El valor añadido de las empresas familiares
Textos: Beatriz Blanco / La Opinión-El Correo de Zamora
Cadena de producción de mermelada en tarro de la empresa Dulces y Conservas Helios.
Zamora vuelve a acoger, por segundo año consecutivo, una nueva edición de los Premios Empresa del Año Banco Sabadell, con la implicación de LA OPINIÓN-EL CORREO DE ZAMORA, en una ceremonia en los Jardines del Rey que reunirá a numerosos empresarios de diversos sectores de Castilla y León para aplaudir a los compañeros que suban a recoger sus galardones otorgados por un jurado especializado, en una jornada dedicada a ensalzar el motor económico del territorio.
El Premio Empresa del Año Banco Sabadell este año es para Joselito, una empresa dedicada a la producción y venta de jamón ibérico, especializada en el ibérico de bellota, con sede en la localidad salmantina de Guijuelo. Con una larga trayectoria empresarial, puesto que la firma se fundó en 1868, siempre ha estado dirigida por la misma familia -seis generaciones han pasado ya-, que ha sabido mantener la esencia con la que nació, centrada en la calidad y la artesanía. Sus productos son de sobra conocidos y pueden ser degustados tanto en restaurantes como en tiendas gourmet en cerca de sesenta países.
El Premio Empresario del Año Banco Sabadell es para otro salmantino, Isidoro J. Alanís, presidente y CEO del Grupo Global Exchange, otra empresa que también nace de un núcleo familiar que supo ver la oportunidad de negocio en el momento adecuado. Alanís es un destacado empresario que está al frente de una multinacional líder en servicios de cambio de moneda. Su trayectoria empresarial comenzó en 1996, en Fuentes de Oñoro, localidad de frontera con Portugal, donde puso en marcha una pequeña oficina de cambio de divisas. Desde entonces se ha expandido a 23 países, con más de 400 oficinas en aeropuertos internacionales y lugares turísticos, atendiendo a millones de clientes cada año.
Además de su labor empresarial, Isidoro J. Alanís ha sido alcalde de su localidad natal durante 16 años y ha ocupado cargos relevantes en organizaciones como Empresa Familiar de Castilla y León y el Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica. Su compromiso con la innovación y el desarrollo regional le ha valido reconocimientos como el Premio Emprendedor del Año en Castilla y León o el título de Hijo Predilecto de Fuentes de Oñoro.
Área de trabajo de la sede tecnológica Global Exchange Tecnologías Digitales, de la compañía salmantina Global Exchange.
El grupo vitivinícola y gastronómico Alma Carraovejas recogerá el Premio Empresa Familiar. Fundado en 1987 en Pago de Carrovejas por José María Ruiz Aragoneses en la Ribera del Duero, cuenta con una filosofía basada en unir la tradición, la innovación y el cuidado del entorno y ha crecido hasta englobar a varias bodegas -Pago de Carraovejas, Ossian, Milsetentayseis, Viña Meín -Emilio Rojo, Aiurri y Marañones-, un restaurante de alta cocina, como es el Ambivium, y una distribuidora especializada. Con más de 150 puestos de trabajo y presencia en cerca de cuarenta países, ofrece unas 800.000 botellas al año y se ha convertido en todo un referente en la reinterpretación del vino y el paisaje ibérico.
La zamorana Leche Gaza subirá también al escenario para recoger el Premio Empresa + Sostenible. Fundada en 1966 como grupo sindical de colonización para poner en marcha la Central Lechera de Zamora, desde sus inicios ha tenido como objetivo proporcionar leche sana y segura a los zamoranos, además de resolver los posibles problemas de comercialización de la leche de vaca, garantizando así ingresos fijos a numerosas familias ganaderas.
Cuenta con más de ochenta explotaciones propias y ha sido pionera en obtener certificaciones de calidad, como el sello Tierra de Sabor. Ha demostrado un compromiso sólido con la sostenibilidad y el desarrollo rural y ha sido reconocida con el premio Miguel Delibes al Desarrollo Rural, por su labor en la generación de riqueza y el valor en el medio rural. Además, tiene el premio Pyme del Año 2023 de Zamora por su compromiso con el desarrollo sostenible, la innovación y la internacionalización.
Dulces y Conservas Helios también será protagonista de la gala con su Premio Mejor Trayectoria Empresarial. También es una firma familiar, con sede en Valladolid, que se ha posicionado como líder en la fabricación de mermeladas y conservas desde 1901. Fundada por Alejandro Pérez y su nieto Gaspar, la compañía ha mantenido su esencia artesanal a lo largo de más de un siglo, combinando tradición e innovación para ofrecer a sus clientes productos de alta calidad, elaborados con ingredientes 100% naturales y de cultivo local. Su compromiso con la sostenibilidad y la excelencia le ha permitido consolidarse como un referente en el sector agroalimentario, tanto a nivel nacional como internacional.
Otra zamorana, Lácteas Cobreros, recibe el Premio Empresa + Internacional. Con sede en Castrogonzalo, también fue puesta en marcha por una familia y se ha granjeado fama nacional e internacional en la producción y transformación de leche de cabra. Fundada en 1977, sus orígenes están ligados al transporte, aunque, veinte años después, dio un giro para centrarse en sector agroalimentario y desarrollar una estructura verticalmente integrada, que abarca desde la recogida directa en explotaciones ganaderas locales hasta la elaboración y comercialización de productos de alto valor añadido. Rulo de cabra o leche en polvo para alimentación infantil y deportiva dan cuenta de su variada oferta de productos.
El Premio Empresa + Impacto Social es para Galletas Gullón, otra histórica de Castilla y León, fundada en 1892 en Aguilar de Campoo, y que se ha convertido en una de las principales fabricantes de galletas en Europa, líder en el segmento del formato saludable de este producto de desayuno. Con más de 2.100 puestos de trabajo y presencia y en más de 125 países, ha experimentado un crecimiento sostenido gracias a su apuesta por la innovación, la sostenibilidad y la internacionalización.
El último de los galardones, el Premio Startup del Año, ha sido elegido por votación popular y el ganador saldrá de entre la palentina Vinok, que ha revolucionado el sector vitivinícola mediante la integración de chips NFC y tecnología blockchain; la biotecnológica salmantina Trebio, pionera a nivel mundial en la producción y transformación industrial del gusano de harina; y la startup burgalesa Sembrando Salud, dedicada a la promoción de la salud y bienestar mediante soluciones digitales innovadoras.
Miembros del Jurado
Miembros del jurado Premios Empresa del Año Banco Sabadell 2025
Creciendo juntos con las empresas de Castilla y León
Por Pablo Junceda, Director General Adjunto de Banco Sabadell
Para conocer bien el pulso económico y social de un territorio no hay más que analizar qué empresas y empresarios tiene. Y en Castilla y León, no hay duda de que son clave en su desarrollo. Su esfuerzo diario, muchas veces silencioso, es el que mantiene viva la actividad en nuestros municipios, genera empleo, innova en sectores estratégicos y contribuye a que nuestra tierra no solo resista, sino que avance. Y así lo constatamos en nuestras Oficinas de Banco Sabadell repartidas por toda la Comunidad y en la estrecha relación que mantenemos con los empresarios.
