Colas desde el amanecer en Benavente para iniciar la regularización de migrantes: “Es una oportunidad de poner fin a años de trámites"
El inicio del trámite extraordinario concentra a personas de varias nacionalidades y añade presión a un servicio municipal que, sin competencias directas en servicios sociales, asume la gestión inicial de unas sesenta solicitudes en este miércoles

A la derecha dos pakistaníes pidiendo los papeles para iniciar la solicitud y a la izquierda otro ciudadano extranjero con los trámites. / Eva Ponte
Desde primera hora de la mañana, desde las seis, cuando la ciudad de Benavente apenas empieza a moverse, el entorno del Centro Municipal de Atención al Inmigrante (CMAI), ubicado en el edificio administrativo del Ferial ya presentaba una larga cola de espera. Personas migrantes aguardaban su turno para iniciar un proceso que, explican algunas de ellas, supone mucho más que un trámite administrativo, es la posibilidad de dejar atrás años de incertidumbre.
Este miércoles ha sido el primer día habilitado en este centro para tramitar las solicitudes dentro del proceso extraordinario de regularización impulsado por el Gobierno central, cuyo plazo principal se extiende hasta el 30 de junio. Este centro abre lunes, miércoles y viernes, pero la comunicación oficial al Ayuntamiento llegó el lunes y ha sido este miércoles cuando el dispositivo se ha visto claramente desbordado.
A lo largo de la mañana se han tramitado unas 60 solicitudes de personas procedentes de un amplio abanico de nacionalidades como Marruecos, Pakistán o distintos países de Sudamérica. Pedían por primera vez el documento de solicitud para tramitar la regularización y trataban de entender cada apartado con la ayuda del personal municipal. La barrera del idioma ha sido uno de los principales obstáculos, aunque las empleadas municipales han hecho lo posible por facilitar toda la informaicón solicitada. Dos hombres pakistaníes lograban avanzar en el proceso gracias al inglés, mientras otros se apoyaban en conocidos o en gestos para poder completar la solicitud. La labor de los trabajadores municipales ha sido la principal ayuda.
Las dudas se repetían: qué pongo aquí, y después qué, cuánto tengo que esperar, qué más necesito o cómo obtener el certificado de empadronamiento, un requisito clave. En el registro municipal, ya llevan días tramitando estos certificados, explicando paso a paso el procedimiento.

Varias personas sudamericanas rellenando la solicitud facilitada en el CMAI de Benavente. / Eva Ponte
El alcance de la medida
Entre quienes esperaban, había historias que explican el alcance de la medida. Un grupo de ciudadanos marroquíes acudía acompañado por un vecino de Benavente, también de origen marroquí, que consiguió regularizar su situación hace cinco años. Él mismo recordaba que su proceso se alargó durante una década, a pesar de contar con trabajo. “Esto es una oportunidad”, venía a transmitir, consciente de lo que supone acortar ese camino. Para otros, como una persona de Colombia, la regularización significa acceder por fin a un permiso de residencia y trabajo, “libertad” y “derechos”, señalaban. Otros rehuían la conversación.
Algunas de estas personas llevan años asentadas en la ciudad, con empleo informal en puestos no cualificados, redes familiares y niños escolarizados. Explican que esos niños han nacido ya en España. El proceso abre la puerta a estabilizar una vida que, hasta ahora, se sostenía en la precariedad administrativa. Para algunos, el anuncio del proceso ha actuado como incentivo para sumarse ahora a la convocatoria, cuando no se planteaban a corto plazo la regularización.

Grupos de personas a las puertas de la sede administrativa de Benavente para tramitar la solicitud. / Eva Ponte
Contrapartida municipal
Pero esa oportunidad también tiene una contrapartida institucional. El Ayuntamiento de Benavente ha asumido la tramitación inicial de las solicitudes a través del Centro Municipal de Atención al Inmigrante y con la ayuda de empleados municipales, un servicio que habitualmente ya trabaja en la orientación laboral, la gestión administrativa, la homologación de títulos o el acceso a programas de empleabilidad.
La llegada masiva de solicitudes introduce ahora una carga adicional en una administración que no tiene competencias directas en materia de servicios sociales, pero que actúa como primera puerta de entrada para estas personas. La dedicación de los empleados municipales en la tramitación de estas solicitudes lleva a retrasar otros programas de ayudas y de carácter social en marcha.
Tras este primer paso administrativo, será el CEAS el encargado de evaluar, caso por caso, la posible situación de vulnerabilidad cuando sea necesario para avanzar en la regularización.
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