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El morrón, un pimiento con escasa producción en la comarca de Los Valles que mantiene intacto su valor

La IGP Pimiento Fresno Benavente iniciará la certificación del fruto en diez día y busca mantener su identidad en una zona cada vez más volcada en otras variedades como el Lamuyo, que supone el 90% de la producción

Descartada la envasadora mientras no aumente la producción del morrón

Isabel Ruiz Mateo, en la Feria del Pimiento de Benavente con producto certificado por la IGP. | E. P.

Isabel Ruiz Mateo, en la Feria del Pimiento de Benavente con producto certificado por la IGP. | E. P.

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Benavente

La IGP Pimiento Fresno Benavente iniciará en los próximos días la certificación de la nueva campaña del pimiento morrón. Las previsiones son buenas después de un año que, según explica su presidenta, Isabel Ruiz Mateo, ha transcurrido "tranquilo". El inicio de los controles se hará en unos diez o doce días, aunque las temperaturas que se esperan durante este fin de semana generan cierta preocupación entre los agricultores. "Los frutos comienzan a quedar más expuestos fuera de la protección de las hojas, por lo que las altas temperaturas pueden ocasionar daños. Aun así, las expectativas son positivas para una buena campaña".

El inicio de la certificación volverá a poner en valor el carácter diferenciado del morrón cultivado en la zona y el marchamo de calidad que aporta la IGP. Hay ocho productores de pimientos en la zona de Benavente, de los cuales "casi seis" están integrados en la IGP, según la presidenta. Y cuatro de ellos estarán este año en la Feria del Pimiento y Productos de la Tierra prevista para los días 25 y 26 de septiembre.

La cifra refleja la realidad de un cultivo que mantiene su identidad en la comarca, pero que afronta cada vez mayores dificultades. La producción continúa concentrándose en explotaciones que han ido aumentando sus volúmenes.

El pimiento morrón representa la variedad que da identidad a la IGP, pero su cultivo está perdiendo peso en algunas explotaciones ante las dificultades derivadas del cambio climático y la búsqueda de una mayor rentabilidad. Ruiz Mateo pone como ejemplo el caso de un agricultor con 180.000 plantas, de las que únicamente 5.000 corresponden a morrón. Otro productor cuenta con unas 40.000 plantas, de las que entre 4.000 y 4.500 son de esta variedad.

Para la IGP, mantener productores que continúen apostando por el morrón supone un motivo de satisfacción ante las dificultades que presenta su cultivo. "Es un pimiento que cuando alguien se lo coma, que piense que está comiendo algo muy exclusivo y muy escaso", apunta Ruiz Mateo.

La garantía de la marca se apoya también en el control del producto desde su origen. La entidad tiene su semillero de morrón y realiza analíticas sobre la producción para comprobar que las fincas no presentan residuos de tratamientos realizados. Según explica Ruiz, los análisis han resultado correctos todos los años y no se ha producido ninguna alerta.

La envasadora, de momento descartada

La IGP afronta también otros retos, como la disponibilidad de mano de obra y la dotación de una envasadora en la zona. En Fresno uno de los dos productores de morrón es el que realiza el envasado que permite disponer de producto fuera de campaña para exposiciones y ferias.

La posibilidad de contar con una instalación en la zona de Benavente queda descartada por la necesidad de aumentar primero la producción. Actualmente "todo lo que se produce se vende", por lo que sería necesario disponer de un volumen mayor para que una inversión de ese tipo resultara viable.

Mientras tanto, la IGP afronta una nueva campaña con el objetivo de seguir dando visibilidad a un producto que mantiene su carácter diferencial dentro de una comarca donde el cultivo de pimientos continúa teniendo un peso destacado con el cultivo de pimientos a través de otras variedades.

El pimiento Lamuyo pisa fuerte

Entre ellas destaca el lamuyo, que concentra alrededor del 90% de la producción que sale de la comarca. Su cultivo ofrece al agricultor mayores rendimientos y facilidad de manejo, lo que ha favorecido su expansión. En la campaña del pasado año se comercializaron en la comarca unos 300.000 kilos de lamuyo, mientras que las ventas de morrón se situaron entre los 40.000 y los 50.000 kilos.

El italiano, otra de las variedades que se cultivaba en la zona, tiene actualmente una presencia menor. La producción se ha ido concentrando principalmente en el lamuyo, aunque el conjunto de estas variedades confirma el peso que continúa teniendo el pimiento en las explotaciones agrícolas de la comarca.

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