“La” Milla de Tera, el pueblo que introdujo el rock and roll en Los Valles de Benavente
Medio siglo después de que los primeros discos llegados de Londres prendieran la pasión por Led Zeppelin, Deep Purple o Pink Floyd, el pueblo que introdujo el rock en Los Valles mantiene vivo un legado musical que pasa de generación en generación y que vuelve a tomar las calles durante sus fiestas.

Un concierto de rock en La Milla de Tera. | CARLOTA FERNÁNDEZ
La Milla de Tera vuelve a reivindicar una de sus señas de identidad: el rock. El pequeño pueblo conocido desde hace décadas por su tradición musical rockera celebra sus fiestas populares con una programación que reserva un espacio destacado para la música en directo. Este año, además, la celebración adquiere un significado especial: la Asociación Cultural The Briones cumple medio siglo de historia.
Fundada en 1976, The Briones fue una de las primeras asociaciones culturales de la provincia de Zamora y se convirtió en mucho más que un punto de encuentro para los jóvenes del pueblo. Durante aquellos primeros años, sus miembros contribuyeron a introducir en la zona un tipo de música que todavía resultaba prácticamente desconocida para buena parte de la población.
"Los jóvenes de entonces empezaron a traer música que no se escuchaba en aquella época en España", explica Luis Charro, miembro de la comisión de fiestas. Algunos empezaron a viajar a Londres y a otras grandes ciudades y regresaban con discos que no era habitual encontrar en los pueblos. "Nadie escuchaba Led Zeppelin o a Deep Purple. Y aquí se escuchaba".

Público en un concierto en La Milla. | CARLOTA FERNÁNDEZ
Aquellos discos, especialmente los de grupos como Led Zeppelin, Deep Purple o Pink Floyd, ayudaron a construir una cultura musical que terminó arraigándose en la Milla de Tera y extendiéndose también por los pueblos de alrededor.
"La gente viajaba a Londres y traía los discos, y aquí teníamos una variedad increíble, de las mejores discografías de la época", recuerda Susana Colino.
Julián Blanco, uno de los miembros fundadores de The Briones, recuerda especialmente el ambiente que se vivía en el pueblo durante su juventud. "Toda la vida en este pueblo, la juventud era muy rockera, por el año 75, del 75 en adelante", explica al recordar aquellos años. Sin embargo, reconoce que aquella afición ha ido perdiendo fuerza con el paso de las décadas. "Ahora ha aflojado muchísimo, no tiene nada que ver con lo que era antes".
La música se ha convertido en una parte fundamental de la identidad de este pueblo
La tradición, no obstante, no ha desaparecido. La propia programación de las fiestas demuestra que el rock continúa ocupando un lugar importante en La Milla de Tera. El cartel de fiestas contiene varios elementos de estética "rock" y el eslogan "Tradición, amistad, rock y diversión", dejando clara la identidad del pueblo.
"No es una decisión de este año solamente, llevábamos muchos años haciéndolo", aclara Luis Charro. Y es que la Milla ha acogido durante los últimos años tributos y grupos de versiones vinculados al rock, con homenajes a bandas como Queen, AC/DC, Platero y Tú, Extremoduro o Leño.
Sobre el escenario de la noche del pasado viernes, The Jim Brothers, llegados desde Salamanca, y San Francisco Express, grupo madrileño que realiza un tributo a Los Suaves, hicieron disfrutar a los vecinos de las mejores versiones del rock de los 70 y los 80.
Susana Colino explica, además, que Los Suaves es una banda que también mantiene una vinculación especial con el pueblo. "En la Milla de Tera hubo un equipo de fútbol en los 90 que llevaba la equipación de Los Suaves, con el gato de Los Suaves, y hemos querido también hacer un homenaje a ello".
La apuesta por los conciertos también responde a una filosofía que los organizadores y buena parte del público mantienen desde hace años: reivindicar la música en directo frente a las macrodiscotecas. "Aquí la gente lo que viene a escuchar es la música en directo", afirma Colino.
Ese carácter diferenciador es precisamente uno de los atractivos de la noche para María Villar, una joven que se decanta por la Milla para disfrutar de este fin de semana festivo. Para ella, el ambiente de los conciertos es difícil de sustituir. "Personalmente prefiero grupos y música en directo a discotecas móviles", afirma. "Aquí es como todo el mundo saltando, abrazándose, se crea un ambiente muy mágico y muy de comunidad y hermandad que en las macrodiscotecas no pasa", añade. "Es otro mundo completamente".
Para Villar, estas fiestas muestran que la música puede convertirse en una parte fundamental de la identidad e historia de un pueblo. "La música y el rollo de la gente del pueblo te puede decir mucho acerca de la historia, de la ideología y de cómo piensan y qué creen esas personas acerca del mundo en el que vivimos y han vivido". "Este pueblo es como muy de nicho, tiene como este ambiente más punk, de hecho, si te fijas hay mucha gente mayor, con el pelo largo, con camisetas de grupos de metal, de rock. Además, tienen una cultura musical increíble, muy rica, es de valorar".
Uno de los signos de que aquella tradición todavía tiene continuidad está precisamente en las nuevas generaciones. Adriana Charro, de 15 años, integrante del grupo Caída Libre y vinculada a la Milla, explica que su afición nació en buena medida gracias a su padre, natural de la Milla, y al ambiente musical del pueblo.
