Tribunales
La Fiscalía acusa a la alcaldesa de Benavente y dos concejales de vulnerar los derechos de una trabajadora
La inexistencia de un protocolo de prevención de acoso laboral para canalizar las denuncias y proteger al empleado puede costar al Ayuntamiento multas de hasta 225.000 euros y pérdida de subvenciones
La acusación particular exige a los tres cargos públicos una indemnización de 10.000 euros por los daños psicológicos y físicos sufridos por la empleada pública
Las defensas niegan la vulneración de derechos, las presuntas presiones y el supuesto trato humillante

La magistrada de Social 1, María de los Ángeles Hernández Riquelme, dirige el juicio contra la alcaldesa y concejales de Benavente. / Víctor Garrido
La Fiscalía de Zamora esperó al turno de conclusiones para pedir a la magistrada del Tribunal de Instancia de Zamora, sección de lo Social 1, la condena a la alcaldesa de Benavente del PP, Beatriz Asensio, y a los concejales de su mismo grupo de Cultura, Mercedes Benítez, y de Fiestas, Alberto Lorenzo, por delitos de acoso laboral y vulneración de los derechos de una trabajadora del Ayuntamiento que terminó con una baja por depresión y estrés laboral el 9 de octubre de 2025, cuando le da un ataque de ansiedad en el trabajo.
La empleada pública dependiente de Cultura, con 30 años de antigüedad en el Consistorio, denunció que venía sufriendo desde 2023 un trato degradante y humillante. El concejal le llega a vocear, denuncia, lo que constituye un mobbing continuado, según la acusación. La abogada de la trabajadora puso el acento, también, en la falta de un protocolo de prevención de acoso laboral que implica infringir la legislación que obliga desde el 1 de julio de 2011 a confeccionar y aprobarlo en dos meses. "Yo nunca había visto antes este trato en el Ayuntamiento a funcionarios, a mí siempre se me ha tratado con educación", subrayó la demandante.
Sanciones de hasta 250.000 euros y pérdida de subvenciones
Precisamente, la Fiscalía pedía a la magistrada que dictará sentencia, María de los Ángeles Hernández Riquelme, que solicite informe al Consejo de Cuentas de la Junta de Castilla y León sobre la existencia de ese protocolo. La sanción al Ayuntamiento puede llegar a los 250.000 euros y suponer la pérdida de subvenciones públicas, según lo dispuesto en la Ley, por no disponer del protocolo de acoso, lo que supone vulnerar el derecho de la trabajadora a la protección frente a posibles abusos como los que denuncia.
El Ayuntamiento de Benavente activó el protocolo de acoso sexual y, cuando la abogada de la trabajadora llamó la atención sobre la ilegalidad de esa acción, "se limitaron a decir que ese era el que tenían y que aplicaban siempre", en otros dos casos que se mencionaron en el juicio y que negó la abogada del Consistorio.
Trato vejatorio y abuso de poder: "No te olvides de que soy tu concejal"
El Ministerio Público se alineó con la acusación particular, que exige una indemnización de 10.000 euros para la empleada del Consistorio por el trato vejatorio y abuso de poder de los acusados, especialmente de la concejala de Cultura y del concejal de Turismo, que llegaron a decir a la conserje de la Casa de Cultura que "haces más horas porque te da la gana" y "no te olvides de que soy tu concejal", respectivamente, mientras le sobrecargaban de trabajo, "me dieron un trato muy malo desde siempre", ha reiterado la demandante en el juicio. Una versión que ratifica el compañero y representante sindical en el Ayuntamiento que recibió las quejas de la trabajadora de personal laboral fijo, a quien tuvo que asistir en la oficina municipal cuando la alcaldesa le exigió hacer 500 entradas a un evento taurino de forma manual, sellando el título, el precio y la hora.
Esa sería la gota que colmó el vaso y sufrió un ataque de ansiedad que provocó la denuncia, según la abogada de la trabajadora de acuerdo con los informes psiquiátricos: "Yo tenía muchísimo trabajo, estaba vendiendo las entradas de todo el semestre" para el teatro y otras actividades.

La alcaldesa de Benavente, Beatriz Asensio, abandona la sede judicial de lo Social tras la vista oral. / Victor Garrido
Hacer entradas y regar las plantas
No obstante, obedeció la orden de Alcaldía, "hice ese trabajo y así me dio el ataque de ansiedad que me dio", ha manifestado en su declaración. Sus quejas cayeron en saco roto, "me dijeron que era orden de Mercedes Asensio", aunque "tenía la oficina llena de público, llamé a la alcaldesa y me dijo que pusiera un cartel y que cerrara, pero no yo estaba en condiciones de decir a la gente que se fuera". La trabajadora siguió sellando las entradas y atendiendo al público, "me metieron presión con las entradas del evento taurino", ha subrayado.
La elaboración a mano de entradas era unas tareas que no le correspondía realizar, una de las "funciones ajenas a su puesto de trabajo" que solo debía incluir "atender al público, informar al usuario y la venta de entradas". A esas labores, los responsables municipales agregaron las de "regar las plantas".
El que fuera representante sindical contó cómo se encontró el 9 de octubre de 2025 a su compañera cuando se vio con las 500 entradas por hacer y la acumulación de sus tareas diarias, "estaba muy mal, llorando, llamé al sindicato y me dijeron que la acompañara a urgencias", como así hizo.

