La directora general de Salud Pública de la Junta de Castilla y León, Carmen Pacheco, explicó ayer que el Gobierno regional trabaja “de momento” con el objetivo de que los jóvenes se incorporen a las aulas en el inicio del próximo curso escolar, aunque “la preocupación es importante” debido a la evolución de la pandemia. Tanto es así que, según afirmó, ya existe un protocolo a seguir si un estudiante muestra síntomas de COVID-19 que, en caso de resultar positivo, conllevaría el aislamiento en sus respectivos domicilios de sus contactos más directos, que serían el resto de compañeros de aula o “unidad de convivencia escolar”.

Pacheco confirmó que si se produce un positivo el resto de compañeros de aula tendrán que aislarse en sus domicilios, y que si se detectaran síntomas fuera de esa unidad básica de convivencia se aplicarían “otras medidas en el resto de aulas o del colegio”.

En su intervención en un conocido programa de radio, la directora general señaló que “muchos estudios indican que trabajar desde casa genera más desigualdad”, por lo cual la intención del Ejecutivo autonómico es que los alumnos se incorporen de forma presencial a las clases. “La preocupación es importante. Se está analizado la situación centro a centro con Educación para establecer el protocolo, pero los chavales estarán en espacios cerrados, donde habrá una convivencia en la cual mantener la distancia de seguridad será especialmente complicado, como sucederá con los más pequeños”, afirmó.

Además, explicó que en septiembre “empiezan a aparecer otro tipo de virus en el escenario”, por lo cual será preciso “ir viendo la evolución”. “Estableceremos un procedimiento para, a medida que vayan surgiendo casos, se establezcan las medias correspondientes. La preocupación es importante, viendo como ha ido el verano”, remachó.