El amor es lo más incomprensible y al mismo tiempo lo más hermoso

De vez en cuando en este periódico se leen informaciones referidas a los curas, a los sacerdotes. Y habitualmente no son malas. Lo normal es informar de que cambian de pueblo, bien para ir a otros mayores, por ascender, jubilación, o estudios. Las gentes, sus feligreses, le despiden, le dan las gracias por los servicios prestados, a veces un recuerdo o un regalito como los de Casaseca de las Chanas (La Opinión-El Correo 31-1) y cada mochuelo a su olivo. Todos los años asistimos a este proceso. Algunos pueblos se resisten a dejar marchar al suyo y puede surgir alguna tensión pero al final, todo se arregla. El pueblo... sigue en este capítulo pasivo, bien es verdad que tampoco dispone de muchos criterios. No es así en todas partes. Hay países en los que los candidatos a una parroquia exponen al consejo parroquial su plan o proyecto de acción y en función de ello se le asigna sueldo y empleo.

Es posible que uno de los curas que menos nombramientos y traslados haya tenido ha sido don Daniel González. Nació en Molacillos el 25 de febrero de 1936. Se ordenó de presbítero el 2 de abril de 1960, con uno de los expedientes académicos más brillantes de todos los tiempos y el primero de su promoción. El 30 de junio del mismo año recibe destino como ecónomo para Carbellino. Todavía preparando las maletas en su pueblo, le llega aviso del Obispado en el que se le comunica que se pase por Palacio (expresión de entonces) y verbalmente le dicen que se encargue provisionalmente de Roelos. De momento la provisionalidad le dura siete años. Es en el 67 cuando viene don José Antonio Romero, quien permanecerá hasta el verano de 1973, y de nuevo la provisionalidad, hasta? hasta cuando Dios quiera.

El sábado cumple 70 años. En un tiempo en el que todo cambia, él lleva 46 moviéndose de Carbellino a Salce, de Salce a Roelos, abriendo y cerrando iglesias frías y húmedas, cogiendo alguna que otra enfermedad y procurando contentar como puede a las variadas feligresías. Cual otro San Manuel Bueno y Mártir, el cura de la alta Sanabria de Miguel de Unamuno o Martínez Soria en la película se armó el Belén, no carece de insinuaciones de su gente para que vaya a sus casas donde no le faltará un caldo caliente y la atención puntual que su edad ya requiere. El por no molestar no acepta. Tal vez la nueva residencia en Roelos le convenza para pasar su tercera edad entre quienes consumió su juventud, experimentando que se le quiere más de lo que él piensa y poniendo en práctica una frase que dice de vez en cuando: El amor es lo más incomprensible y al mismo tiempo lo más hermoso. Lleno de respeto con todos, camino va y camino viene, don Daniel, con sus 70 años, goza de fama de hombre más bueno y querido de lo que él en su modestia se atreve a pensar. Así que gracias por su estar con nosotros, felicidades y que cumpla muchos más.