Una fortaleza que resume siglos de historia militar en Castilla y León
El complejo, con orígenes islámicos y transformaciones renacentistas, se consolida hoy como uno de los principales atractivos patrimoniales de la provincia de Soria

El castillo de Berlanga de Duero / Cedida
Dominando la villa desde su posición estratégica sobre un cerro, el castillo de Berlanga de Duero se ha convertido en uno de los símbolos históricos más destacados del sur de la provincia de Soria. Su imponente silueta refleja siglos de evolución en la arquitectura militar, desde sus primeras defensas medievales hasta las innovaciones renacentistas vinculadas al desarrollo de la artillería.
Los orígenes del castillo se remontan a una fortaleza islámica levantada entre los siglos X y XI para proteger la frontera sur del río Duero. En aquella época, la zona era escenario de constantes conflictos entre los reinos cristianos del norte y los territorios musulmanes del sur. Aunque hoy quedan pocos restos visibles de aquella primera construcción, las investigaciones históricas y arqueológicas confirman su relevancia estratégica en el sistema defensivo de la región.
La historia del castillo cambió en 1059, cuando el rey Fernando I de Castilla tomó Berlanga durante una campaña militar en el Alto Duero. Tras la conquista cristiana comenzó una etapa de reformas destinadas a adaptar la fortaleza a las nuevas necesidades defensivas. Con el paso del tiempo, el castillo fue adquiriendo un carácter cada vez más señorial, especialmente a partir de finales del siglo XIV, cuando pasó a manos de la poderosa familia Tovar. Bajo la dirección de Juan Fernández de Tovar, almirante de Castilla, se introdujeron importantes mejoras en el recinto.
Una fortaleza adaptada a la artillería
El crecimiento y transformación del castillo continuaron durante el siglo XV, cuando Luis de Tovar e Isabel de Guzmán impulsaron nuevas ampliaciones. Aunque esta fortificación nunca llegó a ser escenario de grandes enfrentamientos, su diseño refleja claramente los avances de la ingeniería militar del Renacimiento. El contraste entre el castillo medieval y la estructura artillera, que además quedó inconclusa, convierte al conjunto en un ejemplo singular de la transición entre dos formas de entender la defensa militar.
Con el paso de los siglos, la fortaleza fue perdiendo su función estratégica. Tras la muerte de María de Tovar comenzó un periodo de decadencia en el que el castillo fue utilizado como prisión, archivo y arsenal. Durante el siglo XVII el deterioro se agravó debido a saqueos, desmontajes de materiales y un incendio que en 1660 dañó gravemente parte del recinto. A finales del siglo XVIII el castillo ya se encontraba en ruinas, conservando principalmente sus muros principales.
En los últimos años, el Ayuntamiento de Berlanga de Duero ha impulsado la recuperación del conjunto tras adquirir el castillo y su entorno, incluidas las murallas y los jardines. Las labores de consolidación y restauración han permitido poner en valor el monumento y abrirlo al público como espacio turístico y cultural. Actualmente, la visita comienza en la torre del palacio, donde se encuentra la oficina de turismo y una exposición dedicada a la historia del castillo, desde la que los visitantes pueden recorrer patios y murallas mientras disfrutan de las vistas panorámicas de la villa y su entorno.
- 66 piscinas olímpicas: la cantidad anual de agua que usarán las plantas de hidrógeno verde de Granja de Moreruela
- Un municipio de Zamora ofrece la gestión de las piscinas municipales a coste cero
- Todas las romerías de los pueblos de la provincia de Zamora en este 2026: consulta aquí todas las fechas
- Once restaurantes de Sayago ofrecen menús tradicionales en las III Jornadas Gastronómicas “Sabores de Antaño”
- Un autobús se sale de la vía en la A-52 en Mombuey
- Van a su casa en una localidad próxima a Benavente y amenazan con desguazarle el coche: han sido condenados
- Luz verde a dos nuevas plantas de biogás ubicadas en Coreses y San Cebrián de Castro
- El fuego revela restos de la aeronave siniestrada en 2022 en Porto