Jueves, cuatro de la tarde. Los vecinos de Tardobispo van llegando al local situado al lado del consultorio médico de esta pedanía de El Perdigón para recoger la garrafa de agua de Calabor de ocho litros que reparte el alguacil Julián Cívicos. Es una por persona, es decir, que si en una casa viven cuatro, se llevan 32 litros que servirán sobre todo para consumo humano: "La utilizamos fundamentalmente para beber y lavar las verduras. Incluso yo las lavo con agua del grifo y luego con ésta. Para lavar, ducharnos o fregar usamos la del grifo. La verdad es que aparentemente no presenta ninguna rareza", señalaba una de las vecinas del pueblo que acudía con su coche a recoger la preciada mercancía al igual que hacían sus paisanos con diferentes medios de transporte, desde una cesta de supermercado a carretillos de obra, ingeniosas plataformas con ruedas construidas al efecto o simplemente con las dos manos.

Hay que remontarse a noviembre de 2011 cuando los vecinos de esta pequeña localidad se encontraban con un bando municipal que anunciaba la prohibición del consumo del agua del grifo por la concentración de fluoruros en una cantidad superior a la permitida por la normativa. En un primer momento, al igual que en muchos pueblos de la provincia con similar y aguda problemática fue el camión cisterna de la Diputación el que abastecía a los ciudadanos en una de las distintas rutas de la comarca. Y es que en esta zona del Vino tan próxima a la capital son varios los pueblos que han tenido que hacer frente a la falta de potabilidad del agua que circula por la red municipal.

Por recordar otro pueblo anejo de El Perdigón y muy cerquita de Tardobispo, San Marcial sufre desde hace más de seis años la ausencia de agua potable, todavía sin resolver. Entrala, Arcenillas, Casaseca de las Chanas, Bamba, Madridanos, Villaralbo, Moraleja del Vino son algunos de los pueblos que cuentan ya con potabilizadora de ósmosis inversa para tratar mediante filtros el abastecimiento y tener agua potable.

El problema añadido en Tardobispo es el escaso caudal que existe para surtir a la población, que impide poner un sistema de ósmosis inversa, ya que éste necesita una cantidad de agua mayor. Así las cosas, la opción definitiva para solucionar el problema para los vecinos de Tardobispo sería traer el agua desde Zamora capital, concretamente desde la acometida existente en el polígono de Los Llanos, que está a pocos kilómetros del pueblo. Al parecer ya habría algún estudio diseñado que estimaría una inversión de los 100.000 euros

El reparto de garrafas de ocho litros no supera en esta época del año, según explica el alguacil, los 75 envases, sin embargo en verano se multiplica la población y los problemas se agudizan también con el caudal del agua del grifo.