La Confederación Regional de Hostelería y Turismo exige a la Junta un plan de desescalada que siga el modelo fijado en la Comunidad de Madrid, y un plan d ayudas directas a favor de los establecimientos, “tramitado y ejecutado con carácter de urgencia”. Así figura en el documento registrado ante la Junta por el colectivo y con el que da respuesta a la solicitud del vicepresidente del Gobierno autonómico, Francisco Igea, en la reunión del pasado lunes. En ese escrito, la Confederación solicita la adopción de un plan de medidas urgentes con el fin de poder llevar a cabo el rescate y reactivación económica “que permita paliar los efectos de la pandemia ocasionada por la COVID-19, salvaguardar el empleo y contribuir a frenar el número de establecimientos abocados al cierre como consecuencia de la crisis”, no solo de este sector, sino también de aquellos que dependen directamente de turismo y hostelería.

Lectura del manifiesto durante la protesta de los hosteleros burgaleses. |

El cribado masivo en Burgos, que comenzó en el pasado sábado y finalizó ayer, ha permitido analizar muestras de 43.029 personas y detectar 243 casos asintomáticos entre la población de la capital burgalesa, una de las más afectadas por los contagios de covid-19, donde los hosteleros han protagonizado una nueva protesta por el cierre de su sector.

Unos 130 hosteleros de Burgos han planteado este sábado que “el mayor repunte de covid de las últimas semanas guarda relación directa con las continuas restricciones y cierres de la hostelería”. 130 establecimientos de hostelería de todo tipo se han adherido a una protesta simbólica en la que han abierto sus establecimientos a las 12:30 y han encendido las luces para recordar su presencia, aunque sin venta al público para no incumplir las restricciones.

Castilla y León redujo ayer el ritmo de crecimiento de los nuevos contagios por COVID-19 después de estabilizar desde el jueves la cifra. El sábado anotó 734, 38 menos que en la jornada del viernes. Igualmente, el número de víctimas mortales también bajó, hasta los 28 (siete menos que el viernes), y 11 vivían en residencias