Por eso, iniciativas como los Premios Empresa del Año, organizados en colaboración con el Grupo Prensa Ibérica, tienen un valor especial. No solo reconocen trayectorias y logros destacados, sino que visibilizan la importancia del tejido empresarial y su papel esencial en el futuro de Castilla y León y de la economía española. Como entidad financiera comprometida con esta tierra, es un orgullo formar parte de este impulso y apoyar a quienes día a día levantan proyectos empresariales que generan valor y estabilidad.
En Castilla y León, más del 95 % del tejido empresarial está formado por pequeñas y medianas empresas, muchas de ellas familiares y profundamente enraizadas en el territorio. Se trata de empresas que, además de generar actividad económica, tienen un fuerte compromiso con su entorno y gran vocación de permanencia. Son agentes clave en la fijación de población, la cohesión territorial y la transmisión del conocimiento entre generaciones.
Desde nuestra entidad, acompañamos a muchas de estas empresas desde sus primeros pasos. Algunas comenzaron como pequeños negocios y hoy exportan productos o servicios a nivel nacional e internacional. Otras han apostado por la transformación digital o la sostenibilidad como ejes de crecimiento. Todas ellas tienen algo en común: personas con visión, esfuerzo y una enorme capacidad de adaptación.
Nuestro papel como banco no se limita a ofrecer productos financieros. Apostamos por un modelo de acompañamiento cercano y especializado, basado en el conocimiento profundo del cliente y de su sector. Cada empresa es distinta y requiere soluciones a medida. Por eso, contamos con gestores especializados que trabajan desde el territorio, con capacidad para escuchar, entender las necesidades reales y responder con agilidad. Estamos donde nos necesitan los empresarios.
El acceso a financiación es importante, pero también lo es el asesoramiento estratégico. Ya sea para invertir, expandirse, renovar maquinaria, afrontar una sucesión generacional o adaptarse a las nuevas exigencias del mercado, las empresas necesitan tener a su lado un socio fiable, con visión a largo plazo. Eso es lo que ofrecemos.
Además, mantenemos una firme apuesta por la presencia física en el territorio, algo que consideramos irrenunciable. En muchas localidades, nuestras Oficinas siguen siendo un punto de contacto fundamental para las empresas y autónomos, permitiéndoles operar con confianza y resolver cuestiones clave de forma rápida y cercana. La digitalización es una herramienta imprescindible, pero no sustituye la relación directa, sobre todo cuando hablamos de decisiones estratégicas. Por eso tenemos vocación de mantenernos aquí por mucho tiempo como garantes del mejor servicio a nuestras empresas y, muy especialmente a las pymes, donde somos el banco de referencia en España.
También impulsamos iniciativas específicas para fomentar la innovación, el emprendimiento y la formación, especialmente en sectores con gran potencial en la provincia: agroalimentación, energía renovable, turismo sostenible, industria auxiliar, comercio de proximidad o servicios profesionales. Apoyar el desarrollo de estos sectores es clave para el crecimiento equilibrado de Castilla y León.
La celebración de los Premios Empresa del Año es una excelente ocasión para recordar que detrás de cada proyecto empresarial hay personas. Hombres y mujeres que arriesgan, que generan empleo, que apuestan por quedarse y por mejorar lo que tienen. En muchos casos, lo hacen con discreción, sin buscar protagonismo, pero con un impacto directo en la economía local y regional. No quiero olvidarme del papel de los medios de comunicación, como Grupo Prensa Ibérica, absolutamente necesarios para informar, reflexionar, controlar a los poderes y visibilizar el buen trabajo de las empresas Castellanoleonesas.
En un momento en el que hablamos constantemente de despoblación, transición ecológica o digitalización, conviene recordar que no hay desarrollo sin empresas, y no hay empresas fuertes sin apoyo decidido. Desde nuestra entidad, seguiremos trabajando para estar cerca, ofrecer respuestas reales y reforzar nuestro compromiso con quienes hacen de Castilla y León una Comunidad de futuro..
Reconocer a las empresas es reconocer el talento, el esfuerzo y la capacidad de nuestra tierra. Por eso, estos premios no son solo un acto simbólico: son una declaración de intenciones. Porque si apoyamos a quienes crean empleo y generan valor, estamos apostando por una Catilla y León más dinámica, más competitiva y más preparada para afrontar los retos del mañana. ¡Enhorabuena!
Premio Empresa del Año
JOSELITO
La dehesa donde los cerdos viven en libertad.
El secreto sostenible y ligado a la tierra del mejor jamón del mundo
Joselito ha ganado el Premio Empresa del Año Banco Sabadell por méritos propios, siendo todo un ejemplo -si se atiende a su historia- de que es posible alcanzar la excelencia sin tener que renunciar al respeto por la naturaleza, el bienestar animal y el equilibrio del ecosistema.
Nada menos que tres siglos han visto pasar ya esta empresa salmantina, desde que nació en Guijuelo en 1868, con una esencia familiar que se ha mantenido a lo largo de las décadas y el objetivo de ser reconocidos como aquellos que elaboran el mejor jamón del mundo.
Detalle de corte de jamón de Joselito.
El secreto para haberlo conseguido no está únicamente en una tradición gastronómica centenaria ni en una técnica perfeccionada durante seis generaciones. Se trata de una visión arraigada en el tiempo y en la tierra. Joselito es mucho más que una marca mundialmente conocida de jamón ibérico, es un claro ejemplo de herencia cultural, pero sin renunciar a la innovación y comprometido con el futuro. La dehesa es el escenario donde comienza todo el proceso, un ecosistema que combina bosque y pasto de manera equilibrada y que se ha ido gestionando de forma sostenible durante siglos y siglos. Es allí donde viven en completa libertad los cerdos de Joselito, conocidos como Happy Pigs, alimentados a base de bellotas y hierbas aromáticas, viviendo al ritmo que marcan las estaciones y disfrutando de este espacio natural abierto. Cada ejemplar dispone de varias hectáreas, lo que pone en valor el grado de bienestar en el que se crían, haciendo hincapié que el objetivo de Joselito no es producir más, sino producir mejor, cuidando la tierra para dejar una herencia enriquecida a las nuevas generaciones.
Su filosofía se basa en la calidad y el respeto por la naturaleza, apostando por un modelo extensivo
Esa visión ecológica no solo se observa en la forma de criar a los cerdos, sino que la empresa también realiza acciones concretas de conservación. Desde 2003, Joselito ha replantado más de 536.831 árboles con el objetivo de reforzar ese ecosistema vital para su desarrollo. Además, ha sido la primera firma del sector en recibir el certificado PEFC de gestión forestal sostenible y mantiene programas de seguimiento de biodiversidad que le permiten evaluar en tiempo real el impacto de su actividad sobre la fauna y la flora locales. Para Joselito, la tierra es una prioridad. Por eso, el manejo del suelo se centra en su restauración y regeneración, mediante el uso de compost orgánico, el cuidado de los pastos de cobertura y una gestión eficiente del agua. Además, se desarrollan estudios específicos para recuperar la biodiversidad del suelo en las dehesas.
Este compromiso también se refleja en el proyecto DEHELIFE, impulsado por Joselito con sello Complutense y apoyo del CDTI, que investiga soluciones naturales para regenerar suelos degradados de la dehesa. Uno de sus avances clave es el uso de Trichodermas, hongos que inhiben al 100% al Phytophthora cinnamomi, patógeno responsable de la seca, que amenaza a encinas y alcornoques, pilares del ecosistema dehesa. La iniciativa refuerza el enfoque One Health, protegiendo la salud del suelo, de las plantas y de quienes dependen de este entorno.
