El mapa de fosas de víctimas de la Guerra Civil y el Franquismo que acaba de hacer público el Gobierno central sitúa en Zamora nueve enterramientos (entre más de dos mil en toda España) con restos de 29 cuerpos, todos identificados a excepción de los doce exhumados en 2008 en Faramontanos de Tábara, procedentes de la zona de Valderas, en León.

Las fosas está localizadas en Benegiles, Santa Marta de Tera, Faramontanos de Tábara, Ferreruela de Tábara, Sesnández (anejo de Ferreruela), Galende, Maire de Castroponce, Perilla de Castro y Villanueva del Campo. Desde luego que no corresponden a todas las víctimas de la Guerra Civil en Zamora, puesto que el mapa se ha elaborado a partir de la información aportada por asociaciones, fundaciones o entidades dedicadas a actividades de recuperación de la memoria histórica, cuyas investigaciones han sido subvencionadas por el Ministerio de la Presidencia. Otros muchos permanecen ocultos, silenciados o en el olvido. No obstante, la página web de la Memoria Histórica está concebida para su permanente actualización siempre que se vayan proporcionando datos sobre restos de represaliados.

Las nueve fosas localizadas en la provincia de Zamora están identificadas gracias a las informaciones aportadas por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (Santa Marta de Tera, Faramontanos y Maire de Castroponce), Patrimonio Nacional (en el caso de Ferreruela de Tábara, Sesnández, Galende, Perilla de Castro y Villanueva del Campo. En todos los casos los restos fueron trasladados al Valle de los Caídos en los años 1959 y 1960) y la Sociedad de Ciencias Aranzadi que colaboró en la exhumación de tres cuerpos en una fosa situada en el cementerio de Benegiles en julio de 2004, el primer rescate de restos que se hizo en la provincia.

Fue el desenterramiento en Benegiles el que inició las investigaciones para rescatar la memoria y los cuerpos de víctimas de la Guerra Civil y represaliados por la dictadura franquista.

Según se documenta en el mapa de fosas, el 14 de octubre de 1936 tres vecinos de Benegiles fueron detenidos y llevados a casa del alcalde, para ser conducidos después hasta un lugar llamado «El Refoyo», a un kilómetro del pueblo en sentido hacia Zamora, donde fueron ejecutados. Los cuerpos permanecieron toda la noche a la intemperie y al día siguiente fueron llevados en un carro hasta el cementerio para enterrarlos en una fosa. En julio de 2004 se llevó a cabo la exhumación y recuperación de los restos de las tres víctimas.

En noviembre de 2008 se realizaron tareas de exhumación en una fosa situada en el término de Faramontanos de Tábara para recuperar los restos de doce estudiantes de Magisterio leoneses represaliados. De acuerdo con los datos aportados en el «mapa de la memoria», la historia de estas víctimas tiene relación con otras, también estudiantes, de la fosa de Albires (León). La investigación partió del testimonio de un lugareño al que obligaron a enterrar doce cuerpos, seis hombres y seis mujeres, con ropas que no correspondían a gentes campesinas y que procedían de la zona de Valderas.

La última exhumación de víctimas de la Guerra en la provincia fue en junio de 2009, en Santa Marta de Tera, donde en 1936 se realizaron enterramientos de dos grupos de víctimas. Según las investigaciones que recoge el mapa de fosas, tres de ellas, detenidas el 22 de agosto del 36, procedían de Destriana (León). Y otras cuatro víctimas procedían de Benavente; tras su detención fueron trasladados a la cárcel de Puebla de Sanabria y en octubre de 1936 llevados en un camión a Santa Marta. La fosa se encuentra junto a la iglesia, a los pies de la puerta del cementerio y la exhumación fue autorizada y supervisada por el Juzgado.

La fosa de Maire de Castroponce se encontraba en el interior del cementerio, donde el 23 de septiembre de 1936 fueron enterrados los cadáveres de dos hombres de La Bañeza que los vecinos del pueblo encontraron abandonados en un paraje próximo. Según se especifica en el inventario hecho público por el Gobierno, «la tarea de recuperar los cuerpos es imposible puesto que la fosa ha desaparecido tras varias remodelaciones que han modificado el cementerio».

Los restos de las cinco víctimas identificadas en Ferreruela, Sesnández, Galende, Perilla y Villanueva del Campo reposan en una fosa común del Valle de los Caídos, hasta donde fueron llevados en los años 1959 y 1960, en vísperas de la inauguración del mausoleo. La operación de ámbito estatal formaba parte del traslado masivo de cuerpos procedentes de fosas comunes cavadas en cementerios y dirigida por el Ministerio de la Gobernación y por los Gobernadores Civiles.

Los datos se han hecho públicos al amparo de la Ley de la Memoria Histórica, cuyo objetivo es recopilar y difundir información y documentos relativos a la Guerra Civil, al exilio y a la dictadura.