18 de febrero de 2019
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La CHD apela a la "obligación ineludible" de garantizar la seguridad de los pozos

La alarma creada por el accidente mortal del niño Julen lleva a la divulgación de una circular sobre la necesidad de señalizar y vallar sondeos, y los pasos para la clausura

17.02.2019 | 20:57

Los propietarios de pozos y sondeos tienen la "obligación ineludible" de garantizar su seguridad y evitar el acceso a los mismos mediante "señales y barreras" para prevenir un accidente, "tanto de los propios usuarios como de cualquier persona ajena". Lo explica la Confederación Hidrográfica del Duero en una información pública que, si bien no es novedosa y debiera de ser conocida, indudablemente ha adquirido plena actualidad tras el mortal accidente sufrido por un niño al caer en un pozo en Totalán (Málaga).

En ese contexto, y dada la alarma social creada, se inscribe la publicación de una guía (disponible en la página web de la CHD y en sus redes sociales), donde el organismo de cuenca precisa que "todos los pozos y sondeos deben estar tapados y vallados, principalmente para proteger a las personas y los animales de caídas accidentales, así como para preservar el agua del acuífero de la contaminación ". Y es importante saber que esa obligación es aplicable tanto a los pozos que estás en uso como los que no, en este último caso "se debe llevar a cabo un sellado definitivo".

En los casos, nada excepcionales, de que los pozos o sondeos abandonados, cuya localización del titular es complicada, "se debe proceder primero y de forma inmediata a su señalización y a la instalación de alguna barrera que evite posibles accidentes". Se trata de una labor en la que pueden colaborar todos los ciudadanos y administraciones públicas, especialmente aquellas con personal sobre el terreno: Confederaciones Hidrográficas, Consejerías de Medio Ambiente, Servicio de Minas, Guardia Civil y, por supuesto, los Ayuntamientos. "Son precisamente estos últimos los que están más próximos al problema y tienen un gran despliegue y capacidad de intervención rápida sobre el terreno" afirma la Confederación Hidrográfica del Duero.

En todo caso la prioridad es evitar accidentes, por eso en primer término deben adoptarse las medidas de seguridad pertinentes y después proceder a la investigación de la propiedad o titularidad del pozo y denunciar, si procede. Son trámites administrativos a veces complejos que llevan su tiempo, por eso es prioritaria la seguridad.

La Confederación destaca que la apertura de pozos y la instalación en los mismos de instrumentos para la extracción de aguas subterráneas, sin disponer previamente de concesión o autorización del Organismo de cuenca para la extracción de las aguas, "se considera infracción administrativa, señalándose como responsable al titular del terreno, el promotor de la captación, el empresario que ejecuta la obra y el técnico director de la misma".

Para la ejecución de un pozo para la extracción de aguas subterráneas se deberá solicitar una autorización a la comunidad autónoma (Sección de Minas) y la concesión o inscripción por disposición legal a la Confederación Hidrográfica del Duero.

Respecto a los consejos de seguridad se apunta que "una cubierta adecuada impide que personas, animales u objetos caigan en el pozo". Si en un propiedad se observa la existencia de un pozo sin la barrera adecuada, será necesario señalizar "de manera evidente" la perforación, utilizar algún sistema de vallado que impida el acceso de personas o animales y tapar la entrada del orificio. La forma más adecuada es mediante una tapa de hierro con un candado; no se recomienda la utilización de trámex (estructuras metálicas de rejilla o emparrillado) para evitar que puedan llegar residuos o vertidos de agua.

Pero ante todo es obligatorio clausurar el pozo, una operación que consiste básicamente en la retirada de elementos ajenos (por ejemplo bombas, tuberías o materiales auxiliares), la desinfección una vez vaciado y limpiado el pozo, y el relleno del espacio abierto con materiales que no tengan interacción con el medio. Para ello se deberá realizar un "proyecto de clausura" que contenga el nombre del propietario de la parcela, características geográficas e hidrogeológicas de la captación, características técnicas de la captación y tipo de clausura que se propone.

Pese a esa obligación legal de sellar los pozos en desuso, fincas y huertas, muchas abandonadas, de la provincia están salpicadas de estas construcciones, algunas invisibles debido a la proliferación de la maleza y otras tapadas de forma "chapucera" con jergones y otro tipo de barreras inservibles. Se trata en muchos casos de pozos que en tiempos se usaron para el riego con las norias que hoy son historia. "Hay gente que responsablemente los ha ido tapando, pero también te encuentras con algunos agujeros que son un verdadero peligro" apunta un profesional que frecuenta el campo.

De este riesgo son conscientes bomberos o agentes forestales, cuando tienen que ir a apagar un incendio y se encuentran, camuflados entre la maleza, pozos o bocaminas sin ninguna protección o indicativo. "Con el accidente del niño se ha visto a alguna persona tomando medidas pero ha hoyos peligrosos".

Muchos de ellos son de antiguas excavaciones para regar que se emparedaban el interior y se ponía un brocal. "Muchos están mal cerrados" cuenta un vecino de la comarca de Sayago. Hay pueblos donde estas construcciones peligrosas están la memoria por sucesos luctuosos de personas que se han precipitado al fondo.

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