La tasa de riesgo de pobreza o exclusión social, conocida como el indicador AROPE, se recortó el pasado año 2,8 puntos en Castilla y León de forma que el 16,7% de la población regional, más de 402.000 habitantes, presentaron dificultades.

Así se desprende de los datos del último informe elaborado por la de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES) que se acaba de presentar, que dibuja una España dividida en dos mitades, en la que las regiones del norte tienen tasas bajas en los indicadores de pobreza y exclusión y, en su mayoría, homologables con los países más desarrollados de la Unión Europea.

Las comunidades autónomas situadas al sur de Madrid, por el contrario, muestran tasas muy elevadas, que pueden llegar a ser hasta 26 puntos porcentuales más elevadas que las del norte.

Así, las tasas más bajas del índice de pobreza Arope son en Navarra y País Vasco, con el 11,7% y el 14,4 %, respectivamente. Las más altas, se registran en Andalucía y Extremadura, ambas con el 37,7%, seguidas de Canarias con el 35%.

Castilla y León tiene la quinta menor tasa nacional, por detrás de además de Navarra y País Vasco, de Baleares, con el 15,1% y La Rioja, con el 15,2%.