23 de noviembre de 2018
23.11.2018
La Opinión de Zamora
Florent Marcellesi | Diputado de Equo en el Parlamento Europeo

"Las macrogranjas convierten a Zamora y a España en el estiércol de Europa"

"Abogamos por una PAC que ponga al pequeño agricultor en el centro para que las ayudas no vayan a grandes empresas"

22.11.2018 | 21:13
Entrevista a Florent Marcellesi, eurodiputado de EQUO
Florent Marcellesi, eurodiputado de Equo.

El eurodiputado de Equo Florent Marcellesi trabaja actualmente desde el grupo de Los Verdes para enmendar la PAC y conseguir más ayudas a los pequeños ganaderos en detrimento de la industria agraria, a la que acusa de ser "anticlimática". Aboga además por un cambio de modelo de producción que pase de intensivo a extensivo porque asegura que, además de sostenible, da más empleo y de mejor calidad.

–¿Debería preocupar el hecho de que el número de cerdos en la provincia de Zamora (424.000) sea más del doble que de habitantes (177.400)?

–Desde luego es una gran preocupación. Primero porque sabemos perfectamente que la proliferación de macrogranjas supone un problema para el campo y provoca la disminución del empleo en el sector ganadero porque son granjas concentradas y mecanizadas donde con poca gente se puede hacer una producción masiva. Eso supone profundizar en la despoblación del campo y eso es lo más importante, porque la despoblación es muy dura en Castilla y León y en particular en Zamora.

–Sin embargo los defensores de este modelo de negocio mantienen que la ganadería industrial ayuda a fijar población y genera empleo...

–Lo que dicen las cifras es lo contrario. En el caso de Noviercas (proyecto para una explotación de 23.500 vacas en esta localidad soriana de 155 habitantes) se ha calculado que se va a destruir empleo; cuatro veces menos de empleo en la macrogranja que lo que podría tener en la cadena extensiva. Y la fijación de población no es verdad. En todos los casos que hemos visto donde se han instalado macrogranjas es gente que se ha ido porque las consecuencias de las macrogranjas, cuando hablamos de olores y contaminación de las aguas, es que la gente quiere huir. Las actividades como el turismo de calidad no quieren estar al lado de las macrogranjas.

–¿Cree que hay una burbuja en el sector porcino en España?

–Las macrogranjas están buscando ahora mismo las zonas más despobladas, con la menor movilización social posible -por ejemplo, con la pirámide de edad muy alta- y además donde la legislación sea lo más permisiva posible. Hay países donde es más complicado instalarse como puede ser Dinamarca, pero en España han encontrado un sitio muy práctico para hacerlo. La proliferación de macrogranjas lo que está haciendo es convertir a España en el estiércol de Europa. Pero no es un caso aislado, pasa lo mismo en Alemania, en Francia y Polonia. Quien está pagando el impacto negativo es la población local.

–¿Cuánto tiempo va a tardar en explotar esa burbuja?

–Yo no tengo una bola de cristal, pero por un lado o por otro va a explotar. Va a explotar por razones económicas, porque no se sostiene una producción de carne tan alta, y por razones ecológicas, porque la Tierra no aguanta una producción tan alta de carne por las contaminaciones tan altas que se están dando de las aguas. Si queremos saber cuál va a ser el futuro de Zamora miremos a Cataluña, donde la Generalitat paga 6 millones de euros al año para poder depurar las aguas contaminadas por el sector porcino.

–Ustedes plantean reducir en un 50 % la ganadería industrial en España. ¿Entiende que esa petición pueda causar temor en una región que depende tanto económicamente de la ganadería?

–Hay que diferenciar entre la ganadería y la industria. Yo no creo que podamos decir que las macrogranjas es ganadería, esto es pura industria. Nosotros apoyamos a los ganaderos extensivos y ecológicos porque son el futuro del sector. A esta gente hay que darles fondos y apoyos para que puedan vender productos de alta calidad que puedan tener una salida en el mercado. Tenemos que reducir el consumo de carne, pero que la carne que consumamos sea de calidad.

–El problema que alegan los pequeños ganaderos es que con los precios actuales del mercado no tienen rentabilidad.

–Tienen toda la razón. Tenemos un sistema agrícola totalmente injusto que da mucho más poder a las grandes integradoras, a los grandes supermercados, en vez de dárselo a los agricultores y ganaderos de pequeñas explotaciones familiares y cooperativas. Los Verdes europeos estamos luchando por una reforma justa de la PAC que ponga al agricultor en el centro y que las ayudas, en vez de ir a las grandes corporaciones, vayan realmente a los que cuidan y viven de la tierra y los animales.

–El Gobierno reconoce en sus informes que el nivel de amoniaco en España sobrepasa el límite establecido. La Comisión Europea ha abierto un expediente por contaminación de agua con nitratos. ¿Qué está fallando?

–Lo primero es que no se está respetando la legislación, en particular las inspecciones. Los inspectores ahora mismo son los activistas y ONG y eso no es normal. Tiene que ser la administración la que haga cumplir la legislación. Por ejemplo haciendo inspecciones espontáneas sin preaviso para saber si se está gestionando de forma correcta. Es el caso del amoniaco; es el caso de directiva marco del agua que sabemos que se está incumpliendo de forma sistemática en España con la ganadería industrial.

–¿Esto se arregla con más inspectores?

–Los inspectores es una pequeña parte. Pero el problema es estructural del modelo de producción, que es insostenible en particular con las aguas. Lo que tenemos que hacer es cambiar el modelo industrial por otro ecológico y extensivo.

–La Junta de Castilla y León dice defender las macrogranjas siempre y cuando cumplan con la ley. ¿Considera que la actual legislación medioambiental en España se ajusta a los estándares europeos y al acuerdo de París?

–No estoy de acuerdo con la Junta porque no se está respetando la ley. Si lo estuviesen haciendo, muchas explotaciones industrializadas no podrían funcionar como lo están haciendo ahora mismo. Lo segundo es cambiar la ley y el modelo de producción porque es anticlimático. Tenemos que respetar el acuerdo de París que dice que no podemos aumentar la temperatura más de 1,5 grados a finales de siglo y para esto tenemos que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero la ganadería industrial es responsable de más del 15 % de las emisiones de estos gases. Si queremos reducir estas emisiones, tenemos que cambiar radicalmente el sistema ganadero que tenemos.

–¿Qué iniciativas han tomado para cambiar la ley?

–Estamos intentando reformar la Politica Agrarícola Común que ahora se está reformando en el Parlamento Europeo. Tenemos en marcha varias iniciativas para enmendar la PAC para que ponga coto a la ganadería industrial y que por otro lado ayude a hacer una reconversión ecológica. Esa transición, además de ecológica, tiene que ser justa, no puede dejar a nadie atrás. Queremos unas ayudas condicionadas al respeto de la sostenibilidad, del clima y que dé ayudas a los pequeños agricultores, lo que podría excluir a la ganadería industrial. Por eso entiendo a los ganaderos en Zamora, porque entienden que se les ha llevado a un modelo que no es sostenible y ahora nosotros tenemos que ayudarlos a reconvertirse hacia un modelo que sea de verdad sostenible y que daría más empleo y de mejor calidad.

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