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Una senda para conectar con la naturaleza al pie de una de las capitales de provincia más visitadas de Castilla y León

Segovia es mucho más que muralla y cochinillo

Imagen de archivo del Acueducto de Segovia.

Imagen de archivo del Acueducto de Segovia. / LOZ

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O. C.

Junto a la Casa de la Moneda, al pie del Río Eresma en su paso por Segovia, se encuentra esta curiosa senda que resulta ideal para aquellos que buscan relacionarse con la naturaleza desde un lugar más cercano e íntimo pero sin perder la cercanía con una urbe de tamaño medio.

La senda de los molinos

El camino, que podrás recorrer en apenas una hora y media, nace en la Vía Roma, junto a la antigua Fábrica de Loza y podrás comenzarlo justo después de una jornada turística por la ciudad, ya que está realmente cerca del Acueducto y la zona más visitada de la ciudad. Desde allí recorrerás unos tres kilómetros (solo de ida) hasta llegar a la Alameda del Parral o la Real Casa de la Moneda, donde terminará el recorrido.

En el trayecto habrás conocido el río Eresma y joyas culturales como el Molino de la Hoya o el de Cabila, que entre otros le dan nombre a la ruta. También encontrarás por el camino batanes textiles y la antigua Fábrica de Borra. Aunque, sin lugar a duda, el lugar más impresionante del recorrido es el Monasterio de Santa María del Parral, que ofrece una majestuosa construcción medieval en plena naturaleza.

En la última parte del camino no puedes perderte las vistas del Alcázar, con una imponente vista desde el pie de la construcción, o la Real Casa de la Moneda, que no solo destaca por el valor simbólico sino que también supone una de las grandes promesas arquitectónicas de la provincia. Construida por Juan de Herrera en tiempos de Felipe II, supone además de una joya de la arquitectura la fábrica más antigua a nivel nacional.

Qué comer en Segovia

La gastronomía de Segovia ofrece joyas que te encantará probar después de un buen paseo a orillas del Eresma, pero la selección recomendada incluye el cochinillo asado, los judiones de La Granja (no te puedes ir de la provincia sin probarlos), la sopa castellana o la trucha a la segoviana, un manjar infravalorado que une lo mejor de los ríos segovianos con un buen jamón castellano. Para coronar la comida, no puedes irte de la provincia sin haber probado el ponche, un bizcocho jugoso relleno de crema pastelera y cubierto de mazapán y azúcar glas, solo apto para los más golosos.

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