La Junta de Castilla y León mantiene activo el protocolo de actuación para prevenir la posible incidencia de la gripe aviar en la provincia. Así lo confirmó ayer el delegado territorial de la Junta, Oscar Reguera, quien insistió en transmitir un mensaje de «tranquilidad» a la población, aunque acto seguido admitiera que «no me sorprendería que en el análisis de una anátida migratoria apareciera un animal infectado. De eso a generar una alarma infundada, hay un trecho infinito».

Reguera se refirió a los riesgos de los movimientos migratorios de las aves en los humedales de Tierra de Campos. Miles de anátidas partirán en unas semanas hacia el norte de Europa y otras retornarán en marzo a las Lagunas de Villafáfila procedentes del norte y el centro de Africa; «puede pasar que algún animal haya entrado en contacto con poblaciones más al este, que sea portador y que se pueda detectar en Villafáfila. Pero eso no tendrá trascendencia ninguna desde el punto de vista epidemiológico», aclaró el responsable de la Junta, para añadir que la población «no corre ningún riesgo». El delegado territorial circunscribió el problema al ámbito veterinario, descartando así la incidencia es el hombre o el contacto de las migratorias que habitan en la Reserva de Villafáfila con aves domésticas por los propios «hábitos biológicos de las especies», y además «todos los corrales domésticos están inventariados y controlados, de tal manera que a la mínima situación de potencial riesgo podríamos tener ese tipo de aves confinadas». Hasta el momento, las muestras tomadas en aves de la provincia han dado un resultado negativo; si bien desde la Delegación Territorial no se ofrecieron datos concretos de los chequeos efectuados, se estima que se hayan analizado unos treinta aves silvestres, y entre ellos alrededor de una docena de anátidas. Una cifra muy dispar con respecto a los datos aportados a nivel regional que hablan de más de tres mil análisis con previsión de superar los cuatro mil.

En la provincia los chequeos se concentran en humedales y zonas de embalses, fundamentalmente la Reserva de las Lagunas de Villafáfila y en las inmediaciones de Ricobayo, aunque los controles también se efectúan entre las 222 explotaciones avícolas registradas en la provincia, y otras especies como gorriones, tórtolas o rapaces.

Otra de las medidas adoptadas por los servicios veterinarios es la elaboración de un censo de aves que se está gestionando a través de los ayuntamientos. Para ello, se han hecho públicos bandos a fin de que los vecinos inscriban el número de animales que tienen en corrales y naves. Algunos pueblos ya han hecho llegar el censo definitivo. A parte de los controles preventivos en las aves, el personal técnico que manipula los animales ha sido vacunado como medida de prevención.

El delegado territorial circunscribió estas medidas al protocolo de actuación aprobado por el Gobierno regional con la colaboración de las consejerías de Agricultura, Medio Ambiente y Sanidad.

Las medidas se reforzarán en función de las decisiones de los técnicos

La Junta de Castilla y León está preocupada por la incidencia que pueda tener la emigración de las aves desde Africa -la atención está especialmente dirigida a Nigeria- a Europa a su paso por las lagunas y humedades de la Comunidad, aunque está a la espera de la decisión del Comité de Veterinarios de la Unión Europea por si se deben reforzar las medidas ante posible contagio de la gripe aviar, informa Europa Press. El titular de Agricultura, José Valín, informó ayer en el Consejo de Gobierno de las medidas puestas en marcha en Castilla y León, por las que se han tomado 3.400 muestras que han dado negativas, por lo que espera la decisión de los expertos después de casos detectados en países europeos. Así lo manifestó la vicepresidenta y portavoz, María Jesús Ruiz, que trasmitió un mensaje de tranquilidad porque en España no se ha detectado ninguna ave enferma y se han adoptado medidas de prevención que, en rodo caso, se reforzarán en función de las decisiones de los técnicos. La Junta aprobó el pasado jueves un gasto de 3,6 millones de euros para la adquisición de 396.627 dosis antivirales de tratamiento contra la gripe aviaria. Estas dosis se suman a las 107.000 ya contratadas, con lo que quedará protegida, en caso de una hipotética pandemia, hasta el 25 por ciento de la población que se considera de riesgo por edad o por contacto con aves.