De esta manera, Joselito se consolida como un referente en la defensa del entorno natural, apostando desde sus orígenes por un modelo extensivo, sostenible y respetuoso, con plena conciencia del impacto que cada paso tiene a largo plazo.
Desde 2003, lidera un plan de reforestación y conservación que protege el hábitat del cerdo ibérico
El premio a esta responsabilidad ambiental es una calidad extraordinaria de su producto, reconocido internacionalmente. La elaboración de sus jamones está exenta de aditivos, conservantes y tratamientos artificiales. Solo paciencia, precisión y tiempo, con sal marina y una lenta curación que puede alargarse durante más de ocho años. Es en sus bodegas subterráneas de Guijuelo el jamón reposa, permitiendo que las grasas se infiltren poco a poco y los aromas se asienten, para crear piezas únicas. Con este método, hay incluso algunas añadas que han alcanzado el estatus de mito entre gastrónomos y expertos, protagonizando catas similares a las del vino, como la que se pudo disfrutar el pasado año en nada menos que el Museo del Prado, en una cita de excepción. Sabor, textura y aromas únicos son sus cualidades más representativas, pero sin olvidar que el jamón es, además, un producto sano, equilibra do y ligero, desde el punto de vista nutricional. Rico en ácido oleico -el mismo tipo de grasa saludable que se encuentra en el aceite de oliva extra-, también hay que añadir a sus características nutricionales antioxidantes naturales procedentes de la alimentación del cerdo, proteínas de alta calidad y un perfil vitamínico que lo convierte en aliado de la salud cardiovascular. Estudios científicos han avalado estas bondades. La doctora Paula Mayoral, por poner solo un ejemplo, lideró un estudio donde se puso en evidencia su efecto positivo en la reducción de triglicéridos y colesterol en personas que lo incorporaban regularmente en su dieta. Así que, lejos de ser un capricho culpable, el jamón Joselito puede formar parte de una alimentación saludable, sin necesidad de renunciar al placer. Posiblemente, la tradición, la forma de elaborar sus productos y su buena combinación con la salud es lo que ha empujado a Joselito a traspasar fronteras.
Se encuentra presente en más de cincuenta países y es un producto habitual en las cocinas de algunos de los chefs más reconocidos del mundo. Aun así, la marca ha sabido mantener su identidad y su alma, sin morir de éxito. No ha cedido a la industrialización ni ha multiplicado su producción para satisfacer una demanda creciente. Su lógica sigue siendo la del artesano. Cada pieza importa, cada animal cuenta y cada producción es única. Una limitación voluntaria que, lejos de ser un obstáculo, le imprime todavía más valor. Porque Joselito produce desde el respeto, desde la humildad ante la naturaleza, desde el convencimiento de que lo verdaderamente bueno no puede fabricarse deprisa ni con artificios. Por eso, hablar de Joselito es hablar de mucho más que jamón. Es hablar de un legado que trasciende generaciones, de una forma de entender el mundo donde el lujo es lo auténtico, lo paciente, lo profundamente conectado con la tierra. Es una lección de coherencia en una época marcada por las prisas y la sobreproducción. Y, a pesar de esta elección, han sido capaces de levantar una empresa moderna, rentable y admirada internacionalmente, sin traicionar sus principios de sostenibilidad.
Premio Empresario del Año
ISIDORO J. ALANÍS
Isidoro J. Alanís, presidente y CEO del Grupo Global Exchange.
Líder mundial desde un municipio en la frontera lusa
Isidoro J. Alanís recogerá este próximo 9 de julio el Premio Empresario del Año Banco Sabadell por su labor como presidente y CEO del Grupo Global Exchange. Fuentes de Oñoro es el lugar de origen de toda esta aventura. Sus padres, Juan Antonio y María del Rosario, pusieron en marcha un centro comercial en esa localidad salmantina, frontera con Portugal. Arrancaban los años setenta y cada vez eran más viajeros europeos sus clientes con problemas similares: necesitaban cambiar sus monedas de origen o destino -ya fueran francos, pesetas, escudos o marcos- para realizar cualquier gestión y los bancos cerraban todos los días a las tres de la tarde y no ofrecían servicio los fines de semana y festivos. «Las grandes oportunidades de negocio no se crean, se descubren observando atentamente las necesidades del mercado. Y así fue como mi madre, a mediados de los noventa, identificó esta oportunidad, empezando así el complejo proceso de solicitud de licencia ante el Banco de España para operar como casa de cambio, un auténtico desafío para una familia sin experiencia previa en el sector financiero», considera.
Una de las últimas oficinas de Global Exchange, abierta en junio en el aeropuerto Internacional de Auckland, en Nueva Zelanda.
De ahí que, tras completar su formación universitaria fuera él quien se hiciera cargo de esa nueva rama de negocio. Ese fue el inicio formal de Global Exchange, Eurodivisas en esos primeros pasos, «con una modesta oficina de apenas cinco metros cuadrados dentro de nuestro centro comercial y conmigo como único empleado», rememora.
Desde mediados de los noventa que echó a andar hasta la actualidad, este sector ha cambiado de manera radical. «En ese momento no existía el euro, cada país europeo operaba con su propia divisa, multiplicando las necesidades de cambio para los viajeros. Nuestra ubicación estratégica en Fuentes de Oñoro, principal vía de acceso a Portugal desde Europa con más de 7,5 millones de viajeros anuales nos posicionaba de manera única para capitalizar esa demanda», destaca. Uno de los puntos de inflexión en el negocio llegó con el euro. «Nos obligó a reinventar nuestro modelo de negocio. Tras un concienzudo y exhaustivo análisis estratégico, tomamos la decisión más transformadora y determinante de nuestra historia: la internacionalización de la compañía», señala.
Global Exchange ha sabido no solo mantenerse, sino progresar. «Todo empresario sueña con el crecimiento de su idea de negocio, pero, en nuestro caso, la realidad ha superado cualquier expectativa que pudiéramos tener», reconoce. Que un proyecto familiar como es Global Exchange, nacido en el municipio salmantino de Fuentes de Oñoro, se haya transformado en una compañía multinacional referente mundial en su sector es algo de lo que se sienten «profundamente orgullosos».
«Todo empresario sueña con el crecimiento de su idea de negocio, pero, en nuestro caso, la realidad ha superado cualquier expectativa»
Y es que la compañía cuenta en la actualidad con presencia en 28 países y 80 aeropuertos internacionales, atendiendo a 12.5 millones de clientes al año, con un equipo de 2.776 profesionales. «Es sin duda un logro y una responsabilidad que nos impulsa a seguir trabajando con determinación y pasión», asegura el presidente y CEO de la compañía, quien añade que la historia de Global Exchange «demuestra una verdad poderosa: que es posible emprender, crecer y convertirse en referente mundial desde cualquier rincón de Castilla y León. Y quizás lo más significativo es que, después de casi tres décadas de expansión global, mantenemos nuestra sede mundial en Salamanca, porque creemos firmemente en el valor de nuestros orígenes», destaca.
Entre esos más de 2.700 trabajadores que hacen posible el buen funcionamiento de la empresa, los perfiles son muy variados. «Buscamos talento que nos impulse en nuestro crecimiento y nos consolide como referente mundial. Y nos ayude a ser cada vez más innovadores, más vanguardistas, y más competitivos», describe. Si bien la formación académica y el dominio de idiomas son fundamentales, el factor diferencial que buscan reside en la actitud. «Valoramos más el compromiso, la implicación y la pasión por nuestro proyecto que las aptitudes técnicas por sí solas», subraya el presidente y CEO de la compañía con raíces salmantinas.
