Villafáfila/Villarrín.- El gran temor es que aparezca un caso. «Entonces sería un mazado terrible» afirma Antonio Rodríguez, de Villafáfila, por el peso que tiene la Reserva Regional de las Lagunas de Villafáfila en el orden ornitológico, sin olvidar el tradicional de las palomas.

«Al abrirse el periódico es lo primero que se mira: lo de la gripe aviaria» afirma, Antonio. «Hay preocupación» expresa, y lo remarca un vecino, que calienta el cuerpo con un café con leche, al decir que «como para no estar preocupados cuando estamos los primeros».

Antonio encontró un águila muerta hace unos días, mientras araba una finca, y rápidamente lo puso en conocimiento de los forestales. Su impresión es que el ejemplar pudo morir al golpearse contra el tendido porque su cuerpo apareció debajo de los cables.

Una prueba de que la gripe aviaria es tenida en cuenta lo remarca el hecho de que, hace una temporada, cuando comenzó a sonar la aparición y los estragos de la enfermedad, «en el restaurante no se comía ni un pollo ni un pichón». Incluso se suspendieron visitas concertadas «porque los padres preferían que sus hijos no visitaran entonces las lagunas».

Hoy vuelve a revivir el estado de inquietud de hace unos meses con la aparición de nuevos casos, esta vez en África, un continente que aporta avifauna que llega a España en la época primavera para criar y pasar el buen tiempo. Codornices, vencejos, golondrinas y diversas rapaces volverán a sobrevolar Campos y otras comarcas como siempre lo hicieron.

José Alonso, de Villarrín, es un amante de las especies de toda la vida. En su caso no muestra preocupación al considerar que «las aves enfermas no hacen el viaje porque es una emigración de muchos kilómetros».

Angel Turiño afirma que «hay una inquietud últimamente un poco alarmante porque dicen que si en Grecia, que si en Alemania que si en otras partes».

Alude a una carta remitida por Sanidad en la que se insta «a vacunarse a todos los que tengan gallinas». De momento no lo ha hecho. También menciona la realización de un ceso de aves que en su caso no se ha realizado todavía «porque cuando vinieron no estábamos en casa». Respecto a la gripe aviaria afirma que «lo que ocurre es que siempre pensamos que a nosotros no nos va a tocar. Ocurre que estamos en una zona de riesgo y no tenemos mucha información». Confía en que la comarca quede libre de cualquier brote «porque en primavera las aves que vienen no son anátidas». Angel tiene debidamente enjauladas un grupo reducido palomas «pero como recreo, que las trajo un amiguete y están encerradas». También tengo un palomar que apenas tiene y no sé la razón porque trato de cuidarlo. En Otero están hasta los topes y yo no sé si es querencia o qué es» expresa. En casa se comen los pollos con total confianza «porque son del corral»

Esta confianza en las aves domésticas, cerradas en los corrales, es general en los vecinos que cuentan con algunas gallinas o gallos. «Son caseras» dicen.

Bernabé Gutiérrez, de Villarrín, también es de los que sigue de cerca las noticias sobre las andanzas de la gripe aviaria. Su gran hobby es una palomar con más de medio millar de palomas que mantiene extraordinariamente mallado para impedir su escape o la infiltración desde el exterior. Sólo algún que otro gorrión logra colarse por escondidos agujeros en busca del trigo y el maiz que tienen a su placer las palomas.

También cuenta con una excelente selección de gallos que presentan el mejor de los aspectos. Destaca por su porte uno negro de raza castellana, que convive con otros vistosos ejemplares, pero la fama la tiene "Andrés", apodado "El Malo", un gallo de menor talla que ya se llevó al otro mundo a un castellano -le clavó un espolón en los testículos- y que no reparara en tirarse a las personas cuando le dan la espalda. Es un gallo «que se pone firme y saca pecho» cuando alguien se le acerca.

Gutiérrez encuentra en este palomar y junto a sus gallos la evasión y la relajación. «Vengo para aquí, hecho un trago y tomo un muerdo y soy feliz» afirma. Lamentaría que el virus le barriera su gran pasión.

El alcalde de Villarrín, Leoncio Flórez, afirmó ayer que «no hay una preocupación grande porque creemos que la Administración lo tiene todo controlado». Subraya, además, la existencia de pocas gallinas en el pueblo. Desde el Ayuntamiento de Villafáfila se pone de manifiesto que ha habido un rebrote de la preocupación a saberse de la aparición de nuevos casos de la gripe aviar, y se resalta que los particulares han sido puestos al corriente sobre «unas pautas a seguir».

La propagación del virus por otros hemisferios y países, -ayer apareció en Ain, cerca de Lyon, el primer caso de Francia (séptimo país europeo)- y la existencia de humedales o territorios receptores de aves procedentes de escenarios marcados por la mortal cepa ha movido a las administraciones a tomar medidas de prevención que han repercutido en la vida cotidiana de Las Lagunas de Villafáfila. Entre otras cuestiones porque se ha promovido la realización de inventarios que ponen a las claras una realidad que está ahí, admitida pero no siempre conforme al estricto cumplimiento de la legalidad. Estas «aficiones», hasta ahora toleradas e incluso disfrutadas por los visitantes, «que aprovechan para hacer fotos que no consiguen en los humedales», son tenidas en cuenta porque pueden verse afectadas.

La aparición ayer en Francia de un caso ha causado alarma en la Europa de los veinticinco. De hecho, cada vez son más cercanos los pronunciamientos de los responsables políticos sobre la posibilidad de entrar en el mapa de los países "tocados".

Los milanos que sobrevivieron de la matanza de Villarrín han elegido otro lugar de descanso

La matanza de quince milanos reales y un águila ratonera en una alameda de Villarrín de Campos, próxima a la localidad, desagrada a los vecinos de la localidad y al propio alcalde, el popular Leoncio Flórez, que califica el acto de «monstruosidad». Que suene el nombre del pueblo por semejante descaste a tiros ha causado cierto malestar, hasta el punto de malinterpretar que ha sido la alcaldesa de Villafáfila quien desveló el nombre, cuando lo que realmente hizo fue defender el comportamiento «respetuoso de los cazadores del municipio» que preside. El hecho sucedió en el mes de enero y está siendo investigado, por delito ecológico, una vez que el Servicio de Protección de la Naturaleza tuvo conocimiento del caso e incoó el expediente.

El alcalde de Villarrín descarta que los autores sean de su municipio «porque los cazadores están sensibilizados» e incluso sospecha que las aves pudieron ser tiradas en la alameda pero abatidas en otro lugar. «Está muy cerca del pueblo y se hubieran oído los tiros» afirma. El alcalde confía en que las investigaciones descubran a los autores.

Sin embargo, fuentes conocedoras del descalabro sostienen que los milanos reales, y el águila ratonera, fueron muertos a tiros en la alameda donde se encontraron. En su criterio la operación fue realizada por más de una persona, que aprovecharon el dormidero de las aves para eliminar el mayor número posible. Afirman que tras la masacre las aves sobrevivientes han escapado del lugar y buscado otro dormidero. Los tiros desgraciaron el lugar.