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Disciplina urbanística

El colapso de un talud en la calle Fortaleza en Benavente se atribuye a un derribo mal planificado

El Ayuntamiento fija la responsabilidad en la propiedad y descarta que la zona verde y las obras de la Mota causaran el derrumbe

Número 42 de la calle Fortaleza. La caída de un talud se debió a un derribo mal planificado según los técnicos.

Número 42 de la calle Fortaleza. La caída de un talud se debió a un derribo mal planificado según los técnicos. / J. A. G.

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Benavente

El Ayuntamiento ha determinado que el derrumbe del talud y del muro posterior de la parcela de la calle Fortaleza 42 tuvo su origen en la demolición del edificio, que se llevó a cabo sin adoptar medidas de contención adecuadas. La administración local descarta que la zona verde municipal situada sobre la parcela o las obras ejecutadas en los paseos de la Mota tuvieran relación causal con el colapso.

La propiedad había presentado diversas alegaciones en las que sostenía que el muro colapsado no formaba parte de la edificación original, que las tierras que debía contener eran de titularidad municipal y que el Ayuntamiento habría construido ese elemento en el pasado. También atribuía el derrumbe a factores externos: filtraciones procedentes de un depósito, ausencia de drenaje en la zona verde, grietas en los paseos superiores y obras en la Mota que, según su versión, habrían alterado el comportamiento del terreno.

El Ayuntamiento rechaza estas afirmaciones y sostiene que la finca había sido previamente vaciada, generando un talud artificial cuya estabilidad dependía de un sistema de contención adecuado. Esa alteración del terreno, realizada para mejorar el aprovechamiento de la parcela, implicaba la obligación de ejecutar y conservar un elemento capaz de soportar los empujes del terreno en condiciones secas y saturadas. Los informes municipales concluyen que el muro existente, de fábrica de ladrillo y sin armadura, no podía cumplir esa función una vez desaparecida la edificación que actuaba como apoyo.

"Sin licencia"

La administración subraya que la demolición se ejecutó sin licencia, pese a que se había requerido a la propiedad que acreditara las medidas necesarias para garantizar la estabilidad del terreno tras la eliminación del edificio. La documentación aportada por la interesada se limitó a afirmar que el muro existente era suficiente, sin prever refuerzos ni soluciones alternativas. Tras el derribo, desaparecieron todos los paños perpendiculares que actuaban como contrafuertes, dejando al muro sin arriostramiento transversal.

Los informes técnicos consideran que esta eliminación de elementos estructurales, unida a la insuficiencia del muro de ladrillo, fue determinante en el colapso, que se produjo meses después, coincidiendo con la recuperación de las condiciones propias de las estaciones húmedas. El Ayuntamiento recuerda que cualquier sistema de contención debe estar diseñado para soportar el comportamiento natural del terreno, incluida la saturación por precipitaciones.

El incidente obligó en su momento a vallar los paseos de la Mota por la aparición de grietas.  | J. A. G.

El incidente obligó en su momento a vallar los paseos de la Mota por la aparición de grietas. | J. A. G.

En cuanto a la titularidad del muro, la administración aclara que el hecho de que el terreno situado en su trasdós forme parte del subsuelo del dominio público no implica que el elemento de contención sea municipal. Además, el propio proyecto de derribo presentado por la interesada representaba el muro como parte de la edificación a mantener, lo que refuerza la consideración de que pertenecía a la finca inferior.

Respecto a la zona verde situada sobre la parcela, el Ayuntamiento señala que su configuración es histórica y que, al tratarse de un espacio ajardinado, la filtración del agua al terreno se produce de forma natural. Los paseos existentes no tienen función impermeabilizadora y su pavimentación no está destinada a impedir la entrada de agua. Las grietas detectadas fueron rejuntadas tras el derrumbe únicamente para facilitar la observación de posibles movimientos, no como medida de drenaje.

Paseos de la Mota: "sin relación con el derrumbe"

El Ayuntamiento también descarta que las obras en los paseos de la Mota tuvieran relación con el derrumbe. Estas actuaciones se realizaban a unos 60 metros del punto afectado, en una franja ocupada desde antiguo por jardines permeables. El paseo demolido se encontraba en el frente opuesto y ya había sido construido como un elemento permeable, con solado sobre cama de arena que permitía la filtración natural de las precipitaciones.

Los informes municipales niegan igualmente la existencia de fugas en el depósito o en la red de abastecimiento de la zona. Tras consultar con la empresa concesionaria, no consta ningún funcionamiento anormal que pudiera vincularse al colapso.

El Ayuntamiento benaventano ha emitido una resolución definitiva en la que reitera estos argumentos y fija la obligación de la propietaria de ejecutar las obras necesarias hasta el límite del deber legal de conservación. En caso de incumplimiento, el Ayuntamiento podrá recurrir a la ejecución subsidiaria o a la imposición de multas coercitivas sucesivas.

Con estas resoluciones, la administración municipal cierra la fase de análisis técnico y jurídico y establece el marco para la reconstrucción del sistema de contención y la recuperación de las condiciones de seguridad en el entorno de la calle Fortaleza 42.

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