Los equipos de Global Exchange deben estar preparados para asumir nuevos desafíos y roles en una compañía en constante evolución. «Por eso priorizamos la promoción interna frente a la contratación externa, una filosofía que nos permite crecer orgánicamente mientras reconocemos y potenciamos el talento endógeno. Esta cultura de desarrollo profesional interno es uno de nuestros principales activos como organización», asegura.
Además del factor humano, el tecnológico es otra de las piedras angulares de esta compañía. «La tecnología no es solo importante, es absolutamente vertebradora en nuestro modelo de negocio. Forma parte de nuestro ADN desde los inicios. De hecho, la segunda contratación de la empresa después de la mía fue un informático, toda una declaración de intenciones que ilustra la visión tecnológica que siempre hemos tenido», recuerda Alanís.
Con esta filosofía, ha sido capaz de desarrollar una división tecnológica de primer nivel, denominada Global Exchange Tecnologías Digitales (GETD) e integrada por más de 130 especialistas en diferentes ramas de la tecnología que operan desde un hub innovador e inspirador de última generación, único en Castilla y León. Recientemente, ha sido reconocido y premiado por el Colegio Profesional de Ingeniería Informática de Castilla y León con el premio i3 2025 como la empresa de informática más relevante de Castilla y León.
«Este ecosistema tecnológico propio nos permite desarrollar aplicaciones, implementar soluciones de Inteligencia Artificial, gestionar datos, garantizar la seguridad de nuestras operaciones a nivel mundial o dar soporte a todos nuestros centros y empleados alrededor del mundo», valora. Global Exchange Tecnologías Digitales (GETD) cumple una doble misión estratégica: mantener la continuidad operativa de nuestro negocio a nivel mundial y desarrollar internamente, y desde cero, toda nuestra tecnología, «lo que nos otorga una ventaja competitiva determinante en el mercado internacional en el que nos movemos», asegura.
Por otra parte, el producto con el que se trabaja, el dinero, hace que la seguridad sea un factor a tener muy en cuenta. «Es el pilar fundamental sobre el que se sustenta toda nuestra operativa global a todos los niveles, desde que realizamos una operación de cambio hasta las cuestiones más básicas de nuestro día a día», detalla. Para ello, cuenta con un equipo especializado en ciberseguridad que protege las transacciones en todo el mundo. «Su magnífico trabajo ha sido recientemente reconocido con la certificación ISO 27001. Un estándar internacional que acredita a Global Exchange como una compañía que cumple con los más rigurosos protocolos en materia de seguridad de la información», especifica.
«Generar confianza y seguridad real es esencial en nuestras relaciones con clientes, proveedores e instituciones, entre las que se incluyen bancos centrales y autoridades aeroportuarias de múltiples países. Para todos ellos, como para nosotros, la ciberseguridad representa un valor estratégico irrenunciable. Puedo afirmar con orgullo que Global Exchange se sitúa al nivel de las compañías más seguras a escala mundial, un logro especialmente relevante considerando la naturaleza de nuestro negocio», aplaude para finalizar.
Premio Startup del Año
Una mesa de trabajo de una startup.
Tres propuestas llenas de alma y tecnología
Las tres candidatas a Startup del Año del Banco Sabadell destacan por su capacidad de innovación, su impacto social y económico y su apuesta por la transformación tecnológica y sostenible. Vinok, Tebrio y Sembrando Salud se juegan un galardón que reconoce a las iniciativas emergentes con más proyección. El vino, la biotecnología verde y la salud digital son las áreas desde donde trabajan.
Vinok
Desde Palencia, Vinok ha logrado unir la tradición vitivinícola con la más avanzada tecnología blockchain y NFC. Fundada en 2023, esta joven startup ha creado un sistema que permite verificar la autenticidad y trazabilidad del vino simplemente acercando el móvil a una botella. Los consumidores pueden conocer al instante el origen del vino, su fecha de cosecha, las notas de cata e incluso recomendaciones del productor.
Este sistema no solo protege a los consumidores frente a falsificaciones, sino que también da a las bodegas una herramienta poderosa para conectar con su clientela, optimizar campañas de marketing y fortalecer su identidad de marca. Ya se ha implementado en 50.000 botellas de la bodega Pradorey y en breve se incorporará en las primeras 500 botellas de tinto de Nautilus Lanzarote, criadas bajo el mar, marcando un hito en la digitalización del sector.
La startup fue galardonada en el Demo Day de la Cámara de Comercio de Palencia y su visión es ambiciosa: extender esta tecnología a otros sectores como el aceite de oliva, jamón o cosmética. Vinok no es solo una startup tecnológica, es una apuesta por un mercado transparente, seguro y confiable, en el que la autenticidad sea un valor diferencial.
Tebrio
Por su parte, Tebrio es una de esas startups que redefine lo que se entiende por innovación industrial. Fundada en 2014 en Salamanca, es pionera mundial en la cría y transformación del Tenebrio molitor, el gusano de la harina, con una propuesta integral de economía circular. Con tecnología propia y patentes en más de 150 países, la compañía produce proteínas y lípidos para alimentación animal, biofertilizantes 100% orgánicos, quitosano para cosmética y bioplásticos biodegradables.
Su proyecto estrella es la construcción de la granja de insectos más grande del mundo, con 90.000 metros cuadrados y una inversión de 110 millones de euros. Esta infraestructura generará 150 empleos directos y más de 1.300 indirectos, colocando a Castilla y León en el centro de la biotecnología verde europea.
Tebrio no solo lidera en tecnología, también en compromiso ambiental, puesto que aspira a tener huella de carbono negativa para 2030, está certificada como empresa BCorp y forma parte activa del Pacto Mundial de las Naciones Unidas. Bajo el liderazgo de Adriana Casillas, su CEO, se convierte en un referente de liderazgo femenino y sostenibilidad. Tebrio demuestra que es posible transformar el mundo desde la biotecnología con propósito y arraigo territorial.
Sembrando Salud
Desde Burgos, la startup Sembrando Salud se ha propuesto cambiar el paradigma del tratamiento de enfermedades crónicas. Fundada en 2024 por Paula Rodríguez y Sergio Álvarez, ambos doctores especializados en terapia ocupacional y ciencias del deporte, la empresa ha lanzado SSEED, una plataforma digital que integra el ejercicio en los planes de tratamiento de enfermos crónicos de forma segura y eficaz, permitiendo a los profesionales describir y monitorizar el ejercicio personalizados e implementar planes según patologías. Por su parte, los pacientes pueden seguir sus rutinas de manera segura en casa o un centro deportivo.
Con un compromiso excepcional con la innovación en el campo de la salud digital, esta plataforma facilita la colaboración entre expertos tanto en salud como en ejercicio, siendo ya reconocida con el Premio AJE 2025 al Mejor Proyecto Empresarial.
