15 de mayo de 2009
15.05.2009
Alba
80º aniversario del comienzo de la construcción de la gran presa de Ricobayo 

Obra de gigantes

La Sociedad Hispano Portuguesa de Transportes Eléctricos acometió en el Esla, en 1929, un proyecto que superó todos los retos, enamoró a reyes y convirtió en obreros a miles de campesinos

15.05.2009 | 02:56
El agua desmorona la montaña y el problema asusta a los ingenieros.

Hace ochenta años, el 15 de mayo de 1929, comenzó a construirse la emblemática presa de Ricobayo. Fue el arranque de una gesta hidroeléctrica asombrosa e irrepetible, los conocidos Saltos del Duero, protagonizada por ingenieros tenaces, y que resultó ser todo un hito empresarial, industrial y social.
Las obras resultaron de tal calado que despertaron el interés y atrajeron a los personajes más ilustres y dignatarios del país. El rey Alfonso XIII, el general Primo de Rivera, el ministro de obras Indalecio Prieto y, junto a ellos, autoridades políticas, militares y civiles de todo rango hicieron acto de presencia en los arcanos confines del bajo Esla. Y es que ningún otro proyecto del sector aventuraba ni de lejos tanta generación eléctrica a un país pertrechado en velas, candiles y faroles.
Ricobayo destacó entonces como la presa más gigantesca concebida en Europa y hubo de vencerse dificultades de toda naturaleza hasta iniciar los trabajos y, seguidamente, para resolver los agudos problemas que acompañaron a un proyecto que exigió un dique de 99 metros de altura y 400.000 metros cúbicos de hormigón, que remansó un volumen de 1.145 hectómetros cúbicos en un embalse que se prolongaba casi los 100 kilómetros aguas arriba (52,5 río Esla y 31,5 río Aliste). Fueron expropiadas unas 8.000 fincas, afectados unos 2.500 propietarios y ocupadas unas 5.000 hectáreas.
Quedaron completamente inundados los pueblos de San Pedro de la Nave, La Pueblica y Palacios del Pan, ocupó la mayoría de las casas de Losacino y una parte de los núcleos de Vide y Montamarta. También fue necesario expropiar algunos edificios aislados en San Vicente del Barco, Ricobayo, Muelas del Pan, Almendra y Carbajales. Ahogó bajo las aguas el viejo puente de piedra de Ricobayo, del siglo XIII, y que otros datan de la época romana. Distinta suerte corrió la iglesia visigoda de San Pedro de la Nave, declarada Monumento Nacional en 1912, a cuyo traslado quedó obligada la sociedad por orden del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Dicho traslado se llevó a cabo con una disposición y una profesionalidad incuestionable y marcó otro hito en lo inusual: la salvaguarda del patrimonio arquitectónico.
Pero el salto de Ricobayo resultó ser una lucha contra todos los imposibles, contra la feroz competencia empresarial de otras eléctricas que trataron de anular la inmensa aventura, contra la pasividad del Estado, contra la obstrucción de Portugal que no permitía el apoyo de las presas en sus suelo, contra la falta de capital, contra la inexistencia de transporte y de mercado de la energía, y muy especialmente contra la misma naturaleza del agua que daba vida al grandioso sueño de los promotores. Todo fue superado debido a la perseverancia, inteligencia y sudor unos hombres que tomaron el cañón del Duero con una pasión y una ilusión insuperable.
El ingeniero de Caminos José Orbegozo se dejó prácticamente la vida por sacar adelante una obra sin parangón, sin medios técnicos y, por si fuera poco, sin dinero. Halló el metal implicando en el gran sueño a los bancos (principalmente el Banco de Bilbao) a quienes abrió los ojos detallándoles las enormes posibilidades y la rentabilidad del negocio de la energía eléctrica que encerraban sus proyectos. En la gesta del Salto de Ricobayo fueron involucrados miles de empobrecidos agricultores y ganaderos de la zona, que fueron reconvertidos de la noche a la mañana -en casos de por vida- en obreros de primer orden. La masa obrera llegó a ser un ejército de 2.400 trabajadores.
Sociedad Hidroeléctrica Portuguesa de Transportes Eléctricos, Saltos del Duero, también ganó la batalla y dejó en manos españolas la construcción de un proyecto que pretendieron empresas de EE UU e Italia. En enero de 1929, el director José Orbegozo presentó al Comité de la Sociedad un "informe relativo al sistema a seguir en la construcción de la presa, central y accesorios del salto del Esla". «Son obras que se salen de lo corriente por sus dimensiones, por sus dificultades y por las graves consecuencias de todo orden, morales y materiales, que acarrearía una defectuosa construcción de aquellos elementos de obra» expresaba, instando a ejecutar las obras por Administración directa de la empresa con colaboración estimulada, y no ponerlo en manos de una subasta o un concurso. Un estímulo promovido por el cumplimiento de los plazos, que es uno de los vicios de toda hidroeléctrica. Entraron a la obra la "Sociedad de Obras y Construcciones" y "Puertos y Pantanos", controladas ambas por bancos avenidas a Saltos del Duero. Orbegozo cifraba el presupuesto de las obras en un total de 15.812.916,28 pesetas, de las cuales 7.660.534, 56 correspondían a la presa. Añadía otras 6.954.000 de la instalación de medios auxiliares como talleres, elevadores, barrio obrero? Los promotores superaron otra enorme barrera, pues ejecutaron la obra sin ninguna ayuda estatal.

