Un cabestro con mucho juego. Tanto dio el animal que hubo quien se divirtió más con el manso que con los propios toros y hasta provocó un susto al levantar en volandas a uno de los asistentes que, cámara en mano, inmortalizaba el festejo. El encierro de calle celebrado ayer en La Bóveda dentro de las celebraciones de las fiestas de Nuestra Señora de las Nieves, tuvo de todo.

Un primer novillo flojo, sobre todo porque quedó algo tocado al salir del camión y pegar un resbalón del que pareció resentirse en la carretera. Apenas fue capaz de subir una vez por la travesía; iba parando sin muchas ganas de responder a las llamadas del respetable. Sin embargo todo cambió cuando salió el segundo toro, «muy bueno y fuerte», a juzgar por la impresión del aficionado de Guarrate, Juan Pascual.

Pero las emociones iban en aumento, sobre todo cuando salió a escena el cabestro protagonizando unos arranques más propios de los toros; «se iba a la gente, les hacía cara -cuenta Pascual-. Dio tanto juego o más que el primer toro».

Tanto es así que el manso, berrendo, protagonizo emocionantes embestidas mientras uno de los dos novillos observaba la película a escasos metros con aparente tranquilidad. Total que el personal se divirtió de lo lindo con buey y toros a lo largo de una mañana que fue larga. No había manera de encerrar a los bichos, así que a última hora echaron mano de una pala para sacarlos de la calle.

El festejo reunió en La Bóveda de Toro a numerosos aficionados, además de los propios vecinos y muchos hijos del pueblo que como cada año en agosto y coincidiendo con Nuestra Señora de las Nieves retornan para disfrutar del pueblo.

Como en toda la comarca de La Guareña, los espectáculos taurinos reúnen a gran público, aunque este año «se nota que falla gente», apunta Juan Pascual, habitual participante en encierros y espantes por toda la zona.