El COVID-19 comienza a dar tregua a las unidades de cuidados intensivos de Castilla y León, que registran la cifra más baja de ingresados de los últimos dos meses y medio. Si esta tendencia continúa o si se rompe, dependerá de los comportamientos y los contagios de estas navidades, que tendrán su reflejo en los próximos 15 días y abocarán, o no, a una tercera ola.

Lo cierto es que, de momento, los ingresos van cayendo de forma progresiva, hasta el punto de que la estadística autonómica no arrojaba un dato tan bajo desde el 18 de octubre, cuando los hospitalizados en unidades de críticos sumaban 140. Hoy las UCI cuentan con 147 ingresados.

De forma paralela, caen también las cifras de ingresados en planta. En este caso, hay que retrotraerse al 14 de septiembre para encontrar una cifra similar. Entonces eran 415, hoy son 436.

Los datos indican que el porcentaje de ocupación COVID-19 en las UCI se sitúa en el 44% en Castilla y León, con porcentajes que varían mucho por centros. Las tasas más altas se encuentran en los hospitales de Palencia, con un 80%, y los de Burgos y El Bierzo, con un 71%. Además, la UCI del Río Hortega cuenta con una ocupación COVID-19 del 70%. Mientras, en Ávila el porcentaje está en el 29; similar al 30% de León, y por debajo del 38 y 36% de Segovia y Soria. El Clínico de Valladolid está al 39% y el Complejo Asistencia de Zamora, al 47%.