16 de noviembre de 2017
16.11.2017
Sanabria-La Carballeda

El agua de Sanabria llena de energía a Portugal

El país vecino embalsa los ríos Sabor y Tuela, e Iberdrola construye uno de los mayores complejos hidroeléctricos de Europa en el Alto Támega

16.11.2017 | 10:32

Las cristalinas aguas de los ríos nacidos en las sierras de Sanabria, el Sabor y el Tuela, así como el Támega, nacido en la sierra orensana, son hoy cursos fluviales claves de nuevos y grandes aprovechamientos hidroeléctricos de Portugal, entregado de lleno a implantar las tecnologías limpias y renovables para la generación de energía.

El río Sabor, originado en la sierra de Gamoneda, alimenta dos presas que embalsan casi la mitad de su recorrido luso, y el Tuela, surgido entre Lubián y Hedroso, un grandioso embalse acometido en su tramo final, metros antes de desembocar al Duero. En la apuesta portuguesa por la energía limpia Iberdrola tiene un protagonismo destacado al conseguir el complejo del Alto Támega, considerado "uno de los mayores proyectos hidroeléctricos llevados a cabo en Europa en los últimos 25 años", y cuya producción dará mayores garantías a todo el mercado ibérico. Lo consiguió al sobreponerse en la subasta promovida por el Gobierno portugués a otras competidoras como Unión Fenosa, Endesa y Energías de Portugal.

Las construcciones hidroeléctricas del Sabor, Tua y Támega imprimen un movimiento laboral, social y económico desconocido en las zonas, con miles de personas y decenas de grandes empresas implicadas en la construcción y suministros de piezas y materiales, con los hoteles y alojamientos ocupados prácticamente al completo, con las industrias locales activas en suministros y colaboración. "El paro casi ha desaparecido" expresa el responsables de proyectos de Iberdrola David Rivera.

De las magnitudes del proyecto de Iberdrola, iniciado en el año 2014 y que se prolongará hasta el 2023, hablan las cifras. La inversión en complejo del Támega, situado en Tras os Montes, al norte de Portugal, consta de tres grandes presas: Alto Tâmega, Daivões y Gouvães, supera los 1.560 millones de euros y la producción total será de 1.776 megavatios. Fue desechada una cuarta presa, de Padroselos, por la relevante presencia del mejillón de río (Margaretífera margaretífera), un gesto que expone la eléctrica española como prueba de "nuestro respeto" por la naturaleza.

La ejecución del programa hidroeléctrico dará empleo a unas 13.000 personas y, en estos momentos, el desempleo de la zona está bajo mínimos y al máximo la ocupación hostelera, hasta el punto de que algunas de las grandes empresas consorciadas para sacar adelante el proyecto cuentan con sus propias instalaciones de techo y manutención de los obreros, apunta el ingeniero y responsable de proyectos David Rivera, que afirma que "el paro casi ha desaparecido en el lugar".

Plan de Acción Socioeconómico

A la historia pasaron los embalsados que enterraban a los pueblos y en este caso las aguas solo inundarán medio centenar de viviendas cuyos propietarios ya están realojados. Iberdrola aplica, además, un Plan de Acción Socioeconómico sin precedentes en la zona, al destinar más de 50 millones de euros a acciones sociales, culturales y medioambientales en los siete municipios beneficiados por el proyecto: Vila Pouca de Aguiar, Riberia de Pena, Boticas, Chaves, Cabeceiras de Basto, Montalegre y Valpaços.

La compañía que presidente el salmantino Ignacio Sánchez Galán, al igual que hicieron los ingenieros de la conquista del Duero en el embalse de Almendra y su central de Villarino, o en Las Cortes-La Muela (Valencia) exprimirá en este complejo hidroeléctrico todo su saber hacer y tecnologías "de última generación", con el bombeo como una tecnología capital por estar convencidos de que hoy día "es el método más eficiente de almacenar energía a gran escala". De las dimensiones de los trabajos hablan las piezas de la tubería forzada que permitirá el descenso del agua de Daivões a Gouvães, o al revés, el ascenso si interviene el bombeo, que es una de las claves del proyecto. Los tubos de 5,4 metros de diámetro se construyen en la misma zona a partir de grandes láminas. Es una supercanalización que no admitirá más que agua y nada de aire.

Las obras

El Alto Támega es ahora mismo una fiebre del oro, con cientos de vehículos de gran tonelaje en pleno movimiento, con soberbias máquinas abriendo caminos y explanadas en las vertientes, removiendo tierras y labrando túneles y cavernas para dar asiento a turbinas, canalizaciones y transformadores, con una enorme operación de excavaciones, revocados de hormigos y cosido del macizo con bulones o pernos. Los propios ríos han perdido su histórica trayectoria en algún tramo, cortados por un dique provisional, y desviados por un nuevo conducto, para dar asiento a la presa que permitirá el depósito de agua. Junto a las planta de hormigón aparecen los "silobuses" dedicados al transporte de la masa, y sobre los cielos aparecen las tirolinas utilizadas para portar baldes con capacidad para 27 toneladas, o se preparan los anclajes de la misma, en una de las vertientes enrailada para mayor movilidad. Ferrovial, MSF, Mota Engil, Acciona, Edivisa son empresas implicadas.

Llama la atención el sentido medioambiental impuesto en las obras, donde en cada asentamiento existen contenedores específicos para madera, hierro, cartón, mixtura, goma o sacos de cemento. Al objeto de prevenir accidentes en la vertiente contraria a donde operan hombres y máquinas, un hombre está ojo avizor dedicado exclusivamente a observar que nada opere por encima de otros trabajadores con el consiguiente riesgo de accidente por desprendimiento de rocas. "No hemos tenido ningún accidente reseñable" expresa Rivera, que explica con maestría las obras, el proyecto y los pormenores que salen a colación.

Para minimizar los impactos se ha contado con ocho ambientalistas, diecisiete arqueólogos, veinte biólogos cuyos resultados han sido prospecciones, traslados de fauna y flora protegida y miles de horas de acompañamiento y de monitorizaciones. Hasta un libro de reclamaciones ha dispuesto la empresa.

La concesión del gobierno luso de estos aprovechamientos es por un periodo de 70 años, "prorrogables". La previsión es que Daivões y Gouvães entre en funcionamiento en diciembre de 2021 y la presa de Alto Támega en junio de 2023.

El aprovechamiento de Daivões va a tener una presa de 78 metros de altura y contará con dos grupos que sumarán una potencia instalada de 114 Megavatios (MW) y una producción de 142 Gigavatios (GWh). Además, dispondrá de un grupo adicional para el caudal ecológico de 4 MW, que añadirá una producción de 17 GWh a la planta.

Por su parte, la central de Alto Támega tendrá una potencia de 160 MW, también repartida en dos grupos, y la altura de su presa alcanzará los 106,5 metros. La producción estimada de la instalación es de 139 GWh.

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