Innovación que apuesta por dejar huella
Vinok, Tebrio y Sembrando Salud representan tres formas distintas de innovar con propósito desde Castilla y León. Desde la autenticación de productos con blockchain, hasta la agricultura con insectos o el acompañamiento digital en enfermedades crónicas, estas startups son el reflejo de un tejido empresarial emergente, diverso y comprometido con el futuro. El Premio Startup del Año del Banco Sabadell no solo reconocerá el talento y el esfuerzo detrás de estas iniciativas, sino que contribuirá a visibilizar el potencial transformador de la innovación en regiones como este territorio, donde el emprendimiento se convierte en motor de desarrollo, sostenibilidad y bienestar. En cualquiera de ellas, late la misma convicción: que es posible emprender sin dejar atrás ni el entorno ni a las personas.
Premio Mejor Trayectoria Empresarial
DULCES Y CONSERVAS HELIOS
Una trabajadora de la fábrica, en la zona de elaboración de mermeladas.
La dulce historia centenaria avalada por cinco generaciones
Lo que empezó como una pequeña confitería familiar se ha convertido en todo un referente en Europa, líder en la fabricación de mermeladas y salsas de tomate
La andadura del Grupo Helios comenzó en 1901, cuando Gaspar Pérez y su abuelo Alejandrino comenzaron a elaborar dulces y confituras artesanas en su pequeña confitería El Sol, ubicada en la calle Santiago 6 de Valladolid. La calidad de sus productos no tardó en hacerse reconocida, llegando incluso a surtir a la Casa Real, lo que supuso un hito de prestigio para el joven negocio familiar.
En las décadas siguientes, se impulsó el crecimiento del negocio, con la apertura de dos nuevos establecimientos en Valladolid: El Val y Helios. Este último, ubicado en la plaza de Fuente Dorada, acabaría siendo la semilla de la marca que se conoce hoy y que se registró en 1936.
En la década de los años 60, se produjo el salto para convertirse en una empresa dedicada a la venta al gran público, más allá de las fronteras vallisoletanas. Esto fue posible cuando en 1956 se construye la primera fábrica del grupo, ubicada en la calle Esquila, en Valladolid, en la que se fabricaban tanto dulces y caramelos, como mermeladas y confituras.
En apenas una década, ante el éxito del negocio, la compañía se vio en la necesidad de ampliar la capacidad productiva, mientras se separaban las dos grandes líneas de negocio: caramelos y dulces bajo la sociedad Dulciora, y las conservas y mermeladas en Dulces y Conservas Helios.
Fachada la fábrica de Dulces y Conservas Helios.
Así, en 1970, Helios construye su nueva fábrica, de 40.000 metros cuadrados, en Arroyo de la Encomienda (Valladolid), a donde se traslada toda la producción de la compañía.
Desde entonces, el crecimiento de la firma ha sido enorme, particularmente desde los años 90, década en la que se lleva a cabo la innovación de los sistemas productivos y la creación en 1991 de Iberfruta, a través de la cual se integra la materia prima en la estructura empresarial del grupo y se controla toda la cadena de producción de frutas y verduras frescas y locales. Este salto tecnológico y técnico permitió al grupo consolidar su posición como uno de los principales fabricantes de mermeladas y salsas de tomate en España.
El último gran hito del grupo ha sido llevar a cabo con éxito el relevo generacional en 2001. Con la quinta generación al frente del negocio familiar, se ha desplegado una triple estrategia de innovación, internalización y consolidación.
Una trabajadora en la zona de envasado de la fábrica.
Primero, a nivel nacional, con la adquisición de Mermeladas Bebé en 2003 al grupo IAN, de Conservas Filito, y de Mermeladas Eva en 2004. A continuación, a nivel internacional, con la compra en 2006 de las empresas Mühlhäuser y Lorenz & Lihn en Alemania; y la compra en 2021 de Stovit en Polonia, incorporando muchas sinergias, capacidades y talento al grupo, además de marcas líderes en sus respectivos mercados.
Actualmente, el grupo Helios está presente en más de ochenta países, con el 65% del negocio «internacional», y es una familia de más de 650 trabajadores, sin perder esa filosofía de empresa familiar que les caracteriza. «Ser una compañía que ha crecido y se ha transformado tanto, y que, a la vez, conserva la esencia y valores de ser una empresa familiar, nos llena de orgullo», subrayan desde la compañía.
Premio Empresa +Sostenible
LECHE GAZA
Uno de los lineales de la compañía Leche Gaza.
De la granja a la fábrica con una visión totalmente ecológica
Envases neutros en carbono, energía eficiente, agua depurada y una huella ambiental bajo control son sus puntos fuertes
En un contexto donde la sostenibilidad se ha convertido en un compromiso ineludible para cualquier empresa con vocación de futuro, Leche Gaza se presenta como un caso ejemplar. Más allá de producir leche de alta calidad, esta firma zamorana ha tejido una red de acciones concretas para reducir su impacto ambiental, desde el origen del producto hasta el momento en que llega al consumidor.
Uno de los grandes pilares del compromiso de Leche Gaza con la sostenibilidad es el cálculo y control de su huella de carbono. Actualmente, la empresa trabaja en la medición de su impacto correspondiente al año 2021, abarcando los tres alcances reconocidos por el protocolo internacional: emisiones directas, indirectas por consumo energético y las derivadas de toda su cadena de valor.
La nueva fábrica de Leche Gaza.
Este último punto, el más difícil de controlar, se ve claramente favorecido por una decisión estratégica: trabajar con leche de proximidad. Las granjas proveedoras están situadas en un radio máximo de 50 kilómetros de la fábrica, lo que permite que las emisiones por transporte -frecuentemente elevadas en otras industrias lácteas- se mantengan en niveles significativamente bajos.
Leche Gaza también ha dado un paso clave en materia de envases. El nuevo packaging, desarrollado por Elopak, está certificado como CarbonNeutral®, lo que significa que todas las emisiones asociadas a su producción, transporte y materias primas han sido completamente compensadas.
Pero la apuesta va más allá. El cartón utilizado proviene de fuentes responsables, certificado bajo el programa FSC, lo que asegura que el material se ha obtenido de bosques gestionados de forma sostenible. Una solución que resulta más natural y menos agresiva que el plástico, un material que la compañía ha decidido minimizar en su cadena de envasado.
En su planta de Coreses (Zamora), Leche Gaza cuenta con una depuradora de aguas residuales propia, gestionada por Veolia S.A., con capacidad para tratar 500 metros cúbicos diarios. El sistema incluye tratamientos físico-químicos y biológicos avanzados que permiten verter el agua resultante directamente al río, una medida impensable en su antigua fábrica de Zamora, donde todo se derivaba a la red municipal.
Este enfoque autónomo permite un control más eficiente, completo y transparente del recurso hídrico, cerrando así el ciclo del agua dentro de sus procesos.
Uno de los logros más destacados de Leche Gaza es la mejora de su eficiencia energética. A pesar de haber incrementado su capacidad de producción en su nueva planta, el consumo eléctrico en 2021 fue un 22% inferior al registrado en 2019, último año operativo completo en la antigua instalación.
Productos de Leche Gaza.
Este salto se ha logrado gracias a una modernización de la maquinaria y la implementación de sistemas de recuperación de energía. Ejemplos de ello son el aprovechamiento del calor residual en calderas mediante economizadores, o la reutilización del agua caliente en procesos internos mediante intercambiadores de calor. Además, la empresa ha instalado un Centro de Recuperación Térmica (CRT) que maximiza el uso del agua de pozo tanto para calentamiento como para refrigeración, reduciendo así el gasto energético.
