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Toro Enmaromado 2026 | Crónica

Glorificado en Benavente: hora y media de un Cebada Gago sin pena ni gloria

El Cebada Gago cubre el recorrido a la defensiva y resistiéndose a correr, pero aguanta con dureza el itinerario acortado

El festejo se salda con tres heridos menos graves: un varetazo, una luxación de hombro y una fractura de pierna

"Glorificado" recorre las calles de Benavente

J.A.G. / E.P.

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Benavente

Glorificado, el Toro Enmaromado de 2026, completó el recorrido acortado en una hora y treinta y tres minutos. El Cebada Gago, que debutaba en las calles benaventanas hizo gala de una dureza inusitada, porque durante ese tiempo se resistió a mostrar las virtudes de la zancada sanferminera que caracteriza el encaste y se limitó a pasearse por la ciudad comportándose a la defensiva. Impuso un ritmo lento, pero terminó llegando a meta sin desmoronarse.

O le terminaron llegando, porque el de Medina Sidonia dejó claro desde la salida que la maroma no le gustaba nada y que lo de trotar no iba a ir con él. Así las cosas, carreras pocas; paradas muchas; tientos y retientos demasiados, y lentitud en el itinerario toda la que cabe en una hora y treinta y tres minutos. El “cebadita”, por bravura, se fijaba en todo y todo lo detenía. Esto tiene un lado positivo y otro negativo; el público vio pasar al toro, pero los corredores, lo que se dice correr, corrieron poco.

Los enmaromados que entran en el juego de la carrera, salvo excepciones formidables, emplean entre dos y tres minutos en llegar a la Rúa, la parte noble del recorrido. Ayer, Glorificado, consumió diez minutos en asentarse en la calle Herreros y veinte en entrar en la plaza de la Madera. Lejos de imponer el tranco tan celebrado de los Cebada Gago en los Sanfermines, aquí Glorificado desplegó todas las armas que pueden figurar en un manual de resistencia, que en el caso de un toro encastado, consiste básicamente en decir nones.

Así que con esa terquedad que ya se dio en 2025 con el Victorino Galocho, el Cebada Gago que ha debutado en Benavente, parece subrayar aquello de que nobleza obliga y que las castas que se lidian en las plazas de primera a lo mejor tienen un precio: no dar juego. En el caso de Glorificado, gracias a su divina resiliencia, al menos no se arrugó y aguantó hasta el final, aunque le ayudaran.

La ganadería de este Glorificado fue creada por el Conde de la Maza en 1935 con reses de Juan Belmonte y ampliadas en 1940 con vacas de Gallardo (Pablo Romero), fue adquirida en 1960 por José Cebada Gago que eliminó todo lo anterior y rehizo la ganadería con reses de Carlos Núñez, además de aportes de Jandilla y Torrestrella.

A la defensiva en la calle Herreros, mirando fijamente una papelera. | J. L. F.

A la defensiva en la calle Herreros, mirando fijamente una papelera. | J. L. F.

Esto se tradujo en toros altos, largos y finos de cabos, con caja estrecha y perfil armónico. Con cornamentas abiertas y desarrolladas, con presencia frecuente de astas veletas o cornidelanteras, como el caso de este Glorificado. En la plaza, el canon da por hecho que los Cebada Gago son animales de gran movilidad, con arrancadas largas y repetidas. En los encierros de San Fermín han consolidado la fama de ser veloces, peligrosos y de tener una notable capacidad de arrollar todo lo que se pone por delante.

Con una maroma en la testuz, el Cebada Gago Glorificado ha demostrado una tremenda dureza, una indiscutible capacidad de resistencia y un ponerse a la defensiva que ha terminado marcando el festejo en Benavente.

Glorificado tardó viente minutos en llegar a Santa María. | A. I.

Glorificado tardó viente minutos en llegar a Santa María. | A. I.

La "no carrera" de Glorificado abre el debate de si merece la pena probar las reinas de las castas, cuesten lo que cuesten, o buscar el toro con menos pedigrí nobiliario en la sangre pero con menos porte y trapío y más trotón.

Curiosamente, dos de los toros más rápidos y celebrados de los últimos 35 años en Benavente, fueron benaventanos, de la ganadería de Santiago Muñoz Represa, Espabilado y Espabilado II.

Una foto para la historia. El Enmaromado de 2026 saliendo a la plaza de Santa María por la calle Herreros, en una de las pocas arrancadas del animal.

Una foto para la historia. El Enmaromado de 2026 saliendo a la plaza de Santa María por la calle Herreros, en una de las pocas arrancadas del animal. / J. L. F.

El ya desaparecido ganadero benaventano decía de sus reses que tenían sangre Contreras, que eran animales bajitos pero aseaditos de pitones y con muy mala leche. Así era la desaparecida casta Navarra, de la que se decía que "aunque son pequeños, en bravura y astucia son demasiado grandes".

Espabilado y Espabilado II, no tenían mucho trapío, pero batieron récords de rapidez y bravura y diversión y dejaron gusto y regusto a los corredores locales.

Hora y media de Glorificado

Glorificado en la calle Los Carros en otras de sus paradas. / E. P.

Glorificado no subió a los altares ayer ni tampoco descendió a los infiernos. Se quedó en el limbo de los toros que llegan por la vía corta al final del recorrido sin pena ni gloria. En su caso, con una irreprochable capacidad de resistencia.

Si acaso su mejor legado es que apenas hubo incidencias durante el tiempo que permaneció en la calle. El parte sanitario se saldó con un varetazo a un corredor, la atención a una mujer con una luxación de hombro, un hombre con fractura en pierna derecha que fue trasladado al Virgen de la Concha, y varios heridos por caídas durante el festejo.

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