El concejal de Festejos de Benavente, Alberto Lorenzo, tras el juicio por acoso laboral. / Víctor Garrido
Baja médica, llamadas y WhatsApp a la trabajadora
La acusación particular aportó los informes médicos de la trabajadora que acreditan el diagnóstico por depresión y estrés laboral, así como la caída de pelo, para lo que sigue un tratamiento psiquiátrico y dermatológico pautado a pesar de recibir el alta el 25 de marzo de 2026, lo que da idea de la difícil situación que ha tenido que tolerar, que las defensas de la alcaldesa y los dos concejales desvinculan de un posible acoso laboral.
También restan importancia a los mensajes de WhatsApp que recibió durante su baja de la concejal de Cultura o de la alcaldesa, "a cualquier hora del día, también de noche y en fin de semana" denunciados por la empleada pública. Mediante esa aplicación se le solicitó que acudiera porque había que abrir la caja fuerte de la oficina de Cultura para recoger el dinero recaudado. Los abogados justificaron la acción de los munícipes porque "solo ella tenía las llaves". En otra ocasión, se le pidió que acudiera a la Casa de Cultura porque saltó la alarma, la justificación fue que "solo ella sabía apagarla".
El abogado de la defensa de la concejala de Cultura quiso darle un contexto de amistad a los mensajes que la política envió para preguntarle sobre su estado de salud, ya que obtenía respuestas de la trabajadora cordiales, "ella era muy dada a los emoticonos" con ojos de corazón o besos, lo que la abogada de la acusación resumió como reflejo de la "buena educación" de su cliente.
La acusación particular recordó cómo se la citó junto con su clienta en la sede municipal sin comunicar previamente que estarían presentes la alcaldesa, Beatriz Asensio, y los concejales de su mismo grupo de Cultura, Mercedes Benítez; el edil de Fiestas, Alberto Lorenzo, y todo el equipo de Gobierno, lo que provocó en la trabajadora un ataque de ansiedad al verse rodeada de todo el grupo municipal del PP. "Se conculcaron los derechos de mi defendida" una vez más, ha sentenciado la abogada. La trabajadora rompió a llorar de nuevo y tuvo que abandonar la reunión.
Las defensas niegan la vulneración de derechos y trato humillante
Los responsables municipales no testificaron en el juicio pero hablaron por boca de sus respectivas defensas. Tanto la abogada del Ayuntamiento de Benavente y de la alcaldesa como el letrado de la concejala de Cultura y la abogada del edil de festejos negaron el acoso laboral, así como la vulneración de los derechos de la conserje de la Casa de Cultura, un trato humillante o haber incrementado el volumen de trabajo. La defensa de los intereses de la institución local y de Beatriz Asensio manifestó que "no hubo presiones indebidas, ni reproches de forma despectiva" por parte de Mercedes Benítez cuando le dijo que "hacía más horas porque le daba la gana". La letrada indicó textualmente que esa expresión "no es humillante", mientras sostenía que el encargo de confeccionar entradas para un evento taurino o la tarea de regar las plantas "no eran tareas ajenas a su puesto de trabajo y no existe una denuncia por modificación de funciones" como conserje. El riego de plantas, en todo caso, afirmó que lo hacían las personas encargadas de la limpieza del centro, según le señaló la responsable del área, y "aunque ella lo haga, no es vejatorio".
En cuanto a la confección de entradas ordenada por el concejal de Festejos y por la alcaldesa, la defensa de la presidenta de la Corporación municipal recordó que "se le dijo a la trabajadora que podía cerrar la oficina, podía dejar las tareas administrativas, había una causa para ello: hacer las entradas. Este tipo de tareas se hace de forma ordinaria y es parte de sus funciones y se ha modernizado el mecanismo", añadió, un trabajo al que no se negó la conserje a pesar de la exigencia de tener los 500 pases en una tarde, según consta en las actuaciones judiciales. Frente a la objeción de la trabajadora que justificó su decisión de no cerrar porque había mucho público esperando a ser atendido, la letrada indicó que "si había quejas del ciudadano no serían a ella, sino a la alcaldesa", quien había dado esa instrucción.
Respecto de la comunicación telefónica de la alcaldesa con la denunciante el 17 de octubre de 2025, a los ocho días de estar de baja médica por estrés laboral, la abogada explicó a la magistrada en sus conclusiones que la regidora municipal se dirigió con respeto a la empleada pública, "le dijo 'Buenos días, cómo estás, necesitamos la recaudación y abrir la caja fuerte, nos ponemos en contacto contigo por eso'. Es un hecho puntual y tiene justificación porque la trabajadora tiene las llaves como parte de sus funciones". Una situación similar a la que se denuncia cuando se le pidió que acudiera a quitar la alarma mientras permanecía de baja, "era la única persona que conocía cómo desconectarla".
Esas explicaciones sirvieron a la abogada de Beatriz Asensio para negar "el grave efecto en la salud, el informe médico habla de estrés laboral y no de que exista una situación de acoso en el trabajo, no existen ni castigos ni represalias a la trabajadora" por parte de los responsables políticos de la institución local, zanjó.
Respecto de la aplicación del protocolo de acoso laboral, cuya aprobación está en trámites con 14 años de retraso respecto de la obligación legal que la letrada del Ayuntamiento niega, "el protocolo municipal no tiene que ajustarse a la Ley", dijo para sostener que la denuncia de la trabajadora no solicita que se siguiera ese cauce, mientras insiste en que sí que existe al estar aprobado el de acoso sexual. Al tiempo, esta abogada reprochó a la empleada y su abogada que "no se usó la vía existente" en la página web del Ayuntamiento. La defensa de la empleada pública denunció que no hay posibilidad porque el programa no contempla esa vía.
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