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El viaje ideal para terminar el verano: un retiro zen en la montaña sin salir de Castilla y León

Al pie de la Cordillera Cantábrica se encuentra este pueblo que esconde pinos milenarios y un lago cristalino

Lago en una imagen de archivo

Lago en una imagen de archivo / Archivo

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O. C.

Descansando en el valle del río Porma, en el norte de la provincia de León, se encuentra Puebla de Lillo, un municipio asentado entre dos lagos de agua cristalina y un pinar que lleva en pie más de 4.000 años. Se trata de un remanso de paz, alejado de los ruidos, en el que la temperatura durante las primeras semanas de septiembre ronda los 24 grados de máxima y los 10 de mínima.

Puebla de Lillo es el lugar ideal para viajar en autocaravana o furgoneta y pasar un fin de semana de desconexión digital antes de encarar con fuerza la rutina. Se encuentra al pie de la estación de Esquí de San Isidro, la más visitada de Castilla y León. Sin embargo, durante los meses en los que ésta no está operativa es una joya turística aún por descubrir.

Lago en Puebla de Lillo

Lago en Puebla de Lillo / Ayuntamiento de Puebla de Lillo

Entre los siete pueblos y villas que conforman Puebla de Lillo hay incluso uno que fue abandonado en la construcción del embalse del Porma, que nunca lo llegó a cubrir por completo. Se trata de Camposolillo, que aunque no fuera anegado por las aguas, sí perdió a su población y las edificaciones que lo conformaban, que fueron completamente derruidas.

Tres tesoros naturales

En un fin de semana en Puebla de Lillo es imprescindible hacer una ruta por el lago Ausente y otra por el Isoba. La paz que se respira entre sus aguas y el monte que las rodea solo es interrumpida, según la leyenda, por los lamentos de la anciana que habría quedado atrapada en el fondo como castigo por su avaricia y su egoísmo.

Aunque no solo son los lagos, la estación de esquí y el pueblo abandonado los enclaves que merece la pena visitar en Puebla de Lillo, también su pinar ancestral.

Con más de 4.000 años de historia, esos pinos han sobrevivido a todo tipo de eventos históricos, devolviendo año a año la misma paz a quienes los visitan.

Sin duda, se trata del destino ideal para despedir este verano por todo lo alto.

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