para núcleos de pocos habitantes. Son de mayor efectividad que los sistemas clásicos con instalaciones de alto consumo energético, y de mayor retorno social y menor coste para los ayuntamientos.

El irreversible deterioro del Negro desembocaría en la pérdida de sus funciones ecosistémicas imprescindibles, como por ejemplo el mantenimiento de la calidad del agua, para los ribereños que viven en sus orillas y para el resto de la sociedad. "Nos privaría a todos de un lugar con encanto propio y lleno de otros valores importantes que provienen de la naturaleza y no son materializables en indicadores económicos".

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