Cañones, valles y una riqueza forestal única: así es el Parque Natural Montaña Palentina
El nacimiento del río Pisuerga y las panorámicas desde sus grandes cumbres destacan entre los encantos de la zona

El pico Espigüete, desde el embalse de Camporredondo / JCYL
Aunque para muchos foráneos sea un detalle desconocido, la mayoría de provincias de Castilla y León cuentan con -al menos- dos zonas diferenciadas. Una, la que todo el mundo conoce y en la que suelen caer los tópicos, es la de las interminables llanuras que se reparten por la Comunidad. La otra, más desconocida y a la vez mucho más pintoresca, las zonas de montaña y naturaleza que rodean el territorio y vertebran alguna de las provincias. Es el caso también de Palencia, donde las zonas de cultivo se entremezclan con otros espacios a mucha más altitud, como es el Parque Natural Montaña Palentina.
Cuando uno piensa en un viaje a la Montaña Palentina, es muy posible que coloque su 'base de operaciones' en Cervera de Pisuerga. Aunque la comarca que comparte nombre con este entorno natural tenga como cabecera el municipio de Aguilar de Campoo, este queda aún lejos del propio Parque Natural. Por ello, iniciar la aventura en Cervera de Pisuerga es la mejor de las ideas, además de servir para descubrir los encantos propios de la localidad. Perderse en su callejero es una actividad turística en sí mismo gracias a su Plaza Mayor (declarada como Bien de Interés Cultural), pero también hay lugares a visitar a las afueras del pueblo, como la Ermita Rupestre de San Vicente.
La localidad toma nombre del río Pisuerga, cuyo nacimiento se encuentra enclavado dentro del Parque Natural Montaña Palentina. Para llegar hasta este lugar, la ruta más corta y de menor dificultad se inicia en Santa María de Redondo, situado a unos 5 kilómetros montaña abajo y donde se podrá aparcar sin problema el vehículo utilizado para el desplazamiento. Por el camino, se pasa el Valle de Redondo, se suceden las llamativas y variadas formaciones boscosas de robles, hayas, avellanos o serbales, destacando entre las mismas sus bellas galerías naturales formadas por los acebos.
Curavacas y Espigüete
Para los amantes del turismo de naturaleza, subir hasta los dos picos más altos de la zona es un deber más que una diversión, pues el entorno que rodea a ambos acumula gran parte del encanto que se puede visitar en el Parque Natural Montaña Palentina. El punto más alto es el Pico Curavacas, con sus 2.524 metros de altitud, que tiene en su cara nordeste una de las paredes más complicadas de escalar de toda la Cordillera Cantábrica. La otra opción es acercarse hasta El Espigüete, cuya cima está a 2.450 metros de altura y desde donde se contempla una gran panorámica de la zona, con el embalse de Camporredondo a sus pies.
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