22 de agosto de 2014
22.08.2014
Sayago Un año después del gran incendio en Arribes del Duero

Villardiegua deja atrás el desastre

Los ganaderos que perdieron sus bienes en el siniestro recuperan sus explotaciones a base de esfuerzo

21.08.2014 | 23:49

"La otra noche soñé que había un fuego, esto te deja una secuela que queda para toda la vida". Francisco Pascual y su mujer María Trinidad Luis son dos de los ganaderos de Villardiegua de la Ribera que sufrieron las devastadoras consecuencias del incendio forestal en los Arribes del Duero. Fue hace un año, aquel fatídico 22 de agosto de 2014 cuando la chispa de un fuego en Portugal saltó el río y avanzó como un obús hacia el pueblo quemando más de 2.500 hectáreas. Doce meses después los ganaderos que perdieron animales, alimentos, maquinaria y hasta las naves intentan rehacerse de aquel desastre. Los pastos renacieron y las explotaciones vuelven a tomar el pulso no sin dificultades.

En la retina queda un reguero de gestos solidarios que los afectados no olvidan. La asociación cultural San Mamed de Villardiegua de la Ribera recaudó en el periodo de un mes 11.278,55 euros en la campaña solidaria de recogida de fondos.

Tras el desfile de políticos por el pueblo, las ayudas públicas directas han llegado de la Diputación Provincial a través de un fondo de contingencia de 150.000 euros repartidos entre los ocho ganaderos que se acogieron a las ayudas, cinco de Villardiegua de la Ribera y tres de Villadepera, donde los daños fueron considerablemente menores. Todos los beneficiarios menos dos, porque "han tardado más en justificar pagos", han cobrado las subvenciones aprobadas en diciembre de 2013. Así lo ha confirmado el vicepresidente segundo de la Diputación, Aurelio Tomás, quien destaca la "excepcional celeridad" con la que se tramitaron las ayudas "porque estamos hablando de una situación excepcional".

Un mes después del desastre el pleno de la institución provincial daba luz verde a la partida de 150.000 euros, en octubre se aprobaron las bases y en diciembre se decretó la resolución de la convocatoria con ayudas directas a ocho agricultores y ganaderos a título principal. Los destinatarios de las mayores partidas han sido los cinco solicitantes de Villardiegua (50.000, 36.000, 38.000, 12.000 y 9.000 euros respectivamente), muy superiores a los de Villadepera (244, 1.000 y 3.000 euros).

La Diputación otorgó un plazo de seis meses para justificar las obras o adquisiciones realizadas para paliar los daños del fuego y, una vez cumplido este requisito, en febrero se hicieron las primeras justificaciones de abono. Únicamente están pendientes de pago dos, que se abonarán "en este mes", precisa Aurelio Tomás, puesto que fueron aprobadas en la Junta de Gobierno del pasado 18 de agosto.

Un último paso con el que la Diputación dar por resueltas las ayudas. "Un año después del incendio se puede decir que el objetivo está cumplido y con buen resultado porque se ha pagado casi el 80% de los daños declarados por los ganaderos" precisa el diputado Aurelio Tomas.

Como medida extraordinaria la Junta de Castilla y León autorizó el aprovechamiento de pastos en zonas afectadas por el incendio, haciendo una excepción en la Ley de Montes que prohibe el pastoreo o la caza por un periodo de cinco años en terrenos quemados. Así los ganaderos se garantizaron alimento para los animales y a la vez pudieron justificar las ayudas de la PAC vinculadas a la superficie forrajera.

Un año después del incendio, desde la Junta se apunta que se está redactando la memoria de adecuaciones de los caminos rurales que se vieron afectados en el incendio.

La implicación de la población fue total. La asociación cultural San Mamed, que aportó 1.000 euros en su campaña solidaria, recaudó también fondos de la Sociedad de Cazadores de Villardiegua (1.000 euros), Juventud de Villardiegua (794,89), asociación cultural La Veiga de Moralina (2.350), fondos de misas en la parroquia de Villardiegua (1.100,48), Torneo de Fútbol (449,91), 70% de la recaudación del Festival de Folclore (2.888,27) y donaciones particulares en cuenta (1.695).

Y los ganaderos recibieron el aliento de sus propios compañeros en forma de importantes cantidades de paja y alimento que en los primeros días del desastre aliviaron las carencias del ganado.

