La torre de este castillo de Castilla y León se impone en la meseta
La fortaleza terracampina, construida entre finales del siglo XV y comienzos del XVI, restauró varias de sus estancias y espera tu visita

Castillo de Belmonte de Campos, Palencia / Cedida
El castillo de Belmonte de Campos, una de las construcciones históricas más representativas de la comarca de Tierra de Campos, ha recuperado parte de su esplendor tras los trabajos de restauración y acondicionamiento realizados recientemente para facilitar su visita. Situado en la parte sur de la localidad palentina, sobre un suave altozano desde el que domina el caserío del municipio, la fortaleza vuelve a mostrar su imponente silueta como uno de los símbolos que destacan en su entorno.
La construcción del castillo se remonta a los últimos años del siglo XV y comienzos del siglo XVI. La iniciativa partió de don Juan Manuel de Nájera y su fundación corrió a cargo de don Juan Manuel de Villena, señor de Belmonte. Con el paso del tiempo, la fortaleza pasó por distintas manos y familias nobiliarias que marcaron su historia.
En 1931 el castillo fue declarado monumento histórico-artístico, reconocimiento que subraya su importancia dentro del patrimonio histórico español. A lo largo de los siglos fue propiedad de diferentes linajes, entre ellos la familia Manrique. Jaime Manuel Manrique de Cárdenas, cuyo título fue concedido por Felipe IV, se convirtió en el primer marqués de Belmonte. Posteriormente el castillo también perteneció al conde de Oñate y al marqués de Montealegre, antes de ser cedido a vecinos de la localidad y pasar finalmente a manos de la familia Fontaneda.
Una fortaleza singular en Tierra de Campos
El castillo destaca especialmente por su torre del homenaje, que se eleva sobre el paisaje terracampino ofreciendo una imagen característica del municipio. Sus esquinas están reforzadas por cuatro cubos que protegen la estructura, al igual que ocurre en la parte inferior de los matacanes. En las garitas se conservan escaleras de caracol sin pilar central, que permitían acceder a las zonas más altas destinadas a la defensa.
Los adarves se rematan con almenas triples coronadas por bolas, un elemento arquitectónico distintivo que refuerza el carácter militar de la construcción. En una de sus fachadas también destaca un balcón sustentado sobre una repisa decreciente de estilo renacentista, con un vano de medio punto rematado por un frontis de estilo plateresco.
Tras las recientes actuaciones de restauración y adecuación, el castillo se ha preparado para recibir visitantes y permitir un mejor conocimiento de su historia y de sus características arquitectónicas. La intervención ha permitido recuperar espacios y mejorar su conservación, reforzando además su papel como uno de los principales atractivos patrimoniales de la localidad.
Con esta puesta en valor, el castillo de Belmonte de Campos se convierte en un atractivo a visitar para contemplar siglos de historia y convertirse en un punto de referencia cultural para vecinos y visitantes de la comarca.
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