Burgos conmemoró ayer los ochocientos años de vida de su catedral, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1984, y que tras la inversión de 40 millones de euros realizada en los últimos 25 años luce espléndida al recuperar en buena parte el estado original de este templo, dañado por el paso del tiempo.

La actual catedral se erige sobre la antigua catedral románica en la que se casaron Fernando III y Beatriz de Suabia, que se quedó pequeña para el enlace y que motivó que el rey y el obispo Mauricio decidieron construir una nueva, unas obra que comenzaron con la puesta de la primera piedra hace justo hoy ochocientos años.

La Catedral de Burgos es desde 1984 la única catedral española declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco de forma independiente y sin estar unida al centro histórico de la ciudad.

En la construcción y en los ornamentos del templo, caracterizado por sus agujas obra del artista alemán Juan de Colonia, participaron algunos de los artistas más punteros de Europa, muchos de ellos procedentes de Francia, lo que marcó el estilo gótico del templo.

Desde la colocación de la primera piedra, la catedral ha ido incorporando nuevos elementos, algunos emblemáticos, como la Escalera Dorada, que se instaló en el siglo XVI, o el cimborrio situado sobre la nave central, que tuvo que volver a construirse al hundirse, también en el siglo XVI, el que había diseñado originalmente Juan de Colonia.

Ocho siglos de historia y avatares que unieron ayer a la sociedad burgalesa, que homenajeó a su catedral, aunque las limitaciones del COVID condicionaron los actos, con aforo limitado y distancia de seguridad en el interior de la seo, durante la eucaristía.

Tras la eucaristía, presidida por el arzobispo de Burgos, Mario Iceta, a la que asistieron varios obispos activos y eméritos, los abades de San Pedro de Cardeña y Santo Domingo de Silos y el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, la Patrulla Águila realizó varias pasadas en formaciones acrobáticas sobre la catedral, con sus siete aviones Casa C-101, de fabricación española.

Desde la balconada de la catedral, monseñor Iceta destacó además la unidad de Burgos en torno a su templo, y el alcalde de Burgos, Daniel de la Rosa, consideró que es “el proyecto común de toda la ciudad a lo largo de sus ocho siglos de historia y aseguró que “Burgos tiene un pasado importante, pero también presente y futuro”.