"Lo que hizo la gente con nosotros no se olvida, hemos quedado muy agradecidos" reconoce Francisco Pascual, a quien el fuego destruyó una nave y cuarenta animales entre vacas y terneros. "Había gente a la que no conocía y al final han sido amigos". ¿Las instituciones? "La que mejor se ha portado ha sido la Diputación, los demás vinieron aquí a hacerse la foto y se acabó", apunta este ganadero. "Bueno la Junta ha dejado pastorear y ha venido bien".

El panorama del campo un año después es desigual. En pastos "se ha recuperado lo que se tenía que recuperar", pero se dan por perdidas cientos y cientos de encinas abrasadas por las llamas. Y los signos del fuego todavía son visibles en múltiples aspectos, entre otros, el indicador del pueblo de Villardiegua, cuya limpieza no consiguió borrar del todo el chamuscado. Pero los ganaderos están, por lo general, satisfechos porque las ayudas y la solidaridad les han permitido proseguir con su actividad, aunque trabajando como leones porque han partido desde las profundidades y las lágrimas".

El ganadero José Miano Salvador, que ya ha cobrado la ayuda de la Diputación, afirma que se va recuperando "a base de dinero". Perdió trescientas ovejas de una explotación de algo más de quinientas. Ha reentonado la situación porque adquirió un rebaño de 213 ovejas a un ganadero de Cañizo "que lo vendió porque se jubilaba". De las doscientas que le quedaron afirma que "algunas las tiene a medio producción porque quedaron tocadas". También a rehecho la nave, de la que se abrasaron totalmente unos 300 metros de los 600 "porque era donde tenía almacenado el forraje". Miano indica que "va recuperándose poco a poco, con mucho trabajo y mucho gasto". "Teníamos mucho trabajo, y con el incendio más; pero hay que tirar adelante" remacha con el sonido de fondo de los animales.

Domingo Fernando Fernando salía ayer mañana con unas cuatrocientas ovejas al pasto y, antes que nada, abrevaron en una charca de agua poblada de ranas. Según dijo, "a fecha de hoy (por ayer) no he recibido el dinero", pero mantiene la seguridad de percibir "lo que aprobaron y concedieron". Como el resto, adelantó el dinero invertido en construcción de la nave porque para cobrar es requisito imprescindible "presentar facturas pagadas y recibos de bancos". Tiene un ganado de ovino de ordeño, "con muchas cabezas abocadas en estos momentos a parir". Los perros que acompañan el ganado fueron los primeros en bañarse en la charca.

Domingo Fernando señala que "solo por no volver a ver un incendio de semejante desastre daría el pellejo". Sostiene, además, que "es una equivocación total lo que se dice de quemar de rastrojos y monte, porque la maleza se reproduce más todavía y donde había un carrasco o una zarza salen diez". La solución para este ganadero, que luce un pastoril sombrero, "no es quemar de nuevo, sino desbrozar". Pero deja claro que "no hay Ayuntamiento que pueda hacerlo por su propia cuenta".

El alcalde del municipio, Antonio Fernando Silvestre, subrayó el esfuerzo que realizan los ganaderos por continuar con su actividad, y reparó en la conveniencia de cortar las encinas que se dan por perdidas. Son consciente de la naturaleza de la encina y que, "si se tarde en cortar, una vez que seca será como lidiar con el acero". "Las motosierras echan chispas" asegura José Luis Rodrigo para recalcar la dureza de esta especie.

Existen empresas dedicadas al aprovechamiento de leñas interesadas en la corta y la compra. Según indica una de las interesadas, "no hay por parte de Medio Ambiente ningún impedimento a cortar las encinas secas. Es más, se desea que se limpie la mayor cantidad posible de monte porque en este momento solo es un criadero de plagas". Pone de manifiesto, además, que "pasado este año, por el endurecimiento de la madera, pérdida de peso e inicio de putrefacción, empieza a no ser rentable su corta por los profesionales del sector".

Los caminos se encuentran en buenas condiciones porque Villardiegua es de los pueblos que dispone de envidiables viales rurales. El paraje de Peña Redonda tiene su fama y ayer mismo había turistas que pretendían llegar a este punto, donde existe un inconcluso centro temático que fue una ilusión y que tiene el interior vacío del todo y la entrada ocupada por una engorrosa zarza. Las zarzas, junto con el barciego, es la especie que más prolifera y parece la reina de la vegetación.

También se ven las aves rapaces planear sobre un escenario que ahora aparece amarillento y cuyos árboles, algunos marcados por el fuego, reciben la visita de toda una suerte de parajillos que evidencian la recuperación del paisaje.

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