La Junta de Castilla y León solicitó ayer que las reuniones pendientes entre consejeros de Sanidad y Educación con los ministerios correspondientes para coordinar el inicio del curso se celebren “a la mayor brevedad”. Una petición lógica ya que, según se señaló tras el Consejo de Gobierno celebrado ayer, la realidad que vive la comunidad en el contexto del COVID-19, ha cambiado sustancialmente desde que se elaboró el protocolo para la vuelta a las aulas.

Cuando se dio forma al próximo curso, en el pasado mes de junio, el mapa de incidencia de la enfermedad en Castilla y León estaba “completamente en verde”, como ayer reconoció el vicepresidente de la Junta, Francisco Igea, asegurando que la aparición de más de un centenar de brotes hace que surjan dudas sobre el inicio de curso y como llevarlo a cabo.

El plan de la Junta de Castilla y León sigue siendo el de iniciar el próximo año escolar con una educación presencial, porque es “garantía de igualdad de atención hacia todos los alumnos” y porque, para algo se creó el protocolo de regreso a las aulas. Sin embargo, no se descarta ya que, si la pandemia continúa extendiéndose en las próximas fechas, se tenga que optar por una alternativa digital.

Por ello, Igea, aunque insistió que el “Plan A” es la educación presencial, no dudó ayer en aseverar que la Consejería de Educación ha tomado “medidas tecnológicas” para responder a un posible cierre de aulas y evitar así diversas circunstancias ocurridas durante el último trimestre del pasado curso.

El vicepresidente remarcó ayer que las medidas y los escenarios "se reevalúan constantemente" porque es una "situación dinámica" la que vive Castilla y León en esta pandemia. Una realidad cambiante que demanda nuevas reuniones para ofrecer un inicio de curso seguro a los alumnos.