Con las seis últimas bajas registradas ayer, el ataque de lobos del jueves se salda con 57 ovejas muertas en la explotación de José Antonio González, de San Juan de la Cuesta. Al parte de animales heridos hay que sumar cuatro mastines, de los 12 que guardan el rebaño. El pasado viernes, tras estar pendiente de la disgregación del rebaño atraídas por las bellotas, recogió las ovejas. La temporada de bellotas es un quebradero porque el ganado sale disparado a las zonas de roble, de ahí que echara en falta algunos animales que se quedaron rezagados en los robledales, de los 400 de la explotación. El sábado, por la lluvia, no las sacó a pastorear, pero el domingo comenzaron a aparecer en la nave ovejas mordidas y estresadas por las carreras.

En el primer recuento faltaban 51 ovejas, que en los días posteriores si no aparecían vivas junto a la explotación aparecían sus restos por toda la zona, total o parcialmente comidos, crotales identificativos, lana, huesos, etc. para desesperación del ganadero.

Los Agentes Medio Ambientales comprobaban la denuncia y verificaban el ataque de lobos en los restos recogidos. Los servicios veterinarios de la aseguradora también examinaron los restos de una treintena de ejemplares que se recogieron, de las que una veintena se han certificado de ataque del lobo. El ganadero verá descontados los daños, pese a que los colmillos en el cuello están nítidamente marcados en las ovejas, pero en las que se alegan otras causas. Para José Antonio González la causa clara es el ataque del lobo, como las seis últimas que murieron por el estrés de las carreteras, e incluso ya hay alguno parto adelantado.

La mastina Giganta, recién parida, se ha convertido en madre adoptiva de dos corderos, que dejan claro el celo de perros guardianes del ganado con la grey.

Por otra parte, los presidentes de Cantabria, Asturias y Castilla y León defendieron ayer el control poblacional del lobo para hacer compatible la conservación de esta especie con los usos ganaderos y la vida de las personas en los núcleos rurales donde se asientan, según informa Efe. Así lo han señalado Miguel Angel Revilla, Adrián Barbón y Alfonso Fernández Mañueco, respectivamente, a preguntas de la prensa tras la reunión de la Comisión Gestora del Parque Nacional de Picos de Europa que han presidido esta mañana en el municipio cántabro de Camaleño.

Revilla ha afirmado que en Cantabria ha habido este año "muchísimos daños porque hay una superpoblación de lobos", y ha destacado la "incompatibilidad absoluta" de mantener una actividad agraria en estas zonas con la presencia masiva de lobos. "Eso no es posible, o una cosa o la otra", ha dicho.

Según ha dicho, la posición del Gobierno de Cantabria (PRC-PSOE) es que el lobo es "una especie a conservar, pero hay que controlarla", y hacerlo "en condiciones adecuadas", no con "barra libre". "Hay que mantener una fauna que sea compatible con que sigamos teniendo cabras, ovejas y vacas para comer quesos y para que la gente no se nos vaya, porque las dos cosas en su extremo no son aceptables", ha dicho.

"Extremismos no, conservar sí, pero también hay que conservar a las personas. Y si decimos que tiene que haber gente en los pueblos y dejamos a los lobos a su libre albedrío, no sé queda nadie porque te matan un rebaño de ovejas y te han hundido el año a ti y a la familia", ha señalado. Asturias y CyL

En la misma línea, el socialista Adrián Barbón ha dicho que en Asturias, tienen "clarísimo" que la preservación de la especie tiene que ser compatible con la actividad humana.

Alfonso Fernández (PP) ha insistido en el mismo mensaje de sus homólogos cántabro y asturiano respecto al control de las especies, y ha explicado que en Castilla y León, cuando en un lugar determinado hay una presencia importante de lobos más allá de lo que los técnicos consideran habituales, desde la Junta se hacen controles selectivos de la población de los lobos, tanto al norte del Duero, donde la caza es libre, como al sur del Duero, donde el lobo está protegido.