Todas estas acciones llevan a Leche Gaza a recibir el Premio Empresa + Sostenible, un galardón que reconoce el trabajo de aquellas entidades que han hecho de la sostenibilidad un eje central de su estrategia. Desde la empresa reconocen este hito como «un orgullo» y un estímulo para seguir trabajando por «dejar a las futuras generaciones un mundo mejor del que recibimos».
Leche Gaza ha demostrado que hablar de sostenibilidad no es solo una cuestión de marketing, sino de decisiones estructurales, inversiones responsables y compromiso con el entorno. Con leche de cercanía, envases neutros en carbono, eficiencia energética real y tratamiento integral del agua, Gaza ha sabido posicionarse como un referente de sostenibilidad dentro del sector agroalimentario nacional.
En un momento en que el consumidor valora más que nunca la responsabilidad ambiental de las marcas, Leche Gaza sabe cumplir.
Premio Empresa Familiar
ALMA CARRAOVEJAS
El CEO de Alma Carraovejas, Pedro Ruiz Aragoneses, en la bodega.
Los que saben cuidar de la mejor herencia de la tierra
El proyecto, nacido en la Ribera del Duero, ha sabido respetar los viñedos de los antepasados para labrar un futuro lleno de proyectos, pero sin perder su esencia
Las botellas de Alma Carraovejas contienen un vino con historia, territorio y emoción compartida. Es un reflejo de un sentimiento que conecta raíces, conocimientos, personas y paisajes, a través de una cultura vitivinícola que mira al futuro sin perder de vista el valor de lo auténtico. Esta bodega, familiar en esencia y en espíritu, ha tejido desde sus orígenes un relato marcado por el compromiso con la excelencia, la sostenibilidad y, sobre todo, las personas.
Desde su creación en 1987 con el proyecto originario de Pago de Carraovejas en la Ribera del Duero, esta empresa familiar ha sabido crecer sin perder su identidad. Ha ampliado horizontes sin dejar atrás su filosofía, que ha llegado a enclaves tan significativos como Ribeiro, Rioja Alavesa o Gredos. En cada nuevo proyecto, Alma Carraovejas ha mostrado un profundo respeto por la tierra y sus gentes, apostando por paisajes vitivinícolas únicos y por maneras de elaborar que trascienden modas y se anclan en el respeto por la tradición y el futuro.
Una imagen de los viñedos de Alma Carraovejas.
Este crecimiento ha sido siempre coherente con una visión clara: preservar un legado natural y cultural para las generaciones venideras. El proverbio indio que guía su filosofía, «El viñedo no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos», resume el compromiso ético que impregna sus decisiones, con una gestión que pone en el centro el cuidado del entorno y la innovación sostenible.
Pero lo que verdaderamente diferencia a Alma Carraovejas es su gente. Cerca de 190 personas forman parte de este proyecto que no ha dejado de crecer. Desde quienes cuidan con mimo cada cepa hasta quienes trasladan al comensal la experiencia del vino en el restaurante Ambivium, comparten una misma cultura basada en el cuidado, la competencia y el compromiso. Este modelo de gestión ha hecho posible que la compañía haya multiplicado por más de tres su plantilla en apenas una década.
Alma Carraovejas no solo produce vinos singulares, sino que crea experiencias auténticas. Proyectos como Ambivium -su apuesta gastronómica- o la Fundación Cultura Líquida, reflejan el deseo de enriquecer la cultura del vino y compartirla con el mundo. Esta inquietud también se plasma en su compromiso con la innovación, donde destina una parte relevante de su facturación a investigar y mejorar procesos, siempre con el objetivo de cuidar mejor la tierra, el producto y a las personas.
Las instalaciones de Alma Carraovejas.
Con una facturación cercana a los 30 millones de euros en 2024 y una firme apuesta por la sostenibilidad -siendo pionera en formar parte del movimiento B Corp en su sector en España-, Alma Carraovejas demuestra que es posible aunar rentabilidad y responsabilidad. Sus acciones contra el cambio climático, su trabajo en ecológico, la gestión de la huella de carbono o sus iniciativas para promover la biodiversidad son solo algunos ejemplos de cómo el cuidado del planeta es parte esencial de su día a día.
Desde los viñedos prefiloxéricos de Ossian en Segovia, hasta los terruños históricos de Viña Meín y Emilio Rojo en Galicia, pasando por la elegancia de Aiurri en Rioja Alavesa o la singularidad de Milsetentayseis en Fuentenebro, cada proyecto de Alma Carraovejas suma al conjunto sin perder su carácter propio. Esta capacidad de integrar toda esta variedad bajo una misma filosofía es una muestra clara de la solidez y madurez de una empresa que crece sin perder su esencia familiar.
En definitiva, Alma Carraovejas es el ejemplo vivo de cómo un proyecto nacido del esfuerzo puede convertirse en un referente nacional e internacional sin renunciar a sus raíces. Con los pies en la tierra y la mirada puesta en las generaciones futuras, continúa construyendo un legado perdurable, cuidando cada paso, cada persona y cada paisaje. Todas ellas son razones de peso para que este año reciba el Premio Empresa + Familiar de manos del Banco Sabadell.
Premio Empresa +Internacional
LÁCTEAS COBREROS
Dos trabajadores comprueban las piezas de rulo de cabra en la fábrica.
La leche de cabra que conquista el mundo
De Castrogonzalo hasta Asia, esta fábrica zamorana ha sabido crecer desde hace medio siglo sin perder su esencia familiar
Castrogonzalo es la sede de Lácteas Cobreros, pero sus miras van mucho más allá de los límites de la provincia de Zamora. Se trata de una empresa familiar que ha logrado lo que muchas grandes corporaciones tardan décadas en conseguir: crecer sin perder su esencia. Este 2025 celebra nada menos que medio siglo de historia y qué mejor manera de celebrarlo que recogiendo el Premio Empresa + Internacional.
Se ha convertido en un referente que traspasa fronteras en el sector lácteo, con presencia en más de treinta países y una facturación que supera los 50 millones de euros. Su secreto no está solo en el producto, sino en una historia de reinvención, visión y orgullo rural que arrancó en 1975, cuando Ubaldo Cobreros comenzó en el mundo del transporte. Dos años después, se fundó Transportes Cobreros, iniciando un negocio que, en poco tiempo, contaba con una flota de dieciocho camiones. A finales de los ochenta, la empresa cambió su enfoque hacia el transporte de suero lácteo y en 1990 el transporte dio paso a la operación directa con leche de cabra, posicionándose en mercados exigentes como el francés. Comenzaba ahí su periplo internacional.
Camiones refrigerados de Lácteas Cobreros.
Aunque el verdadero giro llegó cuando, ante la bajada de demanda de grandes clientes, decidieron transformar el producto no vendido en algo propio. Así nació la quesería y, con ella, el germen de una marca que no tardaría en hacerse un hueco en las estanterías internacionales.
En 2001, Lácteas Cobreros firmó un acuerdo con TGT, el mayor distribuidor de queso en España, para elaborar rulo de cabra, un producto icónico francés que, paradójicamente, catapultó a esta empresa zamorana al mercado galo. «Fue un punto de inflexión. Si conseguíamos vender rulo en Francia, sabíamos que podríamos vender en cualquier parte del mundo», recuerda José Cobreros.
Hoy, la empresa produce también leche en polvo -con más de 2.500 toneladas anuales destinadas a la alimentación infantil-, cuajada láctica y complementos alimenticios. Con una planta certificada por IFS y BRC Food, más de 180 empleos directos y el 58% de su facturación proveniente de la exportación, Lácteas Cobreros ha pasado de ser un negocio provincial a una marca global, pero sin salir de Zamora.
