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Viaje de ida y vuelta

La historia de David Rodríguez: de San Pedro de la Viña a los quirófanos de Liubliana

Un estudiante de Medicina de la localidad zamorana realiza un voluntariado en un hospital de la capital de Eslovenia antes de regresar a Salamanca para finalizar la carrera

David Rodríguez, estudiante de Medicina de San Pedro de la Viña (Zamora).

David Rodríguez, estudiante de Medicina de San Pedro de la Viña (Zamora). / Cedida

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San Pedro de la Viña

David Rodríguez, natural de San Pedro de la Viña y de 22 años, afrontará el próximo mes de septiembre su quinto curso de Medicina en la Universidad de Salamanca (USAL). Antes de regresar a las clases, ha decidido aprovechar el verano para vivir una experiencia internacional que le ha llevado hasta Eslovenia, donde participa en un intercambio organizado por la Asociación Juvenil de Intercambios de Alumnos de Medicina de Salamanca (AJIAMS).

La oportunidad surgió a través de la propia asociación universitaria. Durante el curso, los estudiantes participan en diferentes actividades que les permiten acumular puntos y, posteriormente, escoger entre distintos destinos internacionales. "Había muchos países, como Kenia, Serbia, Turquía, entre otros, y, en función de la lista de orden que tuvieses por los puntos, elegías el que querías", explica Rodríguez.

En su caso, la elección fue Eslovenia. "Elegí Eslovenia porque era un país que, a lo mejor, nunca me hubiera planteado visitar en otro contexto y, al ser tan pequeño, puedo conocerlo en profundidad", señala.

Actualmente desarrolla su actividad en el Hospital Universitario de Ljubljana, dentro del departamento de cirugía cardiovascular. Su intención inicial era incorporarse al área de Ginecología, una de las especialidades que más le interesan, pero diferentes problemas de organización hicieron que finalmente tuviera que cambiar de destino. "Ahora estoy yendo a cirugía cardíaca y, de momento, solo estamos viendo las operaciones", cuenta.

La experiencia dentro del quirófano consiste principalmente en observar y aprender. "Nos ponemos los pijamas, la ropa de quirófano, y estamos mirando, escuchando y aprendiendo", explica. En algunos casos, los estudiantes tienen la posibilidad de participar de una forma más activa. "Algunos compañeros están haciendo algo más, les dejan ponerse los guantes estériles y hacer alguna cosa ahí dentro de la operación, pero, en general, poco más que mirar", apunta.

Las jornadas comienzan por la mañana y se prolongan en función de la actividad hospitalaria. La hora de salida depende de "las operaciones que haya o de las tareas que tengamos que hacer".

Más allá de las prácticas, el intercambio también le está permitiendo comparar el funcionamiento del sistema sanitario esloveno con el español. Una de las diferencias que más le ha llamado la atención es la menor afluencia que percibe en el centro hospitalario. "Se nota que hay mucha menos afluencia en general en todo el hospital. No se ve a gente en sillas en las salas de espera, por ejemplo", comenta.

Ambiente multicultural

Pero la experiencia no se limita al ámbito académico. En Eslovenia comparte estancia con alrededor de 40 estudiantes de Medicina procedentes de diferentes lugares del mundo. "Creo que hay de Portugal, de Brasil, de Taiwán, de Indonesia, de Italia...". Todos ellos realizan sus prácticas por las mañanas en diferentes departamentos y se reúnen después para "tomar algo".

"Estamos unos 40 chicos y chicas. Pasamos las mañanas en el hospital, cada uno en su departamento, y por la tarde hacemos un montón de planes", explica. Además, cuentan con estudiantes locales que ejercen como personas de contacto y organizan diferentes actividades. "Todo esto está organizado por estudiantes. Los jefes de la asociación, los secretarios y todo está organizado por estudiantes de Medicina", señala.

El idioma común es el inglés, aunque la presencia de españoles facilita también la comunicación en castellano. "Si hay gente que habla en español, nos comunicamos en español, pero lo normal es que nos comuniquemos en inglés", apunta. Las tardes y los fines de semana se convierten así en una segunda parte del intercambio, dedicada a conocer el país. "Salimos a tomar algo, conocer la ciudad y estamos haciendo un montón de viajes y de planes para conocer todo", explica.

Después de estas semanas en el país, Rodríguez considera que la experiencia merece la pena. "Es como un mini Erasmus", resume. Una oportunidad que, además de permitirle conocer otro sistema sanitario, le está ayudando a desenvolverse en inglés y a descubrir una realidad cultural diferente. "Estás yendo al hospital, aprendes, ves otro tipo de dinámicas que no son las que ves en España y, luego, a nivel de experiencia, aprendes inglés y conoces durante un mes entero otro país", destaca.

El programa también resulta relativamente económico para los estudiantes. "Nosotros pagamos una cuota de unos 400 o 450 euros y te sirve para todo el alojamiento. Estamos en una residencia de estudiantes todos los del intercambio y, además, nos dan 100 euros para hacer la compra", explica.

Sin embargo, el carácter estudiantil de la organización también presenta algunas dificultades. "Como es hecho por estudiantes y no por personas que se dedican a eso, hace que no haya una dedicación completa para solucionar todos los problemas en cuanto a la organización que se puedan generar", apunta. "Al final, este programa es un trabajo voluntario", recuerda.

Pese a ello, su valoración general es positiva. "Por el resto, a nivel de experiencia y aprendizaje, es increíble", asegura.

El futuro en España

David Rodríguez visualiza su futuro profesional. Cuando comenzó la carrera, Rodríguez se planteaba la posibilidad de trabajar fuera de España. "Al inicio, cuando empezaba la carrera, sí que me planteaba más trabajar en otro país, porque era como lo típico de acabas, ganas dinero, conoces otros países y otras culturas, y luego vuelves", recuerda. Sin embargo, la experiencia internacional le ha hecho valorar más su entorno. "Estoy viendo que hay muchas diferencias culturales con todos los países", afirma. "Me siento un poco más en mi zona de confort en España, tanto hablando español como con las costumbres y la vida diaria".

También ha encontrado diferencias en el ocio y en la vida cotidiana. "Aquí, lo que es la vida de ocio, de salir, de tomar algo y todo ese tipo de cosas, es muy limitada", señala. Por ello, aunque no descarta trabajar en otro país en el futuro, su primera opción sigue estando en España. "A priori, mi primera opción sería intentar conseguir trabajo en España", reconoce.

En cuanto a la especialidad, todavía tiene tiempo para decidir. Actualmente, las áreas que más le atraen son Oftalmología y Ginecología y Obstetricia. "Las prácticas que he hecho en esas áreas me gustan mucho, pero todavía me queda bastante que decidir", explica. En Salamanca, recuerda, "tenemos que hacer asignaturas hasta quinto y luego en sexto hacemos todo el rotatorio", por lo que considera complicado decantarse antes de haber pasado por todas las especialidades.

Su objetivo es realizar la residencia en el hospital que más le interese. Y, en el plano personal, también tiene claro que le gustaría "cambiar de ambiente". "Me gustaría irme al sur, a un sitio así con playa", afirma, con la intención de "cambiar un poco la dinámica" de los años de carrera.

Por ahora, Eslovenia supone una pausa antes de regresar a Salamanca y continuar con su formación.

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