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PREMIOS CEOE ZAMORA 2026 | Jerónimo Panizo Gerente de Orujos Panizo, Premio Industria

Jerónimo Panizo, gerente de Orujos Panizo: "Estamos orgullosos de ser del mundo rural y de invertir en él"

Jerónimo Panizo, Premio CEOE Industria 2026, pone en valor la empresa familiar y el medio rural como motores de futuro para los pueblos. En esta entrevista, repasa la evolución de la destilería y defiende la necesidad de invertir en el territorio.

Jerónimo Panizo y sus dos hermanas, María Jesús y Ana María, en la destilería de Camarzana de Tera.

Jerónimo Panizo y sus dos hermanas, María Jesús y Ana María, en la destilería de Camarzana de Tera. / Cedida

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Camarzana de Tera

¿Qué supone recibir el Premio CEOE Industria en este momento?

Estoy súper orgulloso. Sobre todo, que te lo reconozcan compañeros, los mismos empresarios, que es un premio al esfuerzo y sacrificio que tenemos las empresas, sobre todo, familiares, ya que tenemos que compartir más horas en el trabajo que con la familia. No entiendo por qué hay gente que no quiere aparecer en ningún tipo de estos galardones. Yo estoy super orgulloso, que lo reconozcan desde fuera. y que lo hagan en Zamora, en esta tierra muchas veces nos echamos arena en los ojos, en lugar de apoyarnos, abrazarnos y alegrarnos.

Cuando mira hacia atrás, desde aquella destilería familiar fundada en 1938 hasta hoy, ¿qué hitos considera que han sido decisivos en la evolución de la compañía?

A mí me gustaban las grandes ciudades. Pero mi padre tuvo un gran accidente y tuve que venir a echar una mano y después, la situación estaba mal por ahí y te preguntas: ¿por qué no en el pueblo? Fue cuando mi padre se puso a embotellar en el año 1986. Antes de ese año no embotellábamos, vendíamos a granel todo. Y como yo vine para acá, pues mi padre me echó una mano. Igual que ahora yo le estoy echando una mano a los siguientes que vendrán. La verdad es que antes era economía de subsistencia, que es la que tenía mi padre y mi abuelo. O sea, la agricultura, la remolacha, y la ganadería, una vaca en casa y unos cerdos. Lo que había en todos los pueblos del mundo rural en aquellos años. A partir de ahí, vinieron también mis hermanas al pueblo y nos dedicamos solo a este producto en concreto, a los aguardientes. Somos la tercera generación y ya está trabajando una cuarta. Hicimos una nueva destilería y a partir de ahí seguimos creciendo, poquito a poquito, cogiendo convertidores, contratando más gente. En definitiva, es una labor de todos.

¿Fue un cambio determinante la apertura de la destilería en Camarzana?

La verdad es que si estamos en el mundo rural no es porque compense, es porque queremos estar en el mundo rural. Somos de aquí. Queremos seguir estando aquí. Estamos orgullosos de ser del mundo rural y, en este caso, del Valle del Tera, que es donde estamos nosotros. Y queremos seguir estando aquí. Por lo tanto, había que invertir. Cada vez es un poquito más problemático encontrar gente para trabajar, pero vamos a seguir apostando por el mundo rural.

¿Qué papel cree que tienen empresas como la suya en la fijación de población y el desarrollo del territorio?

Si hay trabajo en los pueblos, los pueblos van a seguir con gente. Si no tenemos donde ganarnos la vida, evidentemente nos tenemos que marchar todos. Empresas tiene que haber, y también personas con ánimo de implicarse, da igual como asalariado que como autónomo o como empresario. Si no existiese ninguna empresa, en los pueblos ya no quedaría nadie. Lo cierto es que hay que darle una vuelta a esto, yo no sé la fórmula, pero hay que buscar la forma para darle la vuelta a la actualidad y que los pueblos volvamos a tener la vida que tenían incluso en los años sesenta.

¿Qué peso tiene estar al frente del negocio familiar?

Lo cierto es que mi abuelo tuvo siete hijos, pero cuando hubo ese éxodo rural en los años 60 marcharon todos de aquí y solo quedó mi padre. Nosotros, los tres hijos de mi padre y de mi madre, que fue una auténtica luchadora y una trabajadora insaciable en la empresa y en el campo y en todos los lados, nos quedamos los tres aquí. Entre hermanos nos llevamos fantásticamente bien, poniendo toda la carne en el asador de continuo. Y ahora vendrán los primos. Por lo tanto, responsabilidad toda la del mundo. A mí me gustaría que esto siguiese para adelante y que siguiese en el pueblo.

Responsabilidad compartida, por tanto.

Así es. En la vida hay que ser feliz. Yo eso lo tengo claro. Si no eres feliz en un determinado sitio, es mejor que abandones y que te vayas a otra cosa. Pero la felicidad no es la misma a los 20 años que cuando tienes 30, 40, 50 o 60. Cuando tienes 60 años, vivir en el Valle del Tera está fenomenal.

Hablando de cambios, el mundo de los destilados ha cambiado mucho. ¿Qué es lo que busca hoy en día el consumidor cuando se enfrenta a un producto tan específico y diferenciado como el suyo?

Cada generación intenta ser diferente a la anterior. Pasa en todos los ámbitos. Los orujos lo bebían nuestros abuelos. Y dejaron de consumirse. Pero ese "regalito" que daban en los restaurantes después de comer, ese chupito, hizo que se implantara y tiene un consumo muy importante. Lo cierto es que la nueva generación, la generación Z, consume menos alcohol y hemos ido a bebidas con menos graduación, sobe todo a cremas. Por ello, hemos empezado ahora con tequilas y cremas de tequila.

Han realizado ya la edición 15 del Concurso Nacional de Cócteles con base de orujo. ¿Totalmente asentado en el sector?

Asentado e incorporando novedades cada año. Cuando a Teresa, la persona de comunicación, se le ocurrió esta idea yo pensaba que el orujo no combina tan fácil. Y nos han sorprendido los bartenders, yo les llamo los cocineros de barra. Este certamen nos ha dado una repercusión increíble. Nosotros queríamos llevar el consumo del orujo a otras franjas horarias de consumo. Los orujos y sus derivados pueden hacer un buen cóctel.

¿Qué le dirías a alguien que se está pensando poner su negocio en el mundo rural?

Es posible. Vamos a vivir mejor que en una gran ciudad. Los jóvenes se van y muchas veces dicen que es por falta de oportunidades, yo creo que es más por las inquietudes que tienes cuando eres joven. En el mundo rural hay opciones.

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