La Guardia Civil, en colaboración con la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta, está intensificando el control de los transportes de residuos de construcción y demolición (RDC) al considerarlos de interés "para detectar los traslados ilícitos y la gestión inadecuada de este tipo de residuos". La campaña se centrará tanto en los residuos procedentes de la construcción de infraestructuras y edificaciones de nueva planta, como de la demolición de inmuebles, sin olvidar los derivados de pequeñas obras de reforma de viviendas y locales.

Durante la llamada "Operación escombros" se comprobará que el transportista esté registrado para el transporte de residuos, la documentación identificativa del residuo, la inspección física del mismo, así como la obra de origen y que el destino sea una instalación autorizada.

Esta campaña específica estará vigente de forma permanente y se realizarán varias fases de intensificación.

Se realiza en colaboración con la Dirección General de Calidad y Sostenibilidad Ambiental y los Servicios Territoriales de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León.