La mayor sequía en más de 50 años de Estados Unidos amenaza con disparar los precios de la cesta de la compra, pone en cuestión la viabilidad de los biocombustibles y revela el impacto climático en la seguridad alimentaria. La inusual ausencia de lluvias en el medio oeste y sur estadounidenses se está alargando demasiado y ha reducido a hojas secas y tallos escuálidos inmensas extensiones de maíz y soja, materias primas de la industria alimentaria, que amenazan con disparar los precios no solo en Estados Unidos, sino a nivel mundial.

Estados Unidos, el primer productor mundial de maíz, seguido de China y Brasil, se encuentra ante un año nefasto para las cosechas debido a una sequía que se ha centrado en los estados agrícolas y que afecta al 88 por ciento del maíz y el 77 por ciento de la soja.

Niemeyer señaló que los problemas de producción en Estados Unidos también suponen una oportunidad para agricultores en México y América del Sur, que podrán ayudar a equilibrar los precios del cereal más producido del mundo y clave en el establecimiento de precios a nivel mundial.La sequía ha encarecido los precios del maíz en hasta un 50 por ciento, ha hecho replantear también el uso de este cereal para producir etanollos El Departamento de Agricultura de Estados Unidos estima que los precios de la carne de ternera subirán este año entre un 4 y 5 por ciento debido a la sequía, mientras que los del cerdo, pollo, leche y huevos lo harán en un porcentaje similar.