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El gazpacho no solo es andaluz: esta es la receta tradicional en Castilla y León que tomaban los pastores

Durante generaciones, las familias que trabajaban con la ganadería tomaban en verano esta receta humilde, refrescante y sin necesidad del tomate del sur

Pastores trashumantes en la provincia de Zamora.

Pastores trashumantes en la provincia de Zamora. / LOZ

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Quien piensa en verano y gastronomía, piensa en tinto de verano, en ensaladas... y en gazpacho. Aunque el gazpacho por excelencia mundialmente conocido es el andaluz, pocos saben que existe otro al "estilo pastor" típico de Castilla y León durante siglos pasados para aliviar el peso de las contundentes comidas de cuchara durante el pastoreo en la comunidad autónoma.

Y aquí es donde enfocamos esta antigua receta muy de pueblo ganadero que ha servido a las generaciones anteriores a soportar las largas jornadas en el campo: el gazpacho castellano de pastor. Se trata de una comida humilde, refrescante y perfecta para el verano.

A diferencia del gazpacho andaluz, más conocido y elaborado con tomate triturado, el gazpacho castellano tradicional suele partir de ingredientes muy básicos: pan asentado, agua fresca, vinagre, aceite, sal, ajo y, según la zona o la casa, tomate, pepino, pimiento o cebolla. Se preparaba con lo que había cerca y con una idea muy clara: alimentar, refrescar y no desperdiciar nada.

Es una receta de aprovechamiento porque permite dar salida al pan duro del día anterior. Ese pan, lejos de acabar en la basura, se convierte en la base de un plato fresco y saciante. Se trocea, se mezcla con el aliño y las hortalizas, y se toma frío, muchas veces como comida ligera en los días de más calor.

Buñol se convierte hoy en un gazpacho de 160 toneladas de tomates

Agencia ATLAS/EFE

Su encanto está precisamente en su sencillez. No necesita grandes preparaciones ni ingredientes caros. Basta con buen pan, aceite, vinagre y productos de temporada. En verano, cuando los tomates están en su punto y los pepinos refrescan solo con cortarlos, este tipo de platos recuerdan que la cocina tradicional también sabía combatir el calor.

Comida de trabajo al sol

Además, tiene algo muy castellano: es práctico, directo y sin adornos innecesarios. Era comida de trabajo, de campo, de sombra buscada a mediodía y de botijo cerca. Una receta pensada para recuperar fuerzas sin llenar el cuerpo de calor.

Hoy puede prepararse en casa como una alternativa ligera para comer o cenar. Se puede servir en un cuenco, bien frío, con tomate picado, pepino, pimiento, cebolla y pan. También admite huevo cocido, atún o aceitunas si se quiere hacer más completo.

El gazpacho castellano de pastor es una de esas recetas que explican muy bien el verano de interior: calor seco, productos sencillos, pan aprovechado y cocina sin complicaciones.

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