La Gerencia Regional de Salud abrirá los quirófanos de todos los hospitales por la tarde para frenar la lista de espera, una vez que los centros vayan volviendo a la normalidad y se pueda hablar de una situación de postpandemia. Así lo avanzó hoy la consejera de Sanidad, Verónica Casado, en su comparecencia en las Cortes, donde apostó por trabajar para reducir el impacto de la pandemia en la actividad asistencial ordinaria en todos los niveles.

Además, se trabajará para reducir el tiempo de quirófanos sin uso; las suspensiones y se aumentarán los rendimientos de quirófanos por encima del 70 por ciento, para eliminar las llamadas “bolsas de ineficiencia”. En pruebas diagnósticas, también se abre la mano, ya no solo a las tardes, sino también para algunas, los fines de semana.

“La primera ola de la pandemia, de marzo a junio 2020, supuso un claro impacto en todas las listas de espera, en todos los territorios de España, dado que los recursos sanitarios se centraron casi en exclusiva a la atención de la patología COVID”, recordó Casado, para explicar que en las sucesivas olas todos los sistemas sanitarios ya han sabido adaptarse y reorganizarse para poder continuar atendiendo la patología no COVID.

La consejera reconoció que, como es lógico, en este año, no se ha producido tanto un aumento en el número de personas en listas de espera como en las demoras medias, debido a la caída de la actividad de las consultas. 

En concreto, la lista de espera global para ser intervenido quirúrgicamente en los hospitales de Sacyl se situó al cierre de 2020 en 36.086 pacientes, un 2 por ciento más que en el mismo periodo del año anterior, cuando se registraron 35.314. La demora media para una intervención quirúrgica pasó de 94 días a 152 días en diciembre de 2020.

“Ahora tenemos doble objetivo: reducir el número de personas en lista de espera, pero también reducir los tiempos”, dijo, para precisar que el 93 por ciento de los pacientes de prioridad 1 fueron intervenidos en menos de 30 días. Además, los últimos datos comparativos entre comunidades, que datan de junio, arrojan que la comunidad estaba por debajo de la media tanto en demora media, de 170 días, como en personas en lista de espera, con una tasa de 11,02 pacientes por 1.000 habitantes, frente al 15,22 de la media de España, dijo.

A nivel general, el número de personas en lista de espera para pruebas diagnósticas disminuyó un 33 por ciento, por el desplazamiento de actividad centrada en la intensa demanda de actuación del COVID y, por ende, descenso de actividad “normal” en consultas externas y Atención Primaria, reconoció.