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Este castillo marcó la frontera del Duero en las grandes disputas de musulmanes y cristianos

Escenario de luchas entre musulmanes y cristianos, fue clave en la Marca Media y llegó a tener como alcaide al Cid Campeador

Castillo de San Esteban de Gormaz

Castillo de San Esteban de Gormaz / Cedida

La imponente silueta del Castillo de Gormaz domina el paisaje desde lo alto de un cerro aislado, rodeado por fuertes pendientes que explican su ocupación desde tiempos remotos. En este enclave estratégico se asentaron ya grupos celtíberos, aunque los restos arqueológicos más relevantes corresponden a la etapa de dominio musulmán.

En el siglo IX existió un pequeño castillo en el noroeste del cerro, pero fue en el siglo X cuando la fortaleza adquirió una dimensión decisiva. Galib, general de Abderramán III, reforzó el enclave como principal sede militar de la Marca Media, mientras Medinaceli se consolidaba como capital política. Desde entonces, Gormaz se convirtió en pieza codiciada por ambos bandos en la lucha por el control del territorio.

Uno de sus alcaides más célebres fue Almanzor, quien recuperó la plaza en el año 983 tras arrebatársela a los cristianos. Es probable que desde esta fortaleza organizara algunas de sus campañas contra los reinos del norte. La conquista definitiva llegó en 1060 de la mano de Fernando I de León. Apenas unas décadas después, en 1087, ejercería como alcaide Rodrigo Díaz de Vivar, uno de los personajes más emblemáticos de la Edad Media castellana.

Con el avance de la frontera hacia el sur, el castillo perdió progresivamente su valor estratégico. Durante la época de los Reyes Católicos llegó a utilizarse como cárcel, iniciando una etapa de declive y abandono.

Hoy, buena parte de sus murallas y estructuras internas han sido consolidadas, y el visitante puede recorrer el recinto siguiendo un itinerario señalizado. El espacio amurallado alcanza unos 450 metros de largo por 60 de ancho, con muros que superan los diez metros de altura y hasta 28 cubos defensivos. Aunque de origen árabe, muchas estructuras fueron modificadas por señores cristianos a lo largo de los siglos.

Tras cruzar la puerta de acceso, destacan dos torres que aislaban el alcázar: la llamada torre de Almanzor y la torre del homenaje, esta última remodelada en el siglo XIV en estilo mudéjar y dotada de una puerta en codo para dificultar el acceso en caso de asalto. En el interior del alcázar se conservan los restos de dos grandes aljibes de sillería y una gran alberca central, prueba de la importancia del abastecimiento de agua ante posibles asedios prolongados.

Especialmente notable es la puerta principal del castillo califal, rematada por un doble arco de herradura de extraordinaria belleza, uno de los iconos mejor conservados del siglo X.

Este enclave de la provincia de Soria es un rincón de historia donde convergen guerras y periodos de

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