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Condenado a seis años de cárcel por quemar a su casero y la puerta del piso tras ser desalojado del inmueble

El hombre deberá indemnizar a la víctima con casi 21.000 euros por los daños y las lesiones sufridas, además de pagar a la aseguradora

Sala de juicios.

Sala de juicios. / Ical

Europa Press

Valladolid

La Audiencia de Valladolid ha condenado a seis años de cárcel al hombre que a finales de julio de 2024 originó un grave incendio en el rellano del piso donde vivía en régimen de alquiler, sito en la Plaza de la Circular, como reacción a su expulsión del inmueble por incumplimiento de lo pactado en el contrato de arrendamiento. Las llamas causaron importantes desperfectos en el inmueble y ocasionaron lesiones a su casero y a una vecina, las del primero de carácter grave.

La sentencia considera al encausado autor de un delito de incendio, del artículo 351 párrafo primero--aquel que supone peligro para las personas--y de otros dos delitos de lesiones, uno de ellos leves, y acuerda imponer a David M.E. seis años de cárcel por el primero, multa de 84 euros por el delito de lesiones graves, por las sufridas por el casero, y otros dos meses de prisión, sustituidos por 60 jornadas de trabajos en beneficio de la comunidad, por las heridas leves causadas a otra de las vecinas del mismo rellano, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

El fallo condenatorio, que aplica la eximente incompleta derivada de la alteración mental que sufría el acusado, dista de los 17 años que pedían las acusaciones y la absolución del defensor e incluye las correspondientes prohibiciones de acercarse a menos de 500 metros de su arrendador y comunicar con él por un tiempo superior en cuatro años al de la pena privativa de libertad impuesta--por tanto, diez años--y en cuanto a la responsabilidad civil deberá indemnizar al principal perjudicado con casi 20.900 euros por las lesiones, las secuelas y los daños en su piso, así como con otros 1.368 a la otra vecina por lesiones y daños.

A esas cantidades se suman otros 4.818 euros que deberá pagar a la aseguradora Ocaso por los daños por ese importe que dicha aseguradora abonó a la comunidad de propietarios del edificio siniestrado situado en el número 4 la calle Cerámica de Valladolid.

Presa de un arrebato

Durante el juicio, el ahora condenado reconoció la autoría de los hechos pero en su descargo alegó que actuó presa de un arrebato y sin prever las posibles consecuencias de sus actos. "¡Al ver todas mis pertenencias tiradas en el rellano perdí el control, me entró una crisis muy gorda!", apuntó David al retrotraerse a la tarde del 31 de julio de 2024, sobre las 17.30 horas, cuando acudió al edificio donde vivía en la calle Cerámica para recoger sus pertenencias tras recibir aviso de su casero de que desalojara su habitación con motivo de las desavenencias existentes entre arrendatario y arrendador.

El casero le había tomado la delantera y había acudido previamente al piso donde, tras entrar en su habitación, había retirado todos sus efectos y enseres y se los había plantado en el suelo del rellano, junto al ascensor, y de esa guisa se los encontró el acusado cuando acudió la tarde de autos al inmueble. "¡Estaban apilados junto a la puerta del piso y al verlos sufrí una crisis tremenda!", se quejó David, hasta el punto de que, como así añadió, ni siquiera se acordaba de haber prendido fuego a sus pertenencias mediante el empleo de un mechero y unas cerillas para, acto seguido, abandonar el edificio.

El pirómano precisó que llegó a llamar a la puerta del piso, sin encontrar respuesta de su arrendador, contra quien cargó duramente y a quien responsabilizó de la reacción incontrolada que tuvo esa tarde, fundamentalmente tras sufrir un constante "asedio y acoso" de su casero, al que acusó de entrar a menudo en su habitación para revisar sus cosas e incluso de haberle quitado a la fuerza las llaves del piso. "Me sentía frustrado, humillado, violentado...además de que aquello era ilegal", denunció.

Doble trastorno de personalidad

Esta situación de presión, además del alcoholismo crónico que el acusado ha asegurado padecer--dice que empezó a consumir con 13 años--y su adicción al cannabis, junto con su trastorno de personalidad por dichas adicciones y su trastorno mixto antisocial fueron, a su juicio y el de su defensor, el detonante de la "grave imprudencia" cometida aquella tarde bajo los efectos del alcohol.

El casero, por su parte, mantuvo que tan solo entró el día de los hechos en la habitación de su inquilino para echarle por incumplimiento de contrato, tanto por consumir alcohol en el inmueble como por meter continuamente chicas, celebrar fiestas, poseer sustancias ilegales, meter perros y no cogerle el teléfono. "Ya tenía alquilada su habitación para otra persona y como no acudió a retirar sus cosas se las saqué al rellano", justificó Juan José L, quien para nada podía imaginar que esa misma tarde su arrendatario reaccionaría causando un incendio del que llegó a percatarse al comenzar a entrar humo por la puerta.

El propietario de la vivienda relató que al abrir se encontró con llamas y humo. "Entré en pánico, comencé a gritar, cogí una manta y un balde con agua y traté de extinguir las llamas", declaró Juan José, quien en su lucha contra las llamas contó con la ayuda de una vecina del piso de al lado, la joven Laura M, de forma que entre los dos consiguieron extinguir el fuego por completo antes de la llegada de los bomberos, aunque el primero sufrió quemaduras de carácter grave en su pierna izquierda y la segunda intoxicación leve por humo, en ambos casos con obligada evacuación a un centro hospitalario para ser asistidos de sus dolencias.

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