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Sucesos

Villalar 9, el edificio de Benavente que pasa las noches en vilo y en vela por los excesos de un vecino

El intento de agresión con un cuchillo a varios agentes agrava la convivencia mientras el señalado acumula denuncias y más de 8.000 euros de multas

Un vehículo de la guardia Civil pasa por delante del Edificio Villalar tras el intento de agresión con un cuchillo a varios agentes.

Un vehículo de la guardia Civil pasa por delante del Edificio Villalar tras el intento de agresión con un cuchillo a varios agentes. / J. A. G.

Benavente

La Guardia Civil y la Policía Local detuvieron el lunes por la noche a un vecino de Benavente de mediana edad después de intentar atacar con un cuchillo a varios agentes en un inmueble del número 9 de la calle Villalar. El incidente, uno más de los que se vienen produciendo en el primero del bloque de viviendas, vino precedido de gritos, voces, música alta y entradas y salidas constantes en el portal.

El piso donde se han producido los hechos es uno de los puntos más conflictivos del centro de la ciudad. El titular del inmueble, conocido con el alias de "El catalán", ha sido denunciado al menos una decena de veces en los últimos meses por infracciones contra la ordenanza cívica. Es multirreincidente. Los otros hombres que le acompañaban también son conocidos de los agentes por estar relacionados con el consumo de estupefacientes.

Los vecinos vieron llegar a laía Policía y a la Guardia Civil y siguieron el desenlace del incidente, el enésimo del que han sido testigos. Por la mañana, el detenido fue puesto en libertad con cargos (tentativa de homicidio contra agentes de la autoridad). Hace una semana, en plenos carnavales, se produjo otro suceso similar que puso en alerta a todos los vecinos del bloque. En el primer piso se habían concentrado el hijo de la propietaria, que reside en él habitualmente, y sus visitantes. En esa ocasión la fiesta también "terminó en bronca con exhibición de cuchillos".

Edificio Villalar, visto desde la plaza de San Antón.

Edificio Villalar, visto desde la plaza de San Antón. / J. A. G.

Estos dos últimos episodios se suman a una larga lista de incidentes ocurridos en la vivienda del vecino, que acumula una decena de denuncias administrativas por alterar la convivencia desde hace meses. Los residentes colindantes o que viven encima del primero llevan todo este tiempo en vilo y no hay semana en l a que puedan conciliar el sueño con tranquilidad.

El vecino, a quien ha denunciado la comunidad, acumula un historial de sanciones por ruidos y molestias de todo tipo que se extiende a lo largo de 2025 y 2026. Durante 2025 se tramitaron varios expedientes sancionadores por conductas que alteraban la tranquilidad del edificio. Entre ellos figuran tres infracciones leves, cada una con una multa de 300 euros, y tres infracciones graves, con sanciones de 750 euros cada una. A estas se suma una infracción muy grave con una multa de 1.000 euros. En total, solo en 2025, el residente acumuló 4.150 euros en sanciones ya resueltas.

Gravedad por reincidencia

A esta lista se añaden los cuatro expedientes sancionadores incoados en enero de 2026, todos ellos por infracciones muy graves, cada una con una multa propuesta de 1.000 euros, lo que suma otros 4.000 euros adicionales. Estos procedimientos se encuentran aún en tramitación.

Las últimas denuncias describen episodios ocurridos los días 12 y 27 de noviembre de 2025 y en dos momentos distintos del 20 de enero de 2026. En ellos se recogen actuaciones policiales motivadas por gritos, golpes, ruidos intensos ,música alta, rotura de una ventana y desobediencia a las advertencias de los agentes, afectando al descanso de la comunidad.

En uno de los incidentes, los agentes observaron cómo el residente trepaba por la fachada hasta su balcón y golpeaba una ventana con gato de coche hasta romperla, lo que provocó que varios vecinos salieran alarmados al exterior. En otro, la patrulla constató gritos y golpes en paredes y puertas, mientras que en un tercer episodio el afectado continuó generando ruidos incluso después de ser advertido por la Policía, llegando a proferir insultos hacia el vecino que había alertado de la situación.

Los expedientes sancionadores recogen desde las últimas denuncias el agravante de reincidencia de las infracciones contra la Ordenanza Cívica, que ha continuado con los dos últimos sucesos, incluido el acaecido el lunes, que tiene alarmada a la comunidad vecinal debido a la escalada en la gravedad de los hechos. En conjunto, entre las sanciones ya resueltas y las que están en trámite, el residente del priemro se enfrenta a un total acumulado de 8.150 euros.

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