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Hay una ciudad que ofrece santuarios a la orilla del río y barrios con encanto medieval que escapan de la masificación

En Segovia podrás ver mucho más que el Alcázar y el Acueducto

Amanecer en el Alcázar de Segovia

Amanecer en el Alcázar de Segovia

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O. C.

Seguro que echas de menos las salidas del colegio en las que eras capaz de recorrer una ciudad entera en un día, o los viajes en los que tu familia aprovechaba el tiempo al máximo para conseguir alcanzar el mayor número de monumentos, calles, bares o calas en un tiempo determinado.

Cuando planeas unas vacaciones, es esencial que tengas en cuenta las opciones turísticas que ofrece la ciudad que visitarás, ya que muchas veces nos perdemos los lugares más especiales porque no son los que aparecen en los 'tiktok' del momento o en las guías de viajes.

De hecho, hay ciudades que debido a la cantidad de monumentos históricos que ofrecen, esconden joyas que no todo el mundo visita, pero que resultan igual de gratificantes y te pueden regalar los momentos más especiales de tu viaje, ya que no tienden a estar tan masificadas. Visitar una villa pequeña en Castilla y León puede ser la opción ideal para uno de esos fines de semana en los que las vacaciones están cerca y nos apetece hacer un viaje 'low-cost' para volver a sentirnos como en aquellos viajes extraescolares.

Una de las mejores opciones es Segovia. Sin salir de Castilla y León, esta ciudad histórica ofrece iglesias románicas, como la de San Esteban, de la que te impresionará su torre de seis cuerpos (una de las más altas de España), paseos o santuarios a la orilla del río.

Olvídate del Alcázar y el Acueducto, hay muchos más lugares que merece la pena visitar en esta capital castellana.

Una mañana de calles con encanto

En el casco histórico de Segovia hay barrios que no te puedes perder. En una sola mañana puedes visitar los tres emplazamientos más importantes, como la mencionada Iglesia de San Esteban.

Bordeando el casco histórico desde la Iglesia podrás ver el Paseo del Salón, una arboleda diseñada a mediados del siglo XIX que ofrece una perspectiva panorámica del Valle del Clamores y de la muralla sin sufrir por las aglomeraciones turísticas. La judería ofrece calles estrechas, como la de Santa Ana o la Judería Vieja, en las que te embelesará un entramado de portadas de cantería y los esgrafiados típicos de la zona.

La paz del valle del Eresma

A orillas del río, encontrarás el santuario de Nuestra Señora de la Fuencisla, un lugar ideal para terminar el día conectando con la paz que la naturaleza y este lugar tan vinculado a la espiritualidad pueden ofrecer. El entorno natural de rocas calizas y la arboleda exterior brindan un broche de oro incomparable para cerrar la jornada.

Sin duda, el turismo de proximidad es una idea excelente para llegar a las vacaciones con un poquito más de ilusión.

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