La fuerza del agua obligó a Saltos del Duero a invertir en soluciones y centros de estudio
Sin sospecharlo siquiera, el salto de Ricobayo resultó ser, cuando ya todo se daba por superado, un desafío y un reto técnico que obligó a los ingenieros a devanarse los sesos hasta la desesperación. El canalizar el paso del agua fue una batalla desquiciante y sangrienta, con accidentes y sobresaltos conmovedores, y que exigió además túneles extraordinarios y costosas inversiones.
Cuando la obra llegaba a su culminación, una gran riada de 5.000 metros cúbicos por segundo puso a prueba el aliviadero, y de una forma brutal erosionó y desmoronó la montaña sobre la que se asentaba. El desastre puso en serio peligro la propia estabilidad de la presa de los bellos sueños. Para la posteridad, y como ejemplo, quedó la denominada Cazuela. Todo ocurrió entre el invierno y la primavera del año 1934 y al socorro fueron llamados los ingenieros más capacitados cuyas soluciones se encargaban de arruinar o destrozar nuevas descargas de agua.
La sociedad debió dedicar enormes esfuerzos a consolidar el aliviadero principal. Sin embargo, aguas abajo el lecho del río fue una escombrera que obstruía la salida del agua de las turbinas y comprometía su funcionamiento. Para eliminar este escollo fue ideado un nuevo túnel que trajo la mayor tragedia al morir 23 personas a consecuencia de una explosión. Saltos del Duero no cesó en su empeño y creó el Laboratorio de Hidráulica para estudiar el alivio del agua, que fue puntero en el país. Estos reveses terminaron por forjar un saga de ingenieros y de obreros que llevaron adelante, luego, la plena conquista hidroeléctrica del cañón del Duero.

Presencia de huéspedes recatados
La sociedad Hidroeléctrica sorprendió algo más que la magna obra civil de la presa de Ricobayo y el complejo de saltos en el Duero, también por la construcción de un campamento y un poblado, valorado en 1.002.228 pesetas (Alvaro Chapa). Integraba hotel-dirección, hospedería, economato, cuartel de la Guardia Civil, escuela, gimnasio, salón de espectáculos, capilla, diez pabellones con diez viviendas cada uno (para casados) y cuatro pabellones con ocho departamentos cada uno, así como un dormitorio y comedor para 80 personas. Un aposento dotado de corriente eléctrica y servicios que aportaron, para muchos, una comodidad desconocida. Fue un poblado que durante décadas acogió a los ingenieros más capaces del sector hidráulico, y las personalidades más relevantes. Aún hoy sigue recibiendo huéspedes, aunque de una forma mucho más recatada. Hace unos días al propio hijo de José Orbegozo. Lo que fuera hospedería es el Archivo Histórico de Iberdrola.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Noticias relacionadas

GUÍA DE VINOS DE ZAMORA

Descubre los mejores productos enológicos de la provincia

Foto

Promociones

Todos sábados la revista Lecturas El sábado por solo 0,50€ + el periódico del día Ver Promoción
Ocho del 98 Cada domingo un libro, colección orientada al público infantil y juvenil homenaje a la generación del 98 Ver Promoción
Animales en peligro de extinción Cada sábado una reproducción pintada a mano de las especies más amenazadas. Ver Promoción

Neomotor

Toda la información sobre el mundo del motor

Conoce las últimas tendencias y las novedades en coches, motos y la industria automovilística.

 

Consulta tus temas de interés

Temas

Ahora podrás consultar todas las noticias de tu equipo, de tus personajes favoritos, de las series de moda... de un vistazo a través de los tags