La pandemia generada por el coronavirus pasa facturas a las residencias de la tercera edad. A pesar de que ha remitido la mortalidad y los contagios, la imagen de los centros geriátricos se ha visto seriamente perjudicada y muestra de ello son las renuncias de los nuevos internos a aceptar su ingreso en estos centros. 

Así lo subrayó hoy la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, la zamorana Isabel Blanco, quien visitó la residencia de Los Royales de Soria para presentar un proyecto piloto para implantar robots inteligentes que apoyen la labor de los profesionales.

La consejera confía en que poco a poco la población vaya recuperando la confianza en estos centros de manera que se puedan cubrir las plazas vacantes. "Se está llamando a la gente en lista de espera, que renuncia a la plaza por miedo y por la imagen que han tenido los centros residenciales. Pero sí se están realizando las llamadas a aquellas personas que están en lista de espera", subrayó para insistir que ha sido un año "muy difícil". 

Isabel Blanco descartó, por otro lado, que la residencia de los Royales tuviera una afectación por COVID superior al resto de centros de la Comunidad en la primera ola y, al respecto, cifró la mortalidad entre el 30 y el 33 por ciento al igual que la media autonómica, nacional e incluso europea. "Creo que nos enfrentamos a una situación que nadie podía controlar y de dimensiones desconocidas y un año después seguimos estando en pandemia", destacó.

En este sentido, aseguró que si el Gobierno hubiera avisado una o dos semanas antes de la pandemia y sus consecuencias, la incidencia en los centros hubiera sido menor o "mucho menor", ya que se hubiera procedido a impedir la entrada antes. "Es que no existían equipos de protección ni test de detención", recordó.

Asimismo, reiteró que Los Royales no tuvo una incidencia mayor que otras residencias, y agregó que a finales de febrero se trasladó a todos los centros geriátricos las recomendaciones del Ministerio de Sanidad. 

Blanco justificó que la Junta, en aquel entonces, tomó cómo válida la información del Ministerio, que era "muy poca", y matizó que los centros residenciales no estaban preparadas para ser hospitales ni tampoco las casas para ser colegios. "Todo se adaptó", indicó.

Asimismo, precisó que la mejor herramientas para combatir el virus es la vacuna, y agregó que el 98 por ciento de los residentes están ya vacunados, todos a excepción de algunos pluripatológicos, y el 90 por ciento de los trabajadores. "Se han eliminado prácticamente los contagios y los fallecimientos por este motivo, gracias a la vacuna", apostilló.

Blanco apostó por devolver la normalidad a los centros asistenciales y tratar de recuperar lo que han perdido los residentes a lo largo de este año en cuanto a salud mental, en deterioro físico y cognitivo. En este sentido, presentó un proyecto de innovación con robos sociales que se va implantar de momento en Soria y Palencia y que pretende servir de soporte a los cuidadores en la atención de las personas dependientes.