Una imagen de la fábrica.
En Lácteas Cobreros, la innovación no significa olvidar sus orígenes. El compromiso con el entorno y el empleo local es parte de su ADN. «Zamora es nuestra casa, y creemos en el potencial de esta tierra. Aquí está la mayor producción de leche de oveja por metro cuadrado del mundo. Queremos que el talento joven vea que también se puede crecer profesionalmente sin tener que irse», afirma su director comercial.
Esa visión se traduce en colaboraciones con universidades, proyectos de investigación y el desarrollo de nuevos productos como Goactive 365, un complemento alimenticio en el que se mezcla ciencia, nutrición y leche de cabra. En su versión «cardio» o «inmuno», ya se comercializa en farmacias de la mano de Qualix Pharma, con apoyo de la Universidad de Granada.
Además, una reciente alianza con un socio asiático ha permitido avanzar en la creación de una planta especializada en la preelaboración de productos infantiles, reforzando su estrategia de expansión hacia Oriente y afianzando su compromiso con la salud y la calidad.
Los premios internacionales son también otros de sus sellos de identidad. Desde los prestigiosos World Cheese Awards hasta el reciente Premio Industria 2025 de la CEOE-Cepyme Zamora, la compañía ha acumulado más de sesenta galardones, convirtiéndose en una embajadora de la excelencia zamorana.
«Este premio no solo es para nosotros. Es un homenaje a mis padres, fundadores de esta empresa, y a todos los que día a día empujan este proyecto con su esfuerzo. También es un reconocimiento a Zamora, que tiene mucho más que ofrecer de lo que a veces se cree», declaraba José Cobreros con emoción tras uno de esos reconocimientos. Y es que, a pesar del crecimiento, la esencia familiar no se ha perdido. Rodrigo, hermano de José, dirige la producción, y ambos comparten la visión de mantener la agilidad y el calor humano que caracterizan las empresas familiares. «Aportamos pasión en cada decisión. Y eso marca la diferencia», subrayan.
Con la mirada puesta ahora en mercados como Estados Unidos, Canadá, Oriente Medio y América Latina, Lácteas Cobreros no se detiene. Su historia es prueba de que desde lo local se puede llegar a lo global y que apostar por la calidad, la innovación y las raíces es la fórmula perfecta para un futuro sostenible y lleno de oportunidades.
Premio Empresa +Impacto Social
GALLETAS GULLÓN
Exterior de la empresa de Galletas Gullón.
El motor económico de una fábrica con alma social
Galletas Gullón lleva más de 130 años creciendo con su entorno en la Montaña Palentina, apostando por el empleo, la igualdad y el desarrollo rural
El zamorano José Gullón Barrios tuvo un dulce sueño en 1892 que ha pervivido por más de 130 años. La empresa Galletas Gullón ha sido más que una fábrica de galletas, ubicada en la localidad palentina de Aguilar de Campoo, transformándose en una referencia no solo económica, sino social y humana. De comenzar como una pequeña empresa familiar y convertirse en uno de los mayores fabricantes europeos del sector. Se ha forjado una historia propia, combinando esfuerzo, arraigo, innovación y compromiso, que va mucho más allá de las buenas cifras.
Galletas Gullón es la única empresa galletera familiar centenaria presente en su sector. Y se ha logrado ese título, entre otras decisiones, por haber revertido sus beneficios, lo que le ha permitido crecer sin tener que endeudarse. Como dato, desde 2016 se han invertido 200 millones de euros en potenciar sus fábricas Gullón y VIDA, instalaciones que se cuentan entre las más grandes e industrializadas de Europa.
Una de las líneas de producción de Galletas Gullón.
La matriarca de esta empresa, María Teresa Rodríguez, ha sido una de las figuras clave para la expansión y modernización de la empresa, aunque cedió el testigo a su hija Lourdes Gullón Rodríguez en 2019, con lo que se ha logrado consolidar una modelo de liderazgo sostenible y, ante todo, profundamente humano.
En este sentido, la empresa no solo evoluciona a nivel estrictamente económico, sino que hace crecer a su entorno. En los últimos siete años ha creado más de mil puestos de trabajo, hasta alcanzar los 2.100 empleos directos. Todo un logro aún más valorado teniendo en cuenta el lugar donde está ubicada esta fábrica, la Montaña Palentina, donde las oportunidades laborales pueden ser, a menudo, bastante escasas.
Importancia le dan también al bienestar de todos sus trabajadores, con la puesta en marcha de políticas de igualdad y diversidad, que implican mucho más que el cumplimiento legal. Gullón ha sido pionera en la implementación del registro salarial y en la empleabilidad de mujeres rurales y jóvenes, un reflejo del compromiso real con el desarrollo inclusivo. Además, hace tan solo dos años, en 2023, actualizó su Plan de Igualdad y Diversidad, inscribiendo este reglamento en el Registro de Convenios Colectivos, sumando de este modo otro empuje más en su apuesta por la equidad.
Además de sus productos típicos tradicionales, Gullón destaca por sus propuestas saludables para un público que cada vez demanda más cuidarse a través de la alimentación. Las últimas novedades que ha lanzado al mercado son las líneas Vitalgrain y Hookies, creadas para combinar sabor, nutrición y diversión, con el objetivo, además, de que gusten a todos los públicos, desde niños hasta adultos. Y es que tiene una gran variedad para elegir, con más de 700 referencias en su catálogo, lo que facilita que los consumidores se decanten por alternativas sabrosas, pero también saludables.
La fábrica original de Galletas Gullón.
Con un 35% del mercado, el 60% de productos sin azúcar y el 32% en galletas ecológicas y BIO, la compañía ha conseguido hacer de la innovación su seña de identidad. Para ello, dedica un porcentaje significativo de sus beneficios a I + D y colabora con varios centros tecnológicos y universidades, además de participar en proyectos como Cenit-Higea o Sara, que están enfocados en la prevención de enfermedades crónicas.
Con respecto a su proyección internacional, la empresa tiene presencia en nada menos que 125 países. De hecho, cerca del 45% de su facturación proviene de mercados internacionales. Gullón no solo ha exportado sus galletas, sino también la filosofía de una alimentación responsable y de calidad. Con filiales en Portugal, Italia, Francia, Reino Unido y Estados Unidos, se consolida su estrategia global, basada en el valor añadido del producto saludable.
En continuo crecimiento, el pasado año la compañía alcanzó una facturación de 690 millones de euros, lo que representa un crecimiento del 9,5% con respecto al curso anterior. Con las miras puestas en el futuro, se han comprometido ya inversiones por valor de veinte millones de euros para los próximos años, centradas en la ampliación logística y sus cinco nuevas líneas de producción para su nueva fábrica VIDA 2.
Su Plan Director de Negocio está alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), actuando sobre cinco ejes: económico, social, laboral, ambiental y ético. En este ámbito, destaca su Plan Aguilar, diseñado para impulsar la transformación social de la comarca, con acciones en empleo, salud, cultura y medio ambiente.
Donaciones de más de 144 toneladas de productos a entidades sociales o el patrocinio de clubes y actividades deportivas son otros ejemplos de que Gullón está pendiente no solo de su producción, sino de la sociedad a la que ofrece sus productos.
