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Campo

Un plaga de "saltahojas" obliga a fumigar con drones cultivos de maíz en el Valle del Tera

Un dron tras fumigar una parcela con maíz en una localidad del Tera.

Un dron tras fumigar una parcela con maíz en una localidad del Tera. / J. A. G.

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J. A. G.

Benavente

Varios agricultores del Tera llevan semanas recurriendo a los servicios de una empresa de drones del Páramo leonés para combatir una intensa plaga de chicharritas, un hemíptero cuya proliferación está causando daños en los cultivos de maíz. Desde el pasado mes de junio se han sucedido intervenciones aéreas con dron en distintas parcelas con el objetivo de mitigar los efectos de estos cicadélidos, cuya actividad termina reduciendo de forma notable la rentabilidad de la cosecha.

El responsable de la empresa leonesa, fundada hace cuatro años, describe una situación inédita en la zona y afirma que "nunca había visto nada igual" tras aplicar insecticida con un dron en una finca de maíz del área del Tera. El operador explica que, durante la intervención, "por dentro de la parcela apenas se puede ver de tanta mosca como hay", en referencia a la elevada densidad de estos insectos que se alimentan de la savia y actúan como vectores de virus y fitoplasmas peligrosos para el cultivo.

Los cicadélidos, conocidos como chicharritas o saltahojas, afectan al maíz mediante la extracción de savia y la transmisión de patógenos, siendo la especie Dalbulus maidis la más dañina. Las ninfas y adultos debilitan la planta al picar los vasos conductores, provocan achaparramiento por la transmisión de espiroplasma y fitoplasma —que generan entrenudos cortos— y causan decoloraciones visibles en forma de rayas amarillas o bordes rojizos en las hojas, llegando a provocar la muerte de plantas que no llegan a producir mazorca. Las altas temperaturas y la humedad favorecen su aparición y proliferación.

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