La leyenda más tenebrosa de Castilla y León en lugares que puedes visitar hoy
Quien se cruza con este monje pierde la voz... y la cabeza

La isla de los monjes
Amor prohibido, suicidio, fantasmas y religión. Es el cóctel perfecto que conforma una de las leyendas más tenebrosas de Castilla y León que ha sobrevivido durante siglos y que tiene raíces documentadas. Además, engloba a varias provincias con versiones que se cuentan en Ávila, Valladolid y Burgos.
La versión más extendida ubica la historia en un viejo monasterio castellano que algunos sitúan en San Pedro de Caderña (Burgos) pero otros en el de Santa Espina (Valladolid) o incluso en conventos de Ávila. El caso es que dicen que allí vivía un monje que rompió sus votos al enamorarse de una mujer del pueblo y fue condenado a penitencia eterna por rendirse a la pasión. Sin embargo, cuando quiso volver a vestir el hábito fue rechazado y fue tal su desesperación que el religioso se quitó la vida de una manera cruel y despiadada: se cortó la cabeza en el altar del monasterio.

Agencia ATLAS
Desde entonces, su espíritu se mueve por los claustros y cementerios de toda Castilla y León con su cabeza entre las manos. Dicen, quienes le han escuchado, que emite gemidos heladores y allá por donde pasa las luces se encienden y se apagan. Quien se cruza con él pierde la voz y hasta la cabeza.
DOCUMENTOS
Hay casos documentados entre los siglos XVI y XVIII:
- En algunos monasterios se registraron suicidios de monjes o castigos ejemplares.
- La figura del monje decapitado aparece incluso en crónicas eclesiásticas del siglo XVII.
- Se convirtió en un símbolo de la culpa, la penitencia y el castigo eterno.
Todavía hay guías locales que recurren a esta leyenda para hablar del "monje sin cabeza" en rutas nocturnas por Ávila, Valladolid o Burgos. Tanto que corre el rumor de que los sensores de algunos monasterios se activan sin que haya nadie dentro.
La leyenda del lobo en Zamora
Hoy os contamos la peculiar historia de un lobo que, harto de ser señalado por todos, decidió en Zamora un buen día no comer ni matar más a ningún animal.
Zamora es tierra de leyendas, parábolas y enigmas que arrastra la historia mezclada con la imaginación y el boca a boca. Tal vez por eso hayas escuchado esta historia sobre el cánido
Su hambre era de tal calibre que le confesó su malestar a un cura: "Tengo tantísima hambre", le dijo al sacerdote el lobo. Tras esta confesión, se encontró con una burra, una yegua, un carnero y un potrillo, que consiguieron salvarse de morir entre los dientes del cánido. Después se topó con una lechona que iba con sus crías. El lobo le dijo que ya no comía a los animales y que podía tranquilamente quitarle la argolla del hocico puesto que ya no lo necesitaba.
Vistas sus buenas intenciones, se liberó de los aros en su boca. Justo en ese momento el lobo no pudo resistir el hambre y cuando se disponía a devorar a madre y sus crías, cayó por arte de magia por la ladera y lo encontró un hombre que lo acabó matando de un hachazo en la cabeza.
Moraleja: ir contra la naturaleza y los instintos naturales es una lucha perdida.
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