En definitiva, se trata de una empresa que ha sabido mantener sus raíces al tiempo que proyecta un futuro sólido y sostenible. Todo un modelo de un negocio que genera riqueza, cuida de su gente y lidera un sector sin renunciar a sus valores.
Castilla y León transforma su economía sin perder su esencia
La comunidad avanza con solidez en un escenario cambiante, impulsando su producción, generando trabajo, aumentando sus ventas al exterior y construyendo un modelo equilibrado y competitivo tanto en el plano nacional como internacional
Trabajos en el campo castellano y leonés.
Castilla y León vuelve a demostrar su capacidad de adaptación y dinamismo en el plano económico, situándose entre las comunidades más sólidas, a pesar de un contexto económico general marcado por los retos globales y varias incertidumbres. Los datos del Observatorio Económico de Castilla y León de ECOVA del primer trimestre de 2025 muestran una evolución positiva de diferentes indicadores que se convierten en claves para augurar un horizonte optimista en materia económica, dentro del tejido productivo de la región.
Un claro ejemplo de ello es que el Producto Interior Bruto (PIB) regional llegó a alcanzar en 2023 un total de 70.876 millones de euros, lo que se traduce en un incremento cercano al 9% con respecto el periodo anterior. Una cifra que sitúa a Castilla y León por encima de la media nacional, lo que da buena cuenta de esa fuerza económica actual. Respecto al PIB per cápita, este se situó en un 8,5%, llegando a los 29.698 euros, con lo que se logra disminuir un poco más la distancia con la media española. En este sentido, destacan especialmente las provincias de Soria, Burgos, Valladolid y Palencia, donde existe un nivel de PIB por habitante superior a la media no solo regional, sino nacional. Una señal inequívoca de que se está desarrollando una economía industrializada, competitiva y moderna.
Una línea de producción de galletas en la fábrica palentina de Gullón.
El sector industrial, de hecho, es uno de los pilares fundamentales de estos buenos datos al alza. El peso de la industria en Castilla y León supone el 22,2% del Valor Añadido Bruto regional, lo que refleja la fuerte implantación de empresas industriales, gran parte de ellas vinculadas a sectores como la automoción, las semimanufacturas, los bienes de equipo y, por supuesto, la agroalimentación. Un entramado que ha aupado a esta comunidad en referencia en exportaciones, muy a tener en cuenta, como se refleja en los datos del primer trimestre de este año 2025. Las ventas al exterior crecieron un 14,6% interanual, hasta superar los 5.131 millones de euros. Por su parte, las importaciones sobrepasaron los 4.200 millones, con lo que se obtiene un supéravit comercial de 870 millones y una tasa de cobertura del 120,4%. Sin duda, todo un argumento de peso para corroborar la alta competitividad de las empresas de la región en los mercados internacionales.
Los automóviles son la principal apuesta de la estructura exportadora de Castilla y León, con un 36,8% del total exportado, seguido por el 28,3% de las semimanufacturas. Hay que destacar, por otro lado, el impulso que en el último año han tenido los bienes de equipo, con un incremento de sus ventas al exterior en un 50%. Aunque, sin lugar a dudas, el sector agroalimentario sigue siendo esencial en la economía de Castilla y León, también en el ámbito de las exportaciones. Más de 789 millones de euros exportados en alimentos y bebidas lo atestiguan, uniendo así la capacidad transformadora del campo y su fuerza en los mercados internacionales.
Pasando al ámbito laboral, el primer trimestre de 2025, según los datos facilitados por el informe del Observatorio Económico de Castilla y León, la cifra de ocupados se ha incrementado en un 3,2% interanual, superando con creces la cifra del millón de trabajadores. La tasa de ocupación, además, sube hasta el 49,3%, mientras en el otro lado de la balanza la tasa de desempleo se posiciona en el 8,7%, teniendo en cuenta que es un porcentaje que están por debajo de la media nacional. En este campo, otro dato positivo es la reducción más que notable del paro femenino, puesto que en tan solo un año se ha reducido un 20%. Datos que indican una esperanzadora mejora del mercado laboral en Castilla y León y una incorporación cada vez más efectiva de las mujeres.
Respecto a los sectores dentro de la empleabilidad, por destacar dos aspectos, el industrial ha aumentado en un 9,4%, mientras que en el sector servicios están trabajando el 70,9% de los afiliados a la Seguridad Social.
Y es que los servicios, auténtico motor no solo del empleo, sino también del consumo, representan más del 70% del Valor Añadido Bruto de Castilla y León, experimentando, además, un crecimiento del 6,6% interanual, impulsados por sectores como el comercio minorista, las hostelería y el turismo.
Otro dato positivo para confiar en el buen camino que está recorriendo la economía castellano y leonesa se puede observar en la inversión extranjera, que ascendió a 64,2 millones de euros en el pasado año 2024. Aunque es cierto que estas cifras se pueden considerar moderadas en términos absolutos, el crecimiento exponencial ratifica que la comunidad está teniendo una mayor visibilidad internacional, lo que la convierte en un lugar seguro, estable y rentable para invertir. Al mismo tiempo, se observa una mejora del entorno, ya que el parque empresarial sigue diversificándose y creciendo, con un aumento de los centros de cotización y de las sociedades mercantiles que se han ido creando.
Por otra parte, el transporte de mercancías por carretera también ha registrado un aumento del 19,3%, con lo que Castilla y León se sitúa entre las regiones españolas más activas logísticamente. Datos también para la esperanza los ofrece el turismo, especialmente en el entorno rural, donde la comunidad es líder en alojamiento, pernoctaciones y ocupación.
El sector primario, aunque representa una parte más modesta del conjunto de la economía regional, continúa siendo una pieza esencial para la vertebración territorial y el mantenimiento del medio rural en Castilla y León. Durante el cuarto trimestre de 2024, el Valor Añadido Bruto generado por la agricultura, ganadería y pesca creció un 4,1% interanual, una evolución positiva que contrasta con la tendencia de estancamiento observada en otras regiones. Este avance confirma la capacidad de adaptación del campo castellano y leonés, que, pese a las dificultades derivadas de la climatología o los mercados, sigue evolucionando hacia modelos más sostenibles, tecnificados y orientados a la exportación.
La importancia del sector se refuerza al observar su estrecha conexión con la industria agroalimentaria, que canaliza parte sustancial de las exportaciones regionales y aporta un alto valor añadido a los productos locales. La combinación de tradición, innovación y calidad ha permitido a Castilla y León posicionarse como una referencia nacional en producción cárnica, vitivinícola, cerealista y hortofrutícola. Este vínculo entre el productor y la industria transformadora permite mantener una economía circular que genera empleo local, reduce la despoblación y fomenta la preservación del paisaje y las tradiciones. Así, el sector primario no solo mantiene su vigencia, sino que se proyecta como una de las palancas del desarrollo sostenible regional.
En conjunto, los datos recopilados reflejan que Castilla y León mantiene una trayectoria económica sólida, diversificada y con bases firmes para afrontar el futuro con optimismo. La combinación de una industria potente y bien posicionada en los mercados exteriores, un sector servicios que impulsa el empleo y el consumo, un campo que se transforma sin perder su esencia, y una creciente capacidad de atracción para la inversión exterior, configuran una economía equilibrada y resiliente. La reducción del desempleo, la mejora de los indicadores laborales y el dinamismo del tejido empresarial refuerzan aún más esta tendencia positiva con solvencia a los próximos desafíos.