Su grupo interpreta actualmente versiones de rock en inglés, aunque el año que viene se plantean empezar con las versiones en español, y en un futuro con los temas propios.
La Milla de Tera celebra un año más sus fiestas en torno al género musical que, hace ya 50 años, llegó desde Londres a este pequeño pueblo de Zamora y que sus vecinos terminaron convirtiendo en una de sus principales señas de identidad.
La Milla de Tera vuelve a reivindicar una de sus señas de identidad: el rock. El pequeño pueblo conocido desde hace décadas por su tradición musical rockera celebra sus fiestas populares con una programación que reserva un espacio destacado para la música en directo. Este año, además, la celebración adquiere un significado especial: la Asociación Cultural The Briones cumple medio siglo de historia.
Fundada en 1976, The Briones fue una de las primeras asociaciones culturales de la provincia de Zamora y se convirtió en mucho más que un punto de encuentro para los jóvenes del pueblo. Durante aquellos primeros años, sus miembros contribuyeron a introducir en la zona un tipo de música que todavía resultaba prácticamente desconocida para buena parte de la población.
"Los jóvenes de entonces empezaron a traer música que no se escuchaba en aquella época en España", explica Luis Charro, miembro de la comisión de fiestas. Algunos empezaron a viajar a Londres y a otras grandes ciudades y regresaban con discos que no era habitual encontrar en los pueblos. "Nadie escuchaba Led Zeppelin o a Deep Purple. Y aquí se escuchaba".
Aquellos discos, especialmente los de grupos como Led Zeppelin, Deep Purple o Pink Floyd, ayudaron a construir una cultura musical que terminó arraigándose en la Milla de Tera y extendiéndose también por los pueblos de alrededor.
"La gente viajaba a Londres y traía los discos, y aquí teníamos una variedad increíble, de las mejores discografías de la época", recuerda Susana Colino.
Julián Blanco, uno de los miembros fundadores de The Briones, recuerda especialmente el ambiente que se vivía en el pueblo durante su juventud. "Toda la vida en este pueblo, la juventud era muy rockera, por el año 75, del 75 en adelante", explica al recordar aquellos años. Sin embargo, reconoce que aquella afición ha ido perdiendo fuerza con el paso de las décadas. "Ahora ha aflojado muchísimo, no tiene nada que ver con lo que era antes".
La tradición, no obstante, no ha desaparecido. La propia programación de las fiestas demuestra que el rock continúa ocupando un lugar importante. El cartel de fiestas contiene varios elementos de estética "rock" y el eslogan "Tradición, amistad, rock y diversión", dejando clara la identidad del pueblo.
"No es una decisión de este año solamente, llevábamos muchos años haciéndolo", aclara Luis Charro. Y es que la Milla ha acogido durante los últimos años tributos y grupos de versiones vinculados al rock, con homenajes a bandas como Queen, AC/DC, Platero y Tú, Extremoduro o Leño.
Sobre el escenario de la noche del pasado viernes, The Jim Brothers, llegados desde Salamanca, y San Francisco Express, grupo madrileño que realiza un tributo a Los Suaves, hicieron disfrutar a los vecinos de las mejores versiones del rock de los 70 y los 80.
Susana Colino explica, además, que Los Suaves es una banda que también mantiene una vinculación especial con el pueblo. "En la Milla de Tera hubo un equipo de fútbol en los 90 que llevaba la equipación de Los Suaves, con el gato de Los Suaves, y hemos querido también hacer un homenaje a ello".
La apuesta por los conciertos también responde a una filosofía que los organizadores y buena parte del público mantienen desde hace años: reivindicar la música en directo frente a las macrodiscotecas. "Aquí la gente lo que viene a escuchar es la música en directo", afirma Colino.
Ese carácter diferenciador es precisamente uno de los atractivos de la noche para María Villar, una joven que se decanta por la Milla para disfrutar de este fin de semana festivo. Para ella, el ambiente de los conciertos es difícil de sustituir. "Personalmente prefiero grupos y música en directo a discotecas móviles", afirma. "Aquí es como todo el mundo saltando, abrazándose, se crea un ambiente muy mágico y muy de comunidad y hermandad que en las macrodiscotecas no pasa", añade. "Es otro mundo completamente".
Para Villar, estas fiestas muestran que la música puede convertirse en una parte fundamental de la identidad e historia de un pueblo. "La música y el rollo de la gente del pueblo te puede decir mucho acerca de la historia, de la ideología y de cómo piensan y qué creen esas personas acerca del mundo en el que vivimos y han vivido". "Este pueblo es como muy de nicho, tiene como este ambiente más punk, de hecho, si te fijas hay mucha gente mayor, con el pelo largo, con camisetas de grupos de metal, de rock. Además, tienen una cultura musical increíble, muy rica, es de valorar".
Uno de los signos de que aquella tradición todavía tiene continuidad está precisamente en las nuevas generaciones. Adriana Charro, de 15 años, integrante del grupo Caída Libre y vinculada a la Milla, explica que su afición nació en buena medida gracias a su padre, natural de la Milla, y al ambiente musical del pueblo.
Su grupo interpreta actualmente versiones de rock en inglés, aunque el año que viene se plantean empezar con las versiones en español, y en un futuro con los temas propios.
La Milla de Tera celebra un año más sus fiestas en torno al género musical que, hace ya 50 años, llegó desde Londres a este pequeño pueblo de Zamora y que sus vecinos terminaron convirtiendo en una de sus